Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

20170429

XX. "Persona llena de energía"

“¿Qué significa ser uno mismo? Diferenciarse de los demás”, es lo que vi escrito en una revista de aquella tienda, resaltando en la portada. ¿Qué significa ser uno mismo? Es algo que no me preocupaba cuando era un niño, no me importaba enojarme cuando las cosas no salían como quería y honestamente decir cuando algo me gustaba. Pero cambiamos con el tiempo, al igual que las cosas que queremos proteger.
Desde algo que no necesita ser explicado, hasta actuar para ser aceptados. Cuanto más crecemos tendemos a ser criaturas con más arrepentimientos. Pero aun así, incluso así, hay algo que aprender de todo ello. Es por eso que estoy siendo yo mismo y tú sigues siendo tú. No tenemos que empezar de nuevo para poder encontrarlo. Después de todo yo no soy como tú, así como tú no eres como yo. Siendo diferentes y tomándonos de las manos; así es como funciona.Me pregunto ¿qué significa ser uno mismo? Tenemos algo irremplazable. No hay nada malo en una vida en constante cambio."
1:30 de la canción de inicio de Barakamon “Rashisa”, interpretada por Super Beaver.

Me supongo que en cualquier disciplina, pero necesariamente debe ser la escritura uno de los escaños complicados de escalar y encima de ello, permanecer. Es necesario mucho trabajo duro, esfuerzo y constante práctica. Entonces el respetado lector que venga de pasada por acá entenderá la frustración y el estrés inmiscuido en un ejercicio como la redacción. Habrán ocasiones en las cuales uno tenga la necesidad de recostarse en su cama, hacerse bolita y comenzar a sudar por los ojos; de pensar en rendirse o incluso posponer tareas complejas, como, sólo por poner un ejemplo, una columna semanal. ¿No dan unas gigantescas ganas de volver a la infancia? Ser niño representaba vivir sin preocupación alguna en el mundo, jugar todo el día y vivir pensando apresuradamente en la adultez, como una especie de sueño inalcanzable. Pues una vez que llega ese suceso tan inesperado, ¿qué se supone que hay por hacer? ¿Incluso los propios adultos sabrán la respuesta de esa pregunta existencial?

Barakamon, bajo el género de shonen, comedia y slice of life; es un manga, escrito e ilustrado por Satsuki Yoshino, todavía en emisión. Además se lanzó un anime en el verano del año 2014, salido del estudio Kinema Citrus (Tokio Magnitude 8.0); sumamente corto al abarcar una sola temporada de sólo 12 episodios y sin espera de una segunda entrega, lamentablemente. Sin embargo, al ser considerado uno de los títulos recientes de estas series japonesas, es necesario resaltar las diferencias que lo hacen relucir de sus contemporáneos. La historia retrata la llegada de Seishuu Handa, un calígrafo profesional de apenas 23 años, a una de las Islas Gotō, un ambiente pueblerino totalmente opuesto a la concentración urbana de Tokio, su antiguo hogar. Handa ha sido mandado a esa isla por órdenes de su padre, después de haber cometido el desfiguro de golpear a una autoridad predominante en el mundo de la caligrafía, solamente por recibir una mala crítica y señalar su estilo como aburrido, mediocre y falto de personalidad. Después de recibir una opinión tan mala y devastadora, decide aislarse de todo y todos, para dedicarse a su caligrafía.

¿Y ya? Pues uno puede pensar que no hay sinopsis más aburrida como ésta. Detenerse a observar caligrafía ajena y contraria a la occidental, como lo es la japonesa, podría ser algo poco atractivo para el consumidor de habla hispana, con letra molde como la de ahorita mismo. Una profesión… prácticamente inexistente en occidente resulta digna de admiración; además, con un protagonista tan serio, estresado, caprichoso y sumamente recto, es curioso toparse con momentos en los que consiguen arrancarte una clara e inevitable risa, sí o sí. Entonces, es hora de decir que este anime no lo debe todo a Handa y sus increíbles esfuerzos por hacerse de un estilo propio. La isla no es nada parecido a una ciudad sobrepoblada como Tokio, sin embargo en ella reside un pueblo pequeño y muy unido. Los habitantes reciben al “maestro” como si ya lo hubiesen conocido mucho tiempo antes y desde el principio tratan de incluirlo en sus círculos sociales. Mediante la interacción (oportuna o no deseada) de estos personajes, el protagonista aprenderá de diversas experiencias que nunca antes pudo tener, gracias a la sobreprotección de sus parientes y el entorno urbano que lo asfixiaba. Descubrirá que no sólo su caligrafía mejorará, sino también su propia integridad humana y su sentido en la vida misma.

La agradable sorpresa de encontrarse con una fuente limitada de diversión y relajación es gracias a la buena vibra que esta serie esparce sobre cualquier público. No es una serie llena de sangre, conflictos y fanservice. El elemento reprobable de lolicon se hace totalmente a un lado aquí, a pesar de tener elementos infantiles como coprotagonistas. Y resta un humor blanco, que ni uno mismo sabía que necesitara alguna vez en su vida. En ningún episodio llega a pensar uno en la falta o el simple relleno en la historia. Las risas, la reflexión y los cambios están ajustados correctamente e incluso podría ser que el mismo anime genere una introspección personal en cada consumidor, pensándose como una “persona llena de energía”, como el título traducido trata de transmitir. Tanto Handa como uno mismo presencia las pequeñas y cotidianas aventuras de los habitantes, logrando un lugar espiritual, algo parecido a un locus amoenus individual, término referenciado a un lugar idealizado, apartado del ruido y de distracciones; y repleto de encanto. Todo es como recostarse en esa silla de masajes que están en algún lugar de los supermercados, cerrar los ojos y presenciarlo… esa animación de colores tan suaves y detalles resaltados, como el cabello y la eterna belleza del mar; la voz de Daisuke Ono, exasperándose con las voces cristalinas de niños de verdad; y la tenue acústica, que entra en la misma trama, llena de entretenimiento ligero pero de gran calidad. Finalmente, saber que nada mal puede haber en este mundo y que la felicidad está a la vuelta de la esquina.

Naru Kotoishi
Como si esto fuera un platillo y un servidor fuera su chef, el principal ingrediente se guarda celosamente hasta el desenlace y/o la entrega del servicio. En Barakamon este elemento tiene por nombre Naru Kotoishi, una pequeña y simpática niña de tan sólo siete años. Sin mencionarla a ella es como hacer una reseña de un anime genérico, sin situaciones sosas y personajes estereotipados, o sea, como algo sin sentido y sin razón. La pequeña infante hace esta serie lo que es, su tierna voz, el diseño cristalino de su personaje, la esencia de la personalidad de acuerdo a su edad y, sobre todo, la interacción que mantiene con un hombre como Handa, es lo que resulta en un título optimista, ameno y de buen gusto, sin tener que recurrir a personajes totalmente atractivos, escenas eróticas y seriedad absoluta. Esto llega, susurrando suavemente al oído de uno, diciendo “No te tomes la vida tan en serio”. Divertirse, impresionarse y convivir con los pequeños componentes de la vida, ser feliz y dejar la preocupación a un lado, sin darle muchas vueltas al asunto.

Barakamon te enseña a ser un niño otra vez.


No estoy seguro. Ahora mismo estoy completamente a ciegas, pero tarde o temprano, encontraré la luz.
10/10

20170428

XIX. Mucha gente es estúpida y aun así tienen vidas plenas y productivas

¿Y ahora qué?, ¿intentarás asustarme? 
En realidad, no. No quiero asustarte. Pero créeme, no quieres estar aquí. 
¡No me toques! Tortillera de mierda.
¿Cómo me dijiste?
Ya me escuchaste.
¿Cómo te llamas?
Dina 
Dina, qué lindo nombre. Dina, podría decirte muchas cosas para asustarte. Podría decirte que vas a ser mi puta, podría decirte que serás mi esclava, que tendré sexo contigo aunque no nos queramos. Que haré contigo lo que la primavera hace con los cerezos, pero al estilo de la prisión. Es de Pablo Neruda. Pero, ¿para qué? Eres demasiado ruda, ¿no? Sí, sé lo fácil que es convencerte de que eres algo que no eres. Y puedes hacerlo afuera. Porque puedes seguir moviéndote, mantenerte tan ocupada que no tienes que afrontar quién realmente eres. Pero… eres débil.
Hazte a un lado, pendeja.
Yo soy como tú, Dina. Yo también soy débil. No puedo soportar esto sin tocar a alguien, sin amar a alguien. ¿Será porque el sexo bloquea el dolor? ¿O porque soy un monstruo sexual? No lo sé. Pero sí sé que era alguien antes de venir aquí. Tenía una vida que yo misma había elegido para mí. Y ahora lo único que hago es tratar de pasar el día sin llorar. Y tengo miedo. Todavía tengo miedo. Tengo miedo porque no soy yo misma aquí y tengo miedo porque sí lo soy. Lo que más asusta de la prisión no son los demás, Dina, sino enfrentarte cara a cara con quién eres en verdad. Porque cuando estás detrás de estas paredes, no hay adónde correr, aun si pudieses correr. La verdad te alcanza, Dina. Y es ella quien te convertirá en su puta“.
Piper Chapman a Dina. Temporada uno, capítulo diez “Bora Bora Bora”, minuto 43:00.
El Test de Bechdel revolucionó dentro del criterio del televidente contemporáneo. Los primeros años del nuevo siglo han marcado cambios en la sociedad a un nivel exponencial. El poder de alzar la voz está pasando a un sector cada vez más amplio, en vez de priorizar la opinión del patriarcado blanco y económicamente favorecido. Establecido esto, presumo la imposibilidad pasada de televisar una serie como la que hoy nos convoca a este ilustrísimo espacio; y encima ser dirigida a la masividad de medios en la actualidad. Una serie donde se cuentan los roles masculinos con los dedos de las manos, además de ser secundarios o simples extras de la historia. Es sobre las féminas donde gira esta trama, sin demasiado glamour, sin personalidades huecas, situaciones repetitivas o la necesidad de enfrascarse en un amorío convencional. OITNB no sólo pasa “La regla” mencionada al principio, rompe con muchos prejuicios, muchos roles establecidos en el sexo débil. Tal vez una serie simple producida por Netflix no sea nada comparado con las novelas medievales, la libertad de voto femenino o incluso la decisión libre al aborto y/o los anticonceptivos; sin embargo, es motivo de orgullo estar en contacto con dichas representaciones, y que partir de éstas surjan unas mejores.

Orange is the New Black o El naranja es el nuevo negro se basa en una historia real, publicada en el libro escrito por la ex–reclusa, Piper Kerman: “Orange Is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. En este libro y en la serie se narra cómo Piper Chapman (Taylor Schilling; Mercy, The lucky one) fue presa, gracias a verse envuelta en tráfico de drogas hace diez años, junto a su pareja en ese entonces, Nora Jansen, alias Alex Vause (Laura Prepon; HIMYM, That 70’s show). A partir de ahí Piper se despide de su vida de mujer cosmopolita y educada, para entrar en la prisión de mujeres en La Penitenciaria Federal de Litchfield, New York. La situación en ese hoyo negro y sucio no es para nada parecido a su vida afuera, y las personas que se encuentra en su camino son tan diferentes a ella y eso de cierta manera no es malo. Al final, Chapman resultar ser la persona a la cual menos gusto da de ver a lo largo de la serie. Dirigida desde 2013 por Jenji Kohan (Weeds), cuenta con tres temporadas y se ha confirmado hasta una séptima. 
Abres la página o aplicación de Netflix, te topas con el spotlight de la aclamada serie de cinco estrellas, le das una oportunidad y le das al pequeño triángulo para iniciar… en el primer minuto y treinta segundos, ¿hueles eso?, son todos los errores que están por presenciar tus ojos. Es que aquí nadie trata de establecer a las reclusas como mujercitas inocentes o como malditos monstruos chupa recursos de la sociedad productiva. Simplemente son personas cometiendo errores o con pésima suerte, estando en el momento equivocado y con la gente equivocada. A lo largo de cada episodio puede verse uno o más flashbacks sobre alguna presa en particular, de acuerdo a la vida que llevaba antes y probablemente el crimen por el cual paga ese enclaustramiento. Vemos niñas, mamás, tías, primas, amigas, enemigas, novias, abuelas, cabezas de familias, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, transexuales, jefas, empleadas, princesas, machorras, pacifistas, drogadictas, inocentes, culpables, enamoradas, estafadoras, deprimidas, enfermizas, rebeldes, tímidas, amantes… mujeres pasando por la vida. Definitivamente no podría asimilar la semejanza entre Pennsatucky, una asesina que se convirtió al cristianismo en la cárcel y tuvo una idea equivocada del amor y el sexo desde su niñez; y Sophia, una mujer transexual acusada de fraude de tarjetas de crédito para completar su transición, con grandes problemas en su familia y en especial con su hijo, porque no puede aceptar la reasignación de sexo de su papá.
En cuanto terminé esta serie (o desde la primera temporada) quise enterarme de más, obviamente; le han etiquetado bajo el género de comedia. Y yo no lo podía creer. Tal vez podría ser humor muy negro… pero en ciertos capítulos incluso se puede percibir ese aire depresivo. Ser testigo de las pésimas condiciones en que viven las reclusas (hay un episodio donde tienen que hacer sus necesidades en cubos y dormir en la cafetería), ver a los poderosos salirse siempre con la suya, incluso las peleas o los confinamientos por el simple abuso de poder por parte de los policías, la misma vieja discriminación de siempre: por el color de piel, las creencias religiosas e incluso el género. Se puede ver lo peor de la sociedad, enfocado en el sexo que a nadie le importa. Es cierto que en ciertas ocasiones te puedes reír y mucho, pero es más una risa por el jodido resultado de todo. Ya es tanta la desgracia, la tensión y los errores que no queda nada más, excepto echarse unas risas al ver o alucinar a una gallina en medio del patio.

La vida se ha encargado de distraernos con todo lo existencialmente posible sobre este universo. Podemos enfocarnos en todo menos en nosotros mismos. Se ha dicho que al encerrar a una persona en un cuarto, sin distracciones, sin ruido, sólo por unas cuantas horas; se puede volver loco o puede conocerse a sí mismo. ¿Qué pasa cuando tus propios errores llegan incluso diez años después a cobrar factura con intereses? La vida, eso pasa. Ya de por sí es duro convivir con uno mismo por veinticuatro horas, los siete días de la semana. Imagínalo sin televisión, sin privacidad, sin agua caliente, sin entretenimiento... meter la pata siempre ha sido opción, nadie dijo que es una buena idea.

Trust no bitch

9/10

20170427

VIII. ¿Sabes dónde está el infierno? Dentro de tu cabeza

“Kenzen naru tamashii wa, kensen naru seishin to, kenzen naru nikutai ni yadoru.”(“Un alma saludable habita en una mente saludable y en un cuerpo saludable”)
Maka Albarn, Soul Eater, Desde la temporada 1, capítulo 1 “La resonancia del alma” hasta el último capítulo “¡La contraseña es coraje!”, minuto 0:00.

Los giros de tuerca sientan bien. No existe un alma dueña de sus facultades mentales, que no prefiera dormir ocho o más horas a dormitar malamente entre viaje y viaje en autobús; que tenga sus tres comidas en forma, con sus deliciosas colaciones ocasionales y no se muera de hambre o coma cualquier porquería; que haga ejercicio regularmente y no haga raíces en la cama, a causa de su grave sedentarismo, incluso más peligroso si le comparamos con el tabaquismo. La salud puede ser un tema multifacético, nos trae de cabeza en diversas etapas de la vida y a pesar de mostrarnos irresponsables la mayor parte del tiempo, nos alarmamos cuando nos enfrentamos a un diagnóstico inesperado. Bien, en este momento voy a retirarme del papel de Lolita Ayala en “Información que cura” y me detendré en lo esencial. La locura contra la salud, y su mala relación en un determinado anime. En esta edición saldremos totalmente del tema que se ha tratado durante seis semanas, aquellas series angloparlantes, encausados en géneros como la comedia y el drama; casi como si uno se propusiera pensar en lo opuesto a éstas y diera con la inolvidable animación japonesa, la muchas veces encargada de ofrecernos creaciones totalmente diferentes a las acostumbradas de este lado del charco.

Soul Eater, creado por Atsushi Ohkubo (Get Backers, B. Ichi), es un comic (manga) y animación japonesa (anime), éste último producido y musicalizado por BONES, Aniplex, Dentsu, Media Factory y TV Tokyo. Se emitió durante los años 2008 y 2009, teniendo la única temporada con un período de cincuenta y un episodios, con veinticinco minutos por cada uno; a pesar de la continuación del manga, asimétrico con la producción del anime, decidieron cortar al último, conteniendo un rumbo importante de la historia a cambio de abreviar la obra en formato animado. Al inicio se presenta la misma historia (al estilo de leyenda, como pasa a lo largo de las primeras sagas de One Piece) y se recapitula así:
“La Escuela Vocacional para Técnicos y Armas de Shinigami, conocida como SHIBUSEN. Es un lugar para no permitir la existencia que una vez hizo al mundo temblar en terror y que arrastró a los humanos a la locura. Fundada por el Shinigami para el estudio y entrenamiento de armas y técnicos. Bueno, hablando francamente… es una organización para la protección de la paz. Me pregunto por qué se llamará vocacional. Como sea, pongámonos con ánimo… ¡Y vamos!”
Es el Shinigami (dios de la muerte) quien relata esta leyenda, con su voz y sus movimientos tan peculiares. No obstante, su apariencia no determina su rol tan imponente entorno a la historia. Como fundador de Shibusen en Death City, “La Muerte” intenta mantener cierta estabilidad en el mundo; principalmente evitando a toda costa el retorno del Kishin (dios demonio), una conversión capaz de manifestarse en toda alma corrompida e intoxicada por la locura y encima que el espíritu en cuestión se atreva a consumir alguna otra alma benigna. Para ello se han formado equipos estudiantiles dentro de la academia, con los roles de maestro-portador y arma, el segundo presentando su forma humana y de artefacto. Su misión es acabar con esas almas aspirantes a demonios, siendo el arma el que las consume, con la finalidad de conseguir 99 de estas y una sola de bruja, en ese orden necesariamente. Así logrará “evolucionar” (como en Pokémon) a una Death Scythe (guadaña de la muerte) y el Shinigami podrá controlarla en caso de necesitar un arma en contra de un poderoso contendiente o el mismo Kishin renacido. En el anime la trama persigue principalmente la evolución de 3 equipos de la escuela:
  • Maka Albarn: maestro y Death Scythe (inconscientemente). El origen de su apellido es una pequeña referencia a Damon Albarn, vocalista de Gorillaz. Es una estudiante ejemplar y cree que todos los hombres poseen la tendencia de comportarse como el parrandero de su padre.
  • Soul “Eater” Evans: guadaña. Comparte el nombre de la serie como juego de palabras, al ser él quien devora las almas, y además como un tributo al pianista de jazz Bill Evans. Es lo contrario a su compañera y lo único que le importa es ser más “cool”.
  • Black☆Star: maestro, ninja y único sobreviviente del Clan de la Estrella. Es un técnico ególatra, su motivo principal en todo momento es ser el centro de atención y “superar a los dioses”, como él lo menciona sin tapujos. Para los entendidos, es como la versión en esteroides de Naruto.
  • Tsubaki Nakatsukasa: arma demoniaca oscura. Capaz de transformarse en múltiples armas además de una katana. Su personalidad se complementa con su portador, al ser totalmente tranquila y amable.
  • Death the Kid: maestro, hijo del Shinigami y Shinigami por sí mismo. Sufre un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ya que tiene una manía con la simetría y una condena a no serlo por sus tres líneas (líneas sanzu) sobre un lado de su cabello. Su nombre hace referencia a Billy the Kid, un pistolero del viejo oeste.
  • Liz y Patty Thompson: pistolas y anteriormente ladronas en Brooklyn. Kid las eligió como compañeras al ser simétricas. Liz es la mayor; más cínica y seria que su hermana y es quien siempre intenta animar a Kid en sus momentos de crisis. Patty en cambio se muestra infantil, burlona, ingenua y a veces explosiva, disfrutando y asombrándose en todo momento. Kid prefiere jalar el gatillo de ambas con ambos meñiques.
Conforme avanzan los episodios la cantidad de personajes aumenta exponencialmente, presenciando la actuación de estudiantes, maestros, brujas, villanos, Death Scythe’s, criaturas fantásticas y, por supuesto, el dios demonio. Un fenómeno curioso dentro de este anime son las referencias, algunas más obvias que otras, en relación a la cultura popular o al mundo del terror; tal es el caso del Profesor Franken Stein, Justin Law (“Just in law” = justo dentro de la ley, de acuerdo a la ley), Ox Ford, Kim Diehl, Excalibur, Jack el Destripador, Al Capone y un gran etcétera. No podría terminar de enunciar las cualidades encarnadas en este título. Gráficamente nunca va a decepcionar, tiene movimientos fluidos y propios al tratarse situaciones como batallas o recorridos de cámara veloces; el estilo de dibujo de Ohkubo es feo y desproporcionado, sinceramente, pero es fácil de identificar, característica perdida en Soul Eater Not! La temática, adentrándose tanto al mundo shonen (género de acción que puede estar destinado a niños/jóvenes) como al tópico de los dioses de la muerte (como en Death Note y Bleach), entrega algo nuevo: el continuo estrés/suspenso de las batallas, combinados con la comedia, un rastro de erotismo y el tratamiento de la locura en distintos matices: tanto los personajes “buenos” tienen lo suyo de excéntricos, así como el otro lado de la moneda, al considerar a la locura como una enfermedad contagiosa, capaz de esparcirse de alma en alma y convertirse en una incontrolable y dañina demencia. Sin embargo, cuando todos tienen esa mecha de locura, el problema es cuando llega a ser necesario desconfiar de todos los personajes, pero a la vez contagiarse de su cariño y buena onda. Por último, un elemento a considerar muy importante es la música. Cada personaje (importante) tiene un tema y una acústica que lo caracteriza, basándose en tonos de Jazz, Hip Hop, un poco de clásica, rock pop y muchos géneros más; esto lo hace mucho más disfrutable, provoca un ambiente propicio para hundirte en la trama, en la acción y hasta en esas situaciones divertidas entre tantos aprietos.
"No existe un inherente correcto o incorrecto en este mundo, esas etiquetas sólo son construcciones artificiales. El bien y el mal están en manos de las posiciones de autoridad, así es como ha sido siempre; entonces, ¿cómo alguien podría ser consciente de esta verdad de la que hablas? ¿Acaso no ves que la realidad es la verdad que a la larga se convierte en nada más que una sombra de sí misma?, es un simple eco del pasado ahora...
El mundo es una gran zona gris de moralidad, sólo te hace sentir más seguro el poder categorizarla en buena y mala; no es así como funciona en realidad".
Dr. Franken Stein

Mención honorífica

20170425

VII. Iba a ayudarte, pero después no quise

Don’t Trust the B---- in Apartment 23
(No confíes en la P---- del apartamento 23)
“Te pedí algo. No sé qué comen las mujeres.”
“Cariño, no comemos. Vivimos en cuevas, tenemos el período hasta que podamos tener sexo con el primer tipo que nos compre un vino y nos recuerde a nuestro padre.”
-Busy a James Van Deer Beek, Don’t Trust the B---- in Apartment 23, Temporada 2, Capítulo 1 “A Reunion”, Minuto 14:01

Apartment 23 es como la obra del último poeta maldito, Charles Bukowski: se le puede amar u odiar. No hay intermedio y es inevitable escoger uno de los dos lados, porque es una preferencia difícil de ocultar. Así se crea esta dicotomía en la opinión popular, al pensar que el cinismo, la comedia cruda y el sentido común pesado y cosmopolita puede ser la manifestación de la genialidad en persona o una perfecta oda al mal gusto. La serie americana creada por Nahnatchka Khan (American Dad!, Malcolm in the Middle), instituida por la cadena ABC, se condujo en pleno 2013 con la polémica e inexistente tercera temporada, la increíble sensualidad de Krysten Ritter (Jessica Jones, Breaking Bad) y estas críticas encontradas, ante la posesión de un discernimiento vago al momento de pensar más allá de lo que se puede ver. Después de unas cuantas semanas de terminar con la segunda temporada, es fácil reconocer esa tenue sensación de vacío y recaer en la conclusión de que uno termina encantado de odiar tanto a la serie. A continuación intentaré expresar el porqué de ello.

June Colburn (Dreama Walker: Sex and the city, The good wife) es una joven adulta, acaba de terminar su vida como estudiante y dado que su mayor sueño era trabajar en Wall Street, renta el apartamento 23 de cierto edificio anunciado en el periódico, poco después de hablarlo con quien sería su compañera y la peculiar It girl de la serie, Chloe (Ritter). En el mismo día de su cumpleaños, June ha perdido su añorado empleo, no tiene dinero y al volver a su nuevo hogar descubre a Chloe y a su prometido teniendo sexo sobre su pastel. Por muy curiosa que sea la situación, la misma June termina afirmando este desastre como lo mejor que le ha pasado. Definitivamente la ciudad de Nueva York es un monstruo para una provinciana buena gente, pero como tal, June no se considera una víctima en la trama, sino una mente provechosa y optimista, la cual se vale principalmente de su lado contrario, la zorra/perra/bitch del apartamento en donde ambas subsisten. Aunque la trama es copiosa, June aprende a vivir por y para ello, sin amedrentarse por cualquier aprieto en que Chloe las meta. En el proceso van a encontrarse con muy buenos amigos, como James Van Der Beek (interpretándose a sí mismo; Dawson Creek) compañero fiel en las parrandas de Chloe; y Mark (Eric André) compañero de trabajos de June y quizá algo más.

De momento, estas reseñas nunca han intentado persuadir a alguien de consumir las 6 series que han sido tratadas, sin embargo, se puede esperar cierta reflexión recíproca sobre las mismas, para un asiduo conocedor del tema o sólo un curioso que viene de camino, que tal vez se equivocó y dio click a la columna equivocada. Después de este pequeño encuentro con la historia, el agradabilísimo lector tal vez se pregunte si acaso la historia gira en torno a estas dos chicas banales, con problemas burdos y la mala comedia que un actor puede ofrecer al actuar bajo su nombre propio. Y no, el trasfondo que ofrece esta comedia norteamericana, tan repetitiva y cansina, en realidad se encarga de entregar un enorme significado a lo largo de los 26 capítulos emitidos: el feminismo en estado puro. No, no aquel “movimiento” que la gente de pocas luces se ha encargado de hundir, al punto de llamar a estas pseudo feministas “feminazis”. Es una chica frente a su futuro soñado desmoronándose y el proceso de aprendizaje con la otra, a la que le vale un reverendo carajo la vida; concluyendo con su difícil relación en donde se trata constantemente de equilibrar sus personalidades.

A su vez, bajo esta hermosa perspectiva de poder femenino (ja ja), las cosas pésimas no pueden faltar. En ciertas escenas se percibía la molestia o incomodidad al presenciar momentos racistas, discriminación a enfermos/discapacitados, el pisoteo a empleados de forma deliberada y la sinvergüenza generalizada. Como para dejar claro: esta no es una serie familiar, de ninguna manera; todo lo reprobable está a la orden del día: los desnudos, las escenas de sexo, las ganas de molestar o de causar polémica "porque sí", la falta de profundidad en los personajes secundarios y un largo etcétera. Hay una escena donde literalmente se minoriza a Mark por ser negro y lo peor es que él mismo lo dice, es un personaje constantemente olvidado por los demás y (spoiler) no es hasta finales de temporada que June le da una mísera oportunidad para hacer evolucionar su relación, un fracaso inminente a fin de cuentas. Y no se diga del reproche y constante "bullying" hacia la madre de Chloe, tanto por parte de ésta como del resto de su familia, sólo por ser paralítica. En su defensa, estos personajes podrían existir como una crítica a la sociedad real y para reflexionar sobre la manera de actuar del personaje principal, la zorra.

Aquel osado que recalque la falta de maestría en cualquier comedia, no reconoce el esfuerzo a la par entre géneros, aunque por parte de esta humilde opinión se considere mucho más difícil hacer reír en todos los capítulos, más que hacer llorar y conseguir la frustración o la expectativa del público. El trasfondo importa y es un rasgo importante en la renovación de temas, en especial en un rango cómico tan gastado y sobre todo adulto. Desafortunadamente las aventuras de Chloe, James y June han sido dejadas a un lado, tras dos temporadas amputadas, una vez más, por confiar exclusivamente en las cadenas televisoras. La confianza que el título de humor negro se tenía a sí mismo era tan poderoso, a pesar de ser la causa de su autodestrucción y de esa indesición del público. Porque funcionaba, algo que no podría decirse de entregas como Unbreakable Kimmy Schmidt, serie que tal vez va a ser abordada... o no, porque sinceramente es un absurdo desperdicio de tiempo y podría ser objeto de crítica destructiva... o no.


"Si tuviera tiempo para preocuparme por cada persona que me admira, me imita y me acosa, no tendría tiempo para ser mi fabuloso yo"

9/10

20170422

VI. Why don´t you try speaking in words, instead of your damn dirty lies!

(¡¿Por qué no tratas de hablar con palabras, en vez de con tus malditas mentiras sucias?!*)
“Eres un fracaso. Fracasaste. Fracasas en todo. Fallas en el matrimonio. Fallas en la familia. Tus hijos son fracasados. Y eres gordo. No eres atractivo, nunca lo fuiste. Bueno, lo fuiste un poco, cuando eras un adolescente, pero después engordaste…”
-Bob Belcher a sí mismo. Bob’s Burgers, capítulo 1 “Human Flesh”, temporada 1, minuto 17:35.

Afrontémoslo de una buena maldita vez, Los Simpsons han dejado de ser graciosos… desde hace como diez temporadas. Ya, lo dije y de ninguna manera esta afirmación puede dar pie a un debate, es una verdad universal, aquel poseedor de un “corazón amarillento”, a estas alturas de la vida, haga el favor de retirarse. La sociedad consumista se encuentra en crisis, pues en este mismo momento se encuentra succionándonos a la fuerza, como si fuéramos teta seca de anciana; la buena programación, fuente de la invaluable animación sobre la familia disfuncional por excelencia de Estados Unidos (y amarilla, caray, obviamente iba a funcionar) ya no existe más (o pretendamos como que no). Encima, al haber visto más de tres veces todas las temporadas de Malcolm in the middle, ya hace falta un cambio de aires, una “cosa” bien hecha, para disipar la incertidumbre y la falta de creatividad en el mundo dentro de la caja chica. Se echa de menos algo más allá de Crayon Shin-chan, ese deje… como el de Bob’s Burgers. Pese a tener cinco breves años de existencia, Loren Bouchard (Lucy, la hija del diablo, Home Movies) ha renovado y reinventado lo ya desgastado con la fórmula de Matt Groening.

Pues todo bien, ya es hora de cambiar la vida del honorablísimo lector aquí presente y demostrar algo: la familia que se sigue haciendo “la chistosita” sigue atrayendo un público considerable y lo va a seguir haciendo mientras la animación madure, y explique que no sólo “las pirinolitas” (a las que alguna vez se les admiró corriendo en el parque como gente feliz, y ahora tienen en sus manos más tecnología de la que yo tendré jamás) pueden disfrutar de este o aquel programa de monitos con horario familiar. Y ustedes, ¿quién creen que hace trabajos como estos? Adultos, eso somos aunque seamos consumidores de caricaturas. A pesar de que éstas siguen teniendo un tema genérico y concluyente en cada episodio, su marca es la manera en que se les da determinada voz, la valoración de un buen trabajo y el efecto final, ya reluzca o quede en el olvido por siempre. Ese es el respetable resultado en este título, publicado gracias a la cadena Fox.

La variación hace el trabajo por la gente en búsqueda constante de una nueva perspectiva, de algo más que decir además del vulgar y de pésimo gusto de las animaciones de Seth MacFarlane, tales como Family Guy y American Dad. Al ver tan sólo un capítulo de los ejemplos dados, se puede encontrar al protagonista, un hombre blanco, el promedio norteamericano de los suburbios “pasándola” sin mayor problema; los típicos escenarios entre su trabajo, la escuela de los infantes ignorados por sus negligentes procreadores y pues lo que sea que la aburrida madre haga, a nadie le importa, es mujer. Sobre todo esos finales ya clásicos de toda serie, donde el protagonista o la persona con el problema tratado en el episodio se dedican a filosofar malamente y a decir lo buena que es la vida porque por ese día el malentendido se resolvió. Se puede afirmar que precisamente estos estereotipos terminan siendo en exceso cansinos, encima si le dan ese toque anglosajón tan quitado de pena y soso. Uno puede asociarlo fácilmente, al pensar en Derbez y su copia fiel con La Familia P. Luche, con la estresante y estúpida necesidad de hacer sentir mal a los integrantes de su propia familia, los chistes repetitivos al puro estilo de El chavo del ocho y las ganas de meter el humor de doble sentido hasta en el cereal. En todo sentido: apestan.

Ahora me siento un poco como el comerciante ambulante que pregona la cura milagrosa para las reumas y el mal de ojo. Bob’s Burgers no tiene la última fórmula infalible de la comedia perfecta. Por el contrario, es una serie a la deriva, ya que estuvo a nada de cancelarse pasada su primera temporada. Y actualmente va perdiendo público, no sería una sorpresa que la quinta temporada fuera la última, a pesar de ser una serie que está mejorando continuamente. Desde la canción de apertura se puede oler el fracaso rotundo en el restaurante de hamburguesas en el que Bob, Linda, Tina, Gene y Louise Belcher trabajan y conviven como familia. El negocio no va tan bien como se puede pensar cuando uno junta hamburguesas con gringos, pero se puede llegar a fin de mes con los pocos clientes frecuentes, los pequeños golpes de buena suerte y los momentos amenos que los niños Belcher nos hacen pasar, con esa despreocupación infantil-adolescente y la apertura de sus padres a pasar casi todo el tiempo con ellos.

Por supuesto, no deja de ser una familia gringa viviendo problemas de primer mundo, pero el gran ingrediente y su respectivo toque de genialidad que este título brinda al televidente es la característica “normal” de todos. Los integrantes de este grupo reducido son completamente comunes y corrientes, no se le trata a nadie como si fuera un bicho raro o deficiente y poco querido dentro del ambiente familiar. Es ese bienestar, brindado casi por osmosis, lo que deja un buen sabor de boca. Especialmente desde la temporada dos, no sería sorprendente acabar un episodio con una sonrisa auténtica sellada en la boca. Si uno buscara destensarse por el día tan estresante que nos asola como rutina, la opción es sentarse y sólo ver buena televisión. Desafortunadamente Bob’s Burgers está disponible únicamente en la plataforma de Netflix para Estados Unidos, pero no es nada que internet no pueda resolver. Y un punto a favor (el único que he encontrado, sinceramente) es que el doblaje latino está en su mejor momento con esta serie, las voces son tan fieles a las originales y con una traducción respetable, que no hay excusa para no ver las aventuras del buen Bob, de su encantadora esposa y de sus adorables hijos.

10/10

*No se leía tan genial en español

20170421

V. El diablo está en los detalles

“¡Vaya! Las canciones son como abrazos que las bocas le dan a los oídos.”
-Mabel Pines, Gravity Falls (2012). Primera temporada, capítulo 17 "Boyz Crazy"; minuto 16:50.

La generación de los 90’s padece de la típica añoranza de la niñez, comparando de forma constante la propia experiencia con la de las generaciones sucesoras a sus “buenos tiempos”. Por lo tanto, cualquier “noventero” que desee sentirse un adulto sensible e inteligente, sustrae de su vida a las caricaturas actuales, presumiendo de un legado sin igual, si se trata de comparar a la animación de ese entonces con la del nuevo siglo. Despreciar o hacer menos por esta razón a series como: Hora de Aventura, Steven Universe, Regular Show y Gravity Falls; es sólo caer en un terrible error y perder el grato encuentro con trabajos cada vez más complejos. Esta es la entrega de esa propuesta fresca y el abandono momentáneo de la temática adulta, presente en las 4 columnas anteriores. Si el lector desea salir por un momento del arco argumental de los 245 episodios de Grey’s Anatomy, puede echar un vistazo a la creación de Alex Hirsch.

La historia gira alrededor de Dipper y Mabel Pines, hermanos mellizos que son obligados a pasar el verano con su tío abuelo Stan, dueño de Mystery Shack, una cabaña-museo de “rarezas”, con las cuales éste estafa a los turistas que visitan Gravity Falls, Oregon. Posteriormente, Dipper se encuentra con un libro donde se han registrado auténticos misterios y fenómenos sobrenaturales que han ocurrido en ese lugar. Lo alarmante y a su vez emocionante, es cuando estas situaciones fantásticas cobran vida y desenvuelven diferentes misterios en cada episodio; en presencia del hermano estresado, la hermana ocurrente y el tío Stan, un viejo tacaño y aparentemente ajeno a todo ese tema paranormal.

En esta serie los primeros 30 segundos de la serie definen el interés de un televidente crítico. Es realmente difícil encontrar algo verdaderamente profundo en una caricatura emitida en Disney Channel. Sin embargo, esto se vuelve debatible si al lector le interesa la excelente animación, el manejo de colores vivos y además un patrón de pistas misteriosas que pueden reunirse en fragmentos de cada capítulo, sin excepción. Habría que informarse un poco, incluso después de ver unos cuantos capítulos. Es algo completamente favorable encontrarse con diversos elementos en una misma trama: tiene su lado cómico, crítico, oscuro, infantil e incluso relajante. Si de repente el lector se encuentra haciendo teorías respecto a la historia de Gravity Falls, no sería una sorpresa. De momento, lo que encuentro como un patrón sería la tendencia a dejar todo el suspenso para los últimos capítulos, y este título no es la excepción. El desastre en la trama es algo que se aprovecha muy bien, por la temática paranormal y las pistasque se van dejando, cual pequeñas migas de pan.

El lado subjetivo al momento de realizar una reseña como esta es afirmar o negar algo cuando no se desea. En este caso, encontrar una falla en esta gran animación sería decepcionante; mas es necesario. Gravity Falls resulta, en la mayoría de sus episodios, un tanto plano y con pequeños cierres predecibles, puesto que si el intermedio de las temporadas se viera de forma salteada, no tendría mayor importancia, algo hecho totalmente a propósito por la demanda de cierto horario en la televisora. Los personajes, a pesar de ser terriblemente adorables, poseen ese rastro de actitud sosa; algo que resalta bastante si anteriormente el lector echó un vistazo a BoJack Horseman. Todo en su conjunto consigue reducir un poco los elementos buenos, al punto de generar una serie resaltante en su ridiculez y la copia de Coraje, el perro cobarde, pero menos espeluznante y mejor animada.

Al cierre de edición, Gravity Falls ya había entregado el cierre de la segunda y última temporada, algo en exceso lamentable para sus fieles fanáticos y para el público en general. Lo último que la buena televisión necesita es seguir produciendo Los padrinos mágicos y Bob Esponja, siendo que sus buenos momentos ya pasaron desde hace siete u ocho años. Sin embargo, tal vez exista la tenue esperanza de que GF deje un legado e inspire a más animadores a entregar su excelente trabajo a gigantes como Disney. Aunque es evidente el cambio de medios para consumir la misma programación, la TV da una pelea muy buena al dar este tipo de oportunidades a títulos como este. Queda en manos del público si esto continúa su curso o tanto la televisión como el internet siguen generando algo por y para la sociedad consumista.

“Cuando la policía no está cerca, todo es legal.”
10/10

"¡Recuerden! La realidad es una ilusión, el universo es un holograma, compren oro. ¡Adiós!"

20170413

IV. No hay tal cosa como el amor verdadero en su estado más puro


"Mira, yo no sé qué hubiera pasado, ni sé dónde estaríamos. Pero hoy estamos aquí y somos dos personas distintas que queremos cosas distintas (...). Yo no te quiero lastimar, yo no creo que tengamos otra chance. Yo ya no estoy ahí".
Arturo Meyer, Alguien más, 2013. Capítulo 13, minuto 47.

Dejando a un lado por un momento a las series que han emanado de Netflix, en esta ocasión leemos sobre un título que irónicamente nos regresa a la antigua usanza de los programas de televisión, o séase tener un horario específico para aplastarnos frente a la caja estúpida. La programación de Canal Once. Se sabe que ésta brinda un contenido absolutamente distinto al de cadenas populares de televisión mexicana (cofTelevisacof) y pretende atraer al público para un título como Alguien más, la serie mexicana que en 2013 ocupó varios hogares.

Escrita y producida por Constanza Novick (Soy tu fan) y co-producida por Gael García Bernal y Diego Luna, Alguien más llega a ser un parteaguas, para causar innovación en la TV de la sociedad posmoderna de México. La historia gira en torno a un arquitecto treintón llamado Arturo Meyer (Arturo Álvarez Rebeil). Este protagonista masculino se sale del personaje del hombre de novela: el valiente, el dispuesto, "el macho"; es un tipo que tropieza con el fatídico error de enamorarse perdidamente de una mujer como Irene (Ana Serradilla), una persona inestable que eventualmente se aburre de su relación y tiene la ocurrencia de botarlo por un “one-night-stand” en una celebración de Año Nuevo con amigos de ella, y además tras dar el paso de vivir juntos hasta el lejano Londres. Arturo se regresa a México y se deprime profundamente por varios años y acude a su mejor amiga, Sofía (Edwarda Gurrola), desarrollando a su lado una relación muy sencilla y amena. Sin embargo, cuando Irene vuelve y se fija en Meyer una vez más, ¿cómo van a reaccionar él y su amiga?

Viéndolo desde una perspectiva general, 13 capítulos no pueden resumirse en un triángulo amoroso y problemas de un chavo ruco; sino en preocupaciones cotidianas que aluden al adulto moderno. Constantemente se maneja esta diferencia entre la perspectiva grupal y personal, así como las reacciones que hacen ruido en el hombre en el que se concentran. La relevancia del título es enorme en el tema del progreso social y el cambio que en la misma población ha hecho una implosión. Meyer es testigo de que sus amigos están siguiendo con la vida: se casan, tienen hijos, trabajan en sus propios proyectos y progresan en sus relaciones amorosas como adultos. La preocupación constante a llegar a un lugar o a ninguno en particular. Esto es algo que Pasión y Poder(o cualquier telenovela de cuarta) jamás se habría planteado, bajo todo ese argumento débil y predecible.

A pesar de ello, Alguien más no es ningún Master of None. Los meollos amorosos dan lugar a ciertos clichés como las relaciones enfermizas y la banalidad en los acostones casuales. Se desvalora la opinión de ciertos personajes (en su mayoría femeninos) para exaltar esta dimensión heroica y mesiánica del protagonista, y simplemente hay momentos en que se piensa y se vuelve a pensar la actitud y decisiones de éste. La finalización de la serie no causa ninguna incertidumbre, aunque sí un reproche hacia la producción de más proyectos que siguen apostándolo todo frente a un público que consume como enfermo obras mucho más sencillas. La prórroga de la segunda temporada fue una decepción, pero algo esperado por completo.

Finalmente, Alguien más surge como la necesidad de innovación en la televisión Mexicana. Ya saben que el público se ha cansado de consumir diez mil horas de los mismos programas de Chespirito, Derbez y todas las novelas de pobres buenos y ricos malos. La población hipster, millennial y agringada llega y consume también. El tiempo dirá si Club de cuervos, Soy tu fan y esta serie va a satisfacer al receptor consumista pero crítico también.

9/10

20170407

III. ¿Por qué está tu pene en el celular de una chica muerta?


<<Buenos días. No sé qué terribles cosas habrán hecho hasta ahora, pero si les asignaron mi clase, su karma está desequilibrado. Soy la profesora Annalise Keating y esto es Derecho Penal 100, o como le digo yo… “Cómo matar y salirse con la suya”>>.
—Annalise Keating, How to Get Away with Murder (2014). Primera temporada, capítulo 1 “Pilot”; minuto 3:45

Me tiemblan las manos… por más que fuerzo la vista, cerrando y abriendo mis ojos, el cuerpo está ahí. Mis compañeros, tan exhaustos, angustiados y exaltados como yo; se esconden aún entre esa cortina cínica que la abogacía les ha impuesto desde temprana edad. Nadie sabe qué hacer, la profesora Keating nos tiene a todos tan aterrorizados y aun así… matamos a su esposo. Yo lo maté. ¿Sabríamos qué hacer si ella nos guiara como lo ha hecho durante todo este tiempo?, haciéndola de nuestra pilmama en la corte, en la escuela; teniendo tantos secretos conmigo. Tengo que tranquilizarme y encontrar la manera de convencer a estas tres personas de desaparecer al ya occiso Sam Keating, tal como ella me lo ha indicado. Por el bien de Rebecca.
*
No me importa a quien tengo que pisotear para salirme con la mía. Si me acuesto con Oliver para obtener la información y así ser el número uno de la clase; que la profesora sepa de lo que soy capaz para obtener evidencia en nuestro favor. Tienen que recordar muy bien el nombre de Connor Walsh antes de… lo hemos arruinado todo, no existe la mínima posibilidad para revertir lo que hemos hecho. Miro a los lados, buscando aliados en un pequeño grupo de cuatro, Michaela está conmigo, lo sé por esa mirada cómplice y su total oposición a “manchar” aún más sus prestigiosas manos. ¡Ja ja ja, es una bonita Navidad! Terminando de hacer el trabajo, llegó hasta la puerta de Oliver quién sabe cómo y hasta ese momento me derrumbo, permitiendo que sólo él vea mi lado débil. A la mañana siguiente le miento y le digo que tengo un problema con las drogas. Sigo buscando una manera de escapar.
*
Absolutamente todos los días como profesora de Derecho penal y como Annalise Keating, entro a la clase y deslumbró a todos estos jóvenes nerviosos e inseguros. Escojo a cinco estudiantes para que obtengan experiencia directa en los casos que requieren los servicios de mi firma. Pero mi vida personal es un completo desastre, no lo puedo ocultar. Sam me engaña con una de sus estudiantes, ¿qué puedo esperar si soy la segunda esposa?, él supo desde el principio lo que pasaba conmigo… ¿es algo que me impide ser mujer? Soy de carne y hueso, yo siento, yo convivo con mentirosos profesionales 24/7. Entonces, ¿él será culpable?, ¿qué clase de monstruo soy si acuso a mi esposo de asesinato, y a la vez a mi amante de matar a mi esposo? Estoy en mi cama, deshecha, dispuesta a llamar a mi mamá… necesito ayuda. Llevo tanto tiempo mintiendo, usando a la gente que se atraviesa en mi camino y cargando el estrés de no poder concebir.
*
A pesar de la fórmula conocida de la telenovela que usted prefiera colocar aquí, las situaciones que envuelven a cada personaje son dignas de ocupar un respectivo espacio. Desde una estudiante moralmente abrumada por lo que un abogado tiene que hacer para defender a quien sea, hasta una abogada que se siente una sombra sosa e inservible ante su increíble jefa. Cada personaje se distingue sin llegar a simpatizar al receptor de ninguna manera. Nadie busca caer bien en HTGAWM, sin embargo siempre habrá alguien que sea totalmente aborrecible y en este preciso caso es Rebecca. Si al final usted no tiene ganas de asfixiarla con sus propias manos, es que simplemente no se interesó lo suficiente en la trama.

Dos historias paralelas poseyendo un ritmo frenético entre 15 episodios, mientras en cada uno de éstos gira una historia particular, en base a determinados casos en los que esté trabajando la conocida firma de esta prestigiosa universidad de Filadelfia. Una serie llena de suspenso y drama; donde se da lugar a las situaciones frenéticas, el misterio y la terrible adicción a una trama excesiva. La tensión es prácticamente palpable desde la primera muestra de que va a pasar algo más, aparte de una aburrida clase de derecho y chicos temblorosos ante una mujer “fuerte”. La cadena ABC tiene por lo menos hasta Marzo del 2016 para seguir asombrándonos con este gran título.
How to Get Away with Murder, HTGAWM o Cómo matar y salirse con la suya; disponible, como siempre, en Netflix.
“Pregúntense a ustedes mismos, ¿Realmente saben quién es quién? Sus instintos tienen que ser buenos o se encontrarán escogiendo a la gente equivocada al hacer grupos de estudio; al tener sexo… o incluso al casarse”.

8/10 (Por la maldita de Rebecca)

20170402

II. Esto es todo lo que soy y todo lo que seré

“Mi pregunta es para Diane. Lamento todo lo que te dije antes. Podemos publicar el libro que escribiste. Definitivamente eres mejor escritora que yo. Y ya no me importa lo que el mundo piense sobre mí. Odié leer tu libro porque no me gustó pensar que esa era tu percepción sobre mí. Porque supongo que me conoces mejor que nadie, y si tú piensas… Supongo que mi pregunta es: ¿Crees que es demasiado tarde para mí?
(…) ¿ya estoy condenado a ser la persona del libro? No es demasiado tarde para mí, ¿verdad? No es demasiado tarde. Diane, necesito que me digas que no es demasiado tarde. (…) Necesito que me digas que soy una buena persona. Sé que puedo ser egoísta, narcisista, y autodestructivo, pero en el fondo, muy en el fondo, soy una buena persona. Necesito que me digas que soy bueno. Por favor, Diane, dime que soy bueno. (…)” 
“¿Acaso no eres el caballo de Horsin’ Around?”

—BoJack Horseman (2014). Primera temporada, capítulo 11 “Downer Ending”; minuto 22:50

Imagina: eres el actor principal de una sitcom…. de los 80’s - 90’s. Eres famoso, pero tampoco TAN famoso. Tuviste todo el éxito de Hollywoo y aun así sigues sin encontrar la “felicidad”. Los Ángeles se ha encargado de hundirte bajo esa gran oportunidad que terminó muy pronto. Eres un cincuentón fracasado subsistiendo en una lujosa mansión a las afueras de la metrópoli, en compañía de un vago millennial que ha estado durmiendo en tu sillón desde hace 5 años. Quieres escribir un libro autobiográfico para ser relevante de nuevo, pero no sabes cómo. Te importa tomar bourbon por la mañana y mirar tu antiguo show, una y otra vez. Y además, eres un caballo. (Fui muy exigente con eso de que te imaginaras tantas cosas; debes odiarme ahora mismo… lo siento. Y sigo haciendo que leas todo este paréntesis sin sentido… es mi culpa. En parte es tu culpa también, pero… sí, sólo tu culpa)

Como casi todo lo que produce Netflix, BoJack Horseman, es una serie que se sostiene bastante bien y termina provocando decir ese “Netflix, ¡lo has hecho de nuevo!” (Con voz de actor de Rosa de Guadalupe, pero sin el aire). A pesar de que es una serie animada, bajo ninguna circunstancia deben sentarse con la primita genérica de 5 a 12 años a ver un par de capítulos. No. Además de que contiene escenas sexuales, imágenes grotescas y situaciones muy deprimentes, qué tedio da sentarse con la primita de 5 a 12 años; ¿que no tienes como quinientas páginas que leer para mañana o así?

Dejando el amable recordatorio a un lado, la serie que nos cita hasta este bello párrafo promete mucho para el público cínico, amante del humor negro y la sátira absurda. Es algo que fácilmente dejaría de lado a The Simpsons, Family Guy, South Park y La Casa de los dibujos; si acaso se transmitiera en la cajita donde tu mamá sigue viendo la novela de las ocho y Laura en América (es el caso del lugar en donde rento, no generalizo para ofender. Bueno, un poquito).

El título cuenta con dos temporadas de doce capítulos (diez horas que no te cuesta nada dividir). En una sociedad antropomorfa se retrata la vida del famoso y controversial BoJack Horseman en Hollywoo, así como la de la gente a su alrededor: Princess Carolyn (gata; agente y exnovia), Todd Chávez (vago/amigo), Mr. Peanutbutter (labrador; enemigo y colega) y Diane Nguyen (escritora fantasma y amiga). Los personajes son mencionados porque, teniendo un punto a su favor, no fallan en tener su propio carácter y en sí, su encanto. Su lado odioso, cómico y dramático genera, de la manera más paradójica posible por ser un mundo con rasgos bestiales (humanoides), un lado humano por el cual es casi imposible pensar en las fallas de la trama. 

BoJack desespera, pero al mismo tiempo hace reír y hace llorar. Un preliminar Bill Cosby que actualmente padece regresiones y excesos; es la cara protagónica de una caricatura continua (algo nuevo también), ofreciendo en los detalles parte de su genialidad. Tan solo la canción con la que se abre cada capítulo es EL deleite visual y musical, siendo lo que realmente me atrajo de la serie (y no las 5 estrellas con la que está calificada, obviamente).


Pero, ¿por qué soy como una llaga en el ojo al encontrar defectos en un éxito como este? Pues… es como mi trabajo. La comedia no deja de ser gringa, por lo que los clichés y el humor repetitivo están a la orden del día. Las bromas escatológicas, racistas, con referencias del mundo hollywoodense y en sí ofensivas tampoco se hacen del rogar. En resumen: no es para un público conservador. Si no se tiene una buena memoria, algunos detalles minuciosos podrían perderse y de cierta forma eso genera que el asombro vaya disminuyendo. Se comenta también que la serie decae un poco en la segunda temporada (aunque de todos modos esos comentarios esperen la tercera temporada, criticones de doble moral). Y algo para tomar muy en cuenta es sobre las voces originales contra los doblajes. El cast vocal encabezado por Will Arnet (Arrested Development), Alison Brie (Mad Men) y el queridísimo Aaron Paul (Breaking Bad) es inigualable. Bajo ninguna circunstancia intentes verlo doblado al español, es nocivo para la salud (me han contado). 

Esta comedia cruda, esta parodia de lo absurdo de este mundo interesado en las bajezas de los famosos es un interesante “Must Watch Serie”, ya que deja pensando y sobre todo sufriendo. Al momento de redactar esta reseña me acordé del video de la hija de David Hasselhoff, donde graba a éste comiendo una hamburguesa en el suelo, totalmente ahogado en alcohol. Sólo es eso, es ver la decadencia en un primer plano, sin poder decidirse entre odiar o amar al caballo-hombre u hombre-caballo. Mis capítulos favoritos son los últimos dos de la primera temporada y los que están dedicados a Princess Carolyn. Pero desde el primer episodio es una carcajada exagerada directo en tu cara (sí, en la tuya), definitivamente.

P. D: Se escribe Hollywoo a propósito.

“TE DIJE QUE NO SÉ DÓNDE ESTÁ. NO PONGAS COSAS EN MI TRASERO SI LAS QUIERES DE VUELTA.”
9/10