Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

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20170527

XX. "¡Esto va a ser LEGEN.... espera... DARIO!"


“Niños, les he estado contando la historia de cómo conocía a su madre, si bien hay muchas cosas que aprender de esta historia, esta puede ser la más grande de todas. Los momentos más grandes de sus vidas no serán necesariamente las cosas que hacen, también serán las cosas que les sucedan. Ahora, no estoy diciendo que no pueden tomar medidas para afectar el resultado de su vida, pueden salir de la puerta principal y su vida entera puede cambiar para siempre. Verán, el universo tiene un plan, niños, y ese plan está siempre en movimiento. Una mariposa bate sus alas y empieza a llover. Es un pensamiento aterrador pero también es algo maravilloso. Todas esas pequeñas partes de la máquina trabajando constantemente, asegurándose de que terminen exactamente donde se supone que deben estar. El lugar correcto en el momento correcto.”
—Ted Mosby a sus hijos

Sí, sí apestó. Apestó muchísimo el final de “How I met your mother” o “Cómo conocí a su madre”. Y ya. ¿Qué quería, amado lector? Esta columna se llama “Spoilers con reseñas”, ¿Esperaba la bellísima narración de un paseo en tranvía? ¿Fanfiction? ¿La reseña de la serie Una familia de diez? Para nada, usted debe saber que las cosas cambian: mi gente, el ancho de mis pantalones, los lugares donde mi mamá me golpea… Eh, en fin, bien o mal, las columnas del martes de Cómo conocí a tu serie, calientitas y abre fácil, llegaron a su fin. Todas las series retratadas aquí fueron vistas, sufridas, disfrutadas y sudadas por la inteligencia autoral (uy, sí). Pero contra todo pronóstico, la serie que inspiró el originalísimo nombre de esta publicación, fue ignorada. Fenómeno que está a punto de cambiar.

Me dirijo a usted, novato universitario, ese que llora por los ensayos al final de cada semestre, pero que todo el semestre la pasa “suave” en la cafetería. Sí, usted: ¿Sabe qué hay delante de esto? De este cúmulo de estrés, amigos y víboras de UAQ Aeropuerto… pues la vida. “La realidad”, “Allá afuera”, “Donde ya no van a recoger tu ropa sucia del piso”, entre otras menciones de los adultos que padecen esta situación. Pero también hay bares, noches legendarias, damas preciosas, hombres muy apuestos, sombrillas amarillas e historias, muchas, pero que muchas historias. Esto lo sabe Ted Mosby, incluso en el año 2030 todavía lo recuerda (se rumora que es dueño de una memoria eidética); por lo que se dedica a relatarles a sus dos hijos la historia de cómo conoció a su mamá. Y de eso van nueve temporadas y el misterio de la famosa madre.

Después de dos años de su finalización, fanáticos disgustados, columnas enteras dedicadas al odio proferido hacia HIMYM; no da para mucho, en absoluto. Si partimos de “la cola”, como bien lo haría el señorón Edgar Allan Poe con sus cuentos, resulta obvio el desarrollo de este texto… y la verdad, qué aburrido sería eso. Por ello, después del mal trago, no quedan sino recuerdos amargos, risas turbias y Neil Patrick Harris. Sí, porque las series tan largas como esta deben la vida al excelente performance de sus actores. Josh Radnor, Cobie Smulders, Alyson Hannigan, Jason Segel y el actor previamente nombrado, fueron amos y señores de nueve años de la sitcom de Sony Y FX. A pesar de la comparación con la invaluable Friends, esta comedia otorga nuevas primicias, giros de tuerca y la dulce sensación de ver al grupo una vez más en su bar más frecuentado.

Tras el primer capítulo flashback (como lo serán todos), se conoce a la nueva integrante del grupo de amigos: Robin Scherbatsky, una reportera canadiense. Las relaciones entre estos cinco personajes se perciben todo el tiempo como un conjunto sumamente ameno, que ni siquiera importa cuando se concibe el triángulo amoroso entre Robin, Ted Mosby y Barney Stinson; ni la estancia permanente de la pareja configurada por Marshall Eriksen y Lily Aldrin. Se conocen todas sus aventuras a lo largo de las treinta chicas con las que salió Ted, un romántico soñador, con la esperanza de que éste siente cabeza, como pasa con su pareja de amigos, desde la universidad. Por otro lado, Barney es presentado como el “ultimate mujeriego” y Robin, a quien no le interesa el compromiso insistente de Mosby, se guía más por el camino profesional.

Señor lector, debe metérselo en la cabeza: ultimadamente, el final es sólo un detalle. La apreciación lejana de toda la pintura, la saciedad que provocó tomar toda la botella, el giro inesperado en la novela, abrir los ojos y tener todavía cuatro horas para dormir; eso es lo que cuenta, los buenos ratos. Risas con esos amigos que duran hasta el 2030, abrazar al ser amado, recostarse en pleno disfrute de una buena serie. Tenemos algo innegable, algo que nos va a perseguir hasta que abucheen nuestro propio final, y es la capacidad de disfrutar del ahora, de esas veinte columnas, esos cien párrafos que costaron uno y la mitad del otro. El ocho, el cinco o el diez en Literatura Mexicana o Teorías de Medio Siglo es lo de menos. Respirar, porque estos años universitarios no nos representan. Lo que pasa en el bar, bajo la ventana de la persona amada, el 2030: eso nos representa.
"Dios, soy yo, Barney, ¡¿qué pasa?! Sé que no hablamos mucho, aunque gracias a mí muchas chicas claman tu nombre." Barney

“Nunca ocurre nada bueno después de las dos de la madrugada.” Ted

“- Chicos, todo el mundo tiene una opinión acerca de cuánto tiempo toma tras una ruptura.
- Lily: La mitad de lo que duró la relación.
- Marshall: Una semana por cada mes que estuvieron juntos.
- Robin: Exactamente 10.000 bebidas.
- Barney: Algo como esto no se puede medir temporalmente, hay una serie de pasos, desde su cama hasta la puerta de enfrente. ¡Bang! ¡Fuera de Aquí! ¡Siguiente!”

