Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

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20170523

XIX. “Simplemente lo mejor, aunque con el toque justo de suciedad”

“Believe me! There's no honor among thieves... except for us of course.”*
--Saul a Walter. Breaking Bad 3x7 “One minute”

¿Hay algo mejor que Breaking Bad? Por supuesto que no, porque hacer comparaciones siempre es malo. Divinizar y absolutizar los gustos suele ser malo, por el estancamiento de ello. Por eso la serie de esta semana será tratada bajo nuevos criterios, a pesar de ser más de lo mismo, no es un “mismo” malo, por el contrario. La calidad de AMC regresó en el 2015 y con la renovación oficial de una tercera temporada, James Morgan McGill (Jimmy), mejor conocido como el querido abogado corrupto, Saul Goodman, ha venido para quedarse, no precisamente bajo la voluntad de nadie. La realidad tras este personaje parecía ser todo comedia y apariciones amenas en la serie anterior, llenas de maestría ilegal y la desvergonzada adoración al dinero; en este spin off se vuelve a explicar al televidente, con bolas y palitos, que esto no fue, ni es, necesariamente así.

“Better Call Saul!” el lema que se escuchó más de una vez, saliendo de los labios de Saul Goodman, es ahora el aclamado título de la precuela aludida. La trama gira en pleno año 2002, seis años antes del encuentro entre el imperio “metanfetamínico” de Walter White (en desarrollo) y el despacho de aquel abogado mañoso, dedicado al arte de las lagunas legales y la defensa del culpable a todas luces. Los billboards, la página web y los comerciales televisivos daban un callo “chafa” al personaje; una sobreactuación que declamaba falsedad, charlatanería y explotación de los recursos más bajos para un solo medio: defender a los criminales más ruines y poderosos de Nuevo México. No obstante, al regresar al 2002, Jimmy es un abogado de poca monta, un perdedor novato y dependiente de su hermano mayor.

El menor de los McGill era conocido como “Jimmy el resbaladizo” en sus años mozos. Establecido como un estafador de primera, nunca perdía la oportunidad de verle la cara a la gente, a través de diversas artimañas; el culmen de su desvergüenza es cuando decide defecar en el quemacocos del auto del amante de su ex. Tras este infortunio es llevado a prisión y después de cinco años, Chuck, el hermano mayor de Jimmy, decide interceder por él con su gran influencia como prestigioso abogado. El joven trabaja en el bufete de su hermano, como el chico de la mensajería, mientras estudia la carrera de derecho a distancia, en una universidad barata. Jimmy se gana el pan con su profesión, apenas ejerciendo como abogado defensor en un tribunal público, además de cuidar a su hermano, pues éste padece una fobia a los aparatos electrónicos, por lo que no continua ejerciendo, pero sigue siendo muy apreciado en su empresa, HHM.
La cosa con Saul es que no esperamos absolutamente nada de este pasado. Bueno, tal vez las artimañas; dado a que las famosas tapaderas criminalísticas y las tácticas de espionaje no pudieron salir de la noche a la mañana. La principal evolución con Goodman es la calca de Walter White: un sujeto bueno (en este caso “bueno”) se vence tras la vida y sus barrabasadas, y se deja llevar por esa corriente, ese deseo del “destino” de que sea malo, pura y llanamente malo. En comparación, Jimmy nos explica bastante de ese abogado quitado de pena con el que nos reímos en BrBa. El diablo está en los detalles, por lo que, una vez más, no podemos comparar a “Chana con su hermana”; Jimmy quiere ser bueno, pero su propia naturaleza, su imantación al juego y a buscar problemas no son ajenos. Incluso, uno podría atreverse a decir que Jimmy McGill/Saul Goodman es un antihéroe, de todas todas, cosa contraria en el caso de Heisenberg.

La vida no me va a ser suficiente para odiar a Chuck McGill. Y la explicación simplemente no cabe en cinco párrafos. Tras su hermano sólo se documenta el esfuerzo y el sobre esfuerzo de un hombre con la intención de hacer las cosas bien; que salga así o no es lo de menos, porque, vamos, Jimmy puede negociar con MATONES y pasar de la indiscutible muerte de dos pelirrojos entrometidos, a la ruptura de unos cuantos huesos de éstos; por dar ejemplos. Sólo queda la recomendación echada al aire, la rectificación del legado de Gilligan como algo inolvidable y la estadía del hombre camaleónico, de ese sucio abogado, el cual todos quisiéramos de nuestro lado, pero no nos gustaría tener la necesidad de recurrir a él. Ya lo sabe, si usted es "inocente"… “Better Call Saul!”

“Si estás lo suficientemente comprometido, cualquier mentira puede funcionar. Una vez le dije a una mujer que yo era Kevin Costner. Y se lo creyó porque yo también lo creí.”

“¿Me vas a decir que no tienes un plan para esta contingencia? La nave Enterprise tenía un botón de autodestrucción por si acaso, es todo lo que digo.”

“—¿Siquiera conoces a Walt? ¿Cómo se te ocurre que le interesaría comprar un negocio de Laser Combat? No va a funcionar.
—Funcionará perfectamente. Walt es un científico. ¡Los científicos aman los láseres!”

“¿Amor incestuoso? ¡Yo puedo hacerlo legal!”

“Hola, soy Saul Goodman, ¿sabes que tienes derechos? La constitución dice que sí.”

“IT’S SHOWTIME, FOLKS!”
10/10

*”¡Créeme! No hay honor entre los ladrones… a excepción de nosotros, por supuesto.”

20170516

XVI. Principio de incertidumbre

Rubatosis & Nodus Tollens*
[1]

Cuando escuché al astrónomo erudito
Cuando escuché al astrónomo erudito;
Cuando las pruebas, las figuras, se listaron en columnas ante mí;
Cuando me mostraron cartas y diagramas, para sumarlos, dividirlos y medirlos;
Cuando sentado escuchaba al astrónomo 
dando su clase con muchos aplausos en el salón,
Cuan inexplicablemente pronto me sentí cansado y enfermo;
Hasta levantarme y escabullirme a vagar por mi cuenta
En el aire místico y húmedo nocturno, y de vez en vez,
Observaba en perfecto silencio a las estrellas.
—Walt Whitman. “Leaves of Grass” (Hojas de hierba), 1865 [2]

Ozymandias
Conocí un viajero de antigua tierra quien dijo:
“Dos piernas vastas yacen sin tronco en el desierto.
Cerca de ellas yace hundido el roto rostro cuyo cejo,
labio torcido y fría mueca de mando delata al escultor
quien con sus manos fiel la pasión plasmó.
Que son aún, inscritos en la pieza sin vida:
la burla que hizo la mano
y el corazón al cual ésta lo alimentó.

Aparecen sobre el pedestal estas palabras:
“¡Llamádme Ozymandias, rey de reyes, mirad
mi obra, Oh poderosos, y desesperad!”.
Fuera de ello, nada más queda. Alrededor
del declive de aquel naufragio monumental,
vacío y sin límites, las solitarias y
niveles arenas se propagan a lo lejos.
—Percy Bysshe Shelley [3]

“La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Es el crecimiento, luego el decaimiento, luego, la transformación.”  
“Me di cuenta de que el miedo es la peor parte de todo. Ese el verdadero enemigo.”
W. W. Mi estrella, mi silencio perfecto [2]

Querido lector, Déjeme abofetearlo… ¡¿NO?! Bueno, déjeme darle cien dólares sólo por abofetearlo; está bien… déjeme darle mil. “¿Por qué haría eso?”, déjeme darle veinticinco mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que si realmente tengo el dinero?; le digo algo, terminemos con esto. Le daré cincuenta mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que en qué lugar le golpearía?, ¿cuándo le daría el dinero? Ya lo estamos negociando. Ya lo aceptó. En un periodo muy corto lo llevé de “¿Estás bromeando?” a “Puede ser” [4]. La aparente inercia en el proceso de salirse del hipotético buen caminito, es un deleznable error en la psicología de la figura villana universal; en otras palabras, nadie es malo porque sí. Por consiguiente, haría falta reconocer los componentes que se toman en cuenta entre las decisiones de un individuo como usted o como yo, capaces de perfilarlo en esa vieja dicotomía social: el bien y el mal. No sería el dinero actuando por sí mismo, es el poder que éste representa en todos nosotros. ¿Cuán dañina puede ser la tentación? Frente a un hombre derrotado, muchísimo. En lo que respecta a Walter White, un cincuentón dejado a la simple subsistencia, el ritmo de las circunstancias lo alcanza, irónicamente, hasta que le restan dos años de su patética vida.

Para empezar, la historia ejemplificada aquí está retratada en una serie norteamericana, iniciada en 2008 y terminada en 2013, creada por Vince Gilligan (Better Call Saul, The X Files), para la cadena AMC, tras ser rechazada la propuesta para HBO (Game of Thrones), TNT (Southland) y FX (The Walking Dead). Gracias a la premisa del título, la serie fue rodando de aquí para allá, sin encontrar su esencia; ya que todo gira en torno a un profesor de química (especialista en cristalografía) de secundaria quien, rebasado por su propio entorno, se convierte en un antagonista sin escrúpulos, sobrepasado por su decisión de hacer la metanfetamina más pura y deseada de todo el mercado. Un protagonista como este, en constante cambio, deja a la serie como uno de los mejores dramas de todos los tiempos. Su trama es totalmente impredecible, apenas se pueden hacer unas pequeñas especulaciones entre un capítulo y otro; tener la increíble pericia del profesor White, contra el mundo turbio de las drogas y el cambio abismal en la relación con su familia, no sólo tiene al espectador al filo del asiento, sino que hace un increíble cambio de perspectiva. ¿Está mal alentar a un narcotraficante?, ¿qué haría usted, apreciado lector, si su padre decidiera hacer lo mismo?

Por una parte, imagine tener la carga de todos sus errores, un mal legado para su familia; la vida cayendo en picada sin paracaídas, sin nada. Tener tanto qué dar, pero que el contexto haya adormecido esa voluntad inherente de obtener éxito, a tal grado de simplemente no saber de esa depresión, hacer las cosas porque es lo que hay… Respecto de Walter White (interpretado por Bryan Cranston, más conocido como Hal en Malcolm in the Middle), al principio se nota, de sobra, el dominio sobre él por parte de su esposa, Skyler; no consigue mover el simple interés de sus propios alumnos; vaya, ni siquiera es respetado en su trabajo provisional como cajero en un lavado de autos. Aunque, nadie dijo que renacer debía tener un rasgo benigno, el pasado determina la fortaleza cuando la tragedia permea en la existencia, endureciendo las emociones. La decisión de White es un ultimátum, una reacción extrema a la enfermedad, que llega a ser como la cereza en el pastel de la desgracia. El egoísmo hace su aparición, con éste su carácter pedante y errático también; su falta de control y los episodios de ira contenida… un desvío sucesivo hacia su dañado orgullo, el nacimiento de Heisenberg [5].

Bajo este propósito, tener todo, para una persona como Walter, lo enferma de poder al grado de actuar sólo para tener la satisfacción de ser bueno en algo, de que su imperio, chueco, criminal y clandestino, sea totalmente controlado por y para él; pisoteando tanto a extraños como a su propia gente, deshaciendo ideales, por sobre todas las cosas. Con su naturaleza al fresco, tras reprimirla durante toda su vida, lo hace sentir válido al sobresalir en algo que él conoce tan bien, para que, finalmente, se establezca como una mente maestra con delirios de persecución, bajo un camino de mentiras, intenciones torcidas y de un intento de sobrevivir, a la total necesidad de lo mismo; convierte a ese menospreciado químico, en pura obsesión y paranoia llevada al límite. Sobre todo, se puede apreciar esto cuando se diferencia en su alrededor, cual olla a presión, cual tensión explotada, como si todo lo que el televidente pudiera atestiguara a un Georg Bendemann tirándose del puente, en cámara lenta; sin embargo, es totalmente disfrutable, como si se saciara el interés por la historia, a niveles adictivos. Cuando alguien suda aquí, lo hace usted también.

Para resumir, esta serie es de esas de las que no hubo, hay o habrá. El legado de la misma permanece intacto, porque simplemente no hay nada malo por decir de este título. Encontrar la humanidad en el villano es un paso gigante para el estilo norteamericano, donde, casi por regla sagrada, mantienen el carácter de sus personajes de forma inquebrantable. A pesar de la empatía inicial por Walter White, el personaje nunca pide que lo sigan queriendo; se conoce de sobra la bendición en su inteligencia, elemento usado para el “mal”. Hombre inteligente, más plan estúpido, cambia la perspectiva del propio sujeto, al concederle bestialidad a éste, un instinto. Por otra parte, se concede un merecido aplauso a la maravillosa interpretación de Bryan Cranston, sujeto de lo más camaleónico que se puede uno imaginar. Realizar una columna para una serie como esta, con todo lo que representa, es para quedarse completamente corto. Una milésima parte se expuso, sinceramente, el deseo de interesarlo a usted es mayor a exponer a la historia en su totalidad, porque no es hablar por hablar, Walter White / Heisenberg nos enseña esto y más; ahora y dentro de 20 años.

Un favorito personal, Breaking Bad [6].

“Dejemos de tratar de justificar todo esto… y admitamos que estás en peligro” 
“¿Con quién crees que estás hablando en este momento? ¿A quién crees que ves? ¿Sabes cuánto gano en un año? Es decir, incluso si te lo dijera, no me creerías. ¿Sabes qué pasaría si decidiera dejar de ir a trabajar? Un negocio grande como para estar en el NASDAQ [7] quedaría en la lona. Desaparecería. Dejaría de existir sin mí. No. Evidentemente no sabes con quién estás hablando, así que déjame explicártelo. No estoy en peligro, Skyler. ¡Yo soy el peligro! Un tipo abre la puerta y le disparan, ¿y piensas que me pasará? No. ¡Yo soy el que toca la puerta!”
—Heisenberg a Skyler White, "Cornered"(4x6) [8]
“No más medidas a medias”
Mención honorífica

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Notas
[1] Receta química para la metanfetamina (C10H15N), corresponde con la fórmula del compuesto y el número 149.24 con el peso molecular del mismo.
[2] Utilizado en la propia serie.
[3] https://youtu.be/TU-PXfzsj4o
[4] Sobre abofetear: https://www.youtube.com/watch?v=tvaX9rlqlTY
[5] Seudónimo basado en Werner Heisenberg, creador del "Principio de incertidumbre", expone la imposibilidad de conocer con exactitud al mismo tiempo la posición y la velocidad de un electrón o cualquier otra partícula en movimiento.
[6] Verbo en inglés que puede traducirse a "Salirse del buen caminito", "Corromperse" o "Volverse malo".
[7] NASDAQ es la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de los Estados Unidos.
[8] https://www.youtube.com/watch?v=wMEq1mGpP5A
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Glosario
*Rubatosis: Inquietante conciencia de los propios latidos.
*Nodus Tollens: Realización/conclusión de que la trama de la vida no tiene sentido para uno mismo.

20170425

VII. Iba a ayudarte, pero después no quise

Don’t Trust the B---- in Apartment 23
(No confíes en la P---- del apartamento 23)
“Te pedí algo. No sé qué comen las mujeres.”
“Cariño, no comemos. Vivimos en cuevas, tenemos el período hasta que podamos tener sexo con el primer tipo que nos compre un vino y nos recuerde a nuestro padre.”
-Busy a James Van Deer Beek, Don’t Trust the B---- in Apartment 23, Temporada 2, Capítulo 1 “A Reunion”, Minuto 14:01

Apartment 23 es como la obra del último poeta maldito, Charles Bukowski: se le puede amar u odiar. No hay intermedio y es inevitable escoger uno de los dos lados, porque es una preferencia difícil de ocultar. Así se crea esta dicotomía en la opinión popular, al pensar que el cinismo, la comedia cruda y el sentido común pesado y cosmopolita puede ser la manifestación de la genialidad en persona o una perfecta oda al mal gusto. La serie americana creada por Nahnatchka Khan (American Dad!, Malcolm in the Middle), instituida por la cadena ABC, se condujo en pleno 2013 con la polémica e inexistente tercera temporada, la increíble sensualidad de Krysten Ritter (Jessica Jones, Breaking Bad) y estas críticas encontradas, ante la posesión de un discernimiento vago al momento de pensar más allá de lo que se puede ver. Después de unas cuantas semanas de terminar con la segunda temporada, es fácil reconocer esa tenue sensación de vacío y recaer en la conclusión de que uno termina encantado de odiar tanto a la serie. A continuación intentaré expresar el porqué de ello.

June Colburn (Dreama Walker: Sex and the city, The good wife) es una joven adulta, acaba de terminar su vida como estudiante y dado que su mayor sueño era trabajar en Wall Street, renta el apartamento 23 de cierto edificio anunciado en el periódico, poco después de hablarlo con quien sería su compañera y la peculiar It girl de la serie, Chloe (Ritter). En el mismo día de su cumpleaños, June ha perdido su añorado empleo, no tiene dinero y al volver a su nuevo hogar descubre a Chloe y a su prometido teniendo sexo sobre su pastel. Por muy curiosa que sea la situación, la misma June termina afirmando este desastre como lo mejor que le ha pasado. Definitivamente la ciudad de Nueva York es un monstruo para una provinciana buena gente, pero como tal, June no se considera una víctima en la trama, sino una mente provechosa y optimista, la cual se vale principalmente de su lado contrario, la zorra/perra/bitch del apartamento en donde ambas subsisten. Aunque la trama es copiosa, June aprende a vivir por y para ello, sin amedrentarse por cualquier aprieto en que Chloe las meta. En el proceso van a encontrarse con muy buenos amigos, como James Van Der Beek (interpretándose a sí mismo; Dawson Creek) compañero fiel en las parrandas de Chloe; y Mark (Eric André) compañero de trabajos de June y quizá algo más.

De momento, estas reseñas nunca han intentado persuadir a alguien de consumir las 6 series que han sido tratadas, sin embargo, se puede esperar cierta reflexión recíproca sobre las mismas, para un asiduo conocedor del tema o sólo un curioso que viene de camino, que tal vez se equivocó y dio click a la columna equivocada. Después de este pequeño encuentro con la historia, el agradabilísimo lector tal vez se pregunte si acaso la historia gira en torno a estas dos chicas banales, con problemas burdos y la mala comedia que un actor puede ofrecer al actuar bajo su nombre propio. Y no, el trasfondo que ofrece esta comedia norteamericana, tan repetitiva y cansina, en realidad se encarga de entregar un enorme significado a lo largo de los 26 capítulos emitidos: el feminismo en estado puro. No, no aquel “movimiento” que la gente de pocas luces se ha encargado de hundir, al punto de llamar a estas pseudo feministas “feminazis”. Es una chica frente a su futuro soñado desmoronándose y el proceso de aprendizaje con la otra, a la que le vale un reverendo carajo la vida; concluyendo con su difícil relación en donde se trata constantemente de equilibrar sus personalidades.

A su vez, bajo esta hermosa perspectiva de poder femenino (ja ja), las cosas pésimas no pueden faltar. En ciertas escenas se percibía la molestia o incomodidad al presenciar momentos racistas, discriminación a enfermos/discapacitados, el pisoteo a empleados de forma deliberada y la sinvergüenza generalizada. Como para dejar claro: esta no es una serie familiar, de ninguna manera; todo lo reprobable está a la orden del día: los desnudos, las escenas de sexo, las ganas de molestar o de causar polémica "porque sí", la falta de profundidad en los personajes secundarios y un largo etcétera. Hay una escena donde literalmente se minoriza a Mark por ser negro y lo peor es que él mismo lo dice, es un personaje constantemente olvidado por los demás y (spoiler) no es hasta finales de temporada que June le da una mísera oportunidad para hacer evolucionar su relación, un fracaso inminente a fin de cuentas. Y no se diga del reproche y constante "bullying" hacia la madre de Chloe, tanto por parte de ésta como del resto de su familia, sólo por ser paralítica. En su defensa, estos personajes podrían existir como una crítica a la sociedad real y para reflexionar sobre la manera de actuar del personaje principal, la zorra.

Aquel osado que recalque la falta de maestría en cualquier comedia, no reconoce el esfuerzo a la par entre géneros, aunque por parte de esta humilde opinión se considere mucho más difícil hacer reír en todos los capítulos, más que hacer llorar y conseguir la frustración o la expectativa del público. El trasfondo importa y es un rasgo importante en la renovación de temas, en especial en un rango cómico tan gastado y sobre todo adulto. Desafortunadamente las aventuras de Chloe, James y June han sido dejadas a un lado, tras dos temporadas amputadas, una vez más, por confiar exclusivamente en las cadenas televisoras. La confianza que el título de humor negro se tenía a sí mismo era tan poderoso, a pesar de ser la causa de su autodestrucción y de esa indesición del público. Porque funcionaba, algo que no podría decirse de entregas como Unbreakable Kimmy Schmidt, serie que tal vez va a ser abordada... o no, porque sinceramente es un absurdo desperdicio de tiempo y podría ser objeto de crítica destructiva... o no.


"Si tuviera tiempo para preocuparme por cada persona que me admira, me imita y me acosa, no tendría tiempo para ser mi fabuloso yo"

9/10

20170214

Lágrimas mudas, moqueos ruidosos



Las cosas son o no son.

Cuando las personas se encuentran con una persona callada se hacen mil y un expectativas. “Será presumido” “Será prepotente” “Será aburrido” “Será mi próximo amor de mi vida” “Será tonto” “Será demasiado listo para comunicarse oralmente”. Bueno, con todos se forma esa idea, pero con las personas que no intervienen es otro nivel de idealización o rechazo. Lo cierto es que yo no sabría lidiar con alguien como yo. Hace mucho tiempo yo no era así, me gustaba hacer reír a la gente, permanecer como una persona alegre y carismática. Ahora mismo no recuerdo si aquellos espectadores llamados amigos sabían algo de mí. Yo creo que no.

Yo quisiera saber de mí sin tener el prejuicio del “Ojalá hubiera sido esto” “Sería mejor si yo fuera lo otro”. El cuerpo anhela atención del cerebro, con más razón cuando éste lo rechaza. Por un momento me gustaría no pensar de más y sólo disfrutar de lo que hablan conmigo, sin ser egoísta, sin tener la cara larga y el ceño perdido. Me gustaría que bastara yo para mí. No tener la necesidad de llegar a mi cuarto a llorar o a pasar unas horas de insomnio, pensando “¿Qué más hice mal?” “¿Por qué no puedo dormir, qué faltó?”

Tengo la impresión de MUCHO. Todo bombardea mi interior y yo lo propicio, pero yo mismo me sorprendo al recibirlo. Nada es igual, ni siquiera lo que pensé hace diez segundos, todo se esfuma y la expresión escrita no alcanza, hace falta gritar y deshacerse para volverse a armar o a crear. Todo es tanto tanto que no dan ganas de revisar cosa por cosa. Es mirar todo y pensar en deshacerse de compromisos, de personas, de gustos, de esencias. Es minimizar tanto al ser hasta que no sea nada. No se tiene que escribir, se tiene que desprender uno de las cosas, a como dé lugar. No tener certeza para que el mundo sorprenda de nuevo. No ser nada para ser algo por medio de los demás. Porque simplemente duele muchísimo ser y que nadie sepa de esa preciosura que uno ha creado, esos anhelos, esos sueños, esa falta de confianza que endurece todo ello, pero que a la vez anhela dejarlo salir. Hablar de disgustos, de percepciones, de una tontera de la clase. Hablar. Hablar. Hablar.


Sólo así podrían callarse las voces, podría renunciarse al silencio utópico. Sólo así se rechazan las expectativas ajenas, y se consigue: se logra ser.

Próxima idea: la relevancia de ser un extra, antes y después.