“No esperamos a la persona que tolere nuestros pequeños fallos… sino a la que le gusten." Ted

“He intentado tanto reprimir mi lado de idiota despreocupado que finalmente se rebeló." Marshall

“El futuro da miedo, pero no puedes volver al pasado solo porque te es familiar, aunque sea muy tentador." Robin

"¡Eh! Estoy en un punto de mi vida en el que mis trajes son mi familia." Barney

Gracias por leer

20170516

XVI. Principio de incertidumbre

Rubatosis & Nodus Tollens*
[1]

Cuando escuché al astrónomo erudito
Cuando escuché al astrónomo erudito;
Cuando las pruebas, las figuras, se listaron en columnas ante mí;
Cuando me mostraron cartas y diagramas, para sumarlos, dividirlos y medirlos;
Cuando sentado escuchaba al astrónomo 
dando su clase con muchos aplausos en el salón,
Cuan inexplicablemente pronto me sentí cansado y enfermo;
Hasta levantarme y escabullirme a vagar por mi cuenta
En el aire místico y húmedo nocturno, y de vez en vez,
Observaba en perfecto silencio a las estrellas.
—Walt Whitman. “Leaves of Grass” (Hojas de hierba), 1865 [2]

Ozymandias
Conocí un viajero de antigua tierra quien dijo:
“Dos piernas vastas yacen sin tronco en el desierto.
Cerca de ellas yace hundido el roto rostro cuyo cejo,
labio torcido y fría mueca de mando delata al escultor
quien con sus manos fiel la pasión plasmó.
Que son aún, inscritos en la pieza sin vida:
la burla que hizo la mano
y el corazón al cual ésta lo alimentó.

Aparecen sobre el pedestal estas palabras:
“¡Llamádme Ozymandias, rey de reyes, mirad
mi obra, Oh poderosos, y desesperad!”.
Fuera de ello, nada más queda. Alrededor
del declive de aquel naufragio monumental,
vacío y sin límites, las solitarias y
niveles arenas se propagan a lo lejos.
—Percy Bysshe Shelley [3]

“La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Es el crecimiento, luego el decaimiento, luego, la transformación.”  
“Me di cuenta de que el miedo es la peor parte de todo. Ese el verdadero enemigo.”
W. W. Mi estrella, mi silencio perfecto [2]

Querido lector, Déjeme abofetearlo… ¡¿NO?! Bueno, déjeme darle cien dólares sólo por abofetearlo; está bien… déjeme darle mil. “¿Por qué haría eso?”, déjeme darle veinticinco mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que si realmente tengo el dinero?; le digo algo, terminemos con esto. Le daré cincuenta mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que en qué lugar le golpearía?, ¿cuándo le daría el dinero? Ya lo estamos negociando. Ya lo aceptó. En un periodo muy corto lo llevé de “¿Estás bromeando?” a “Puede ser” [4]. La aparente inercia en el proceso de salirse del hipotético buen caminito, es un deleznable error en la psicología de la figura villana universal; en otras palabras, nadie es malo porque sí. Por consiguiente, haría falta reconocer los componentes que se toman en cuenta entre las decisiones de un individuo como usted o como yo, capaces de perfilarlo en esa vieja dicotomía social: el bien y el mal. No sería el dinero actuando por sí mismo, es el poder que éste representa en todos nosotros. ¿Cuán dañina puede ser la tentación? Frente a un hombre derrotado, muchísimo. En lo que respecta a Walter White, un cincuentón dejado a la simple subsistencia, el ritmo de las circunstancias lo alcanza, irónicamente, hasta que le restan dos años de su patética vida.

Para empezar, la historia ejemplificada aquí está retratada en una serie norteamericana, iniciada en 2008 y terminada en 2013, creada por Vince Gilligan (Better Call Saul, The X Files), para la cadena AMC, tras ser rechazada la propuesta para HBO (Game of Thrones), TNT (Southland) y FX (The Walking Dead). Gracias a la premisa del título, la serie fue rodando de aquí para allá, sin encontrar su esencia; ya que todo gira en torno a un profesor de química (especialista en cristalografía) de secundaria quien, rebasado por su propio entorno, se convierte en un antagonista sin escrúpulos, sobrepasado por su decisión de hacer la metanfetamina más pura y deseada de todo el mercado. Un protagonista como este, en constante cambio, deja a la serie como uno de los mejores dramas de todos los tiempos. Su trama es totalmente impredecible, apenas se pueden hacer unas pequeñas especulaciones entre un capítulo y otro; tener la increíble pericia del profesor White, contra el mundo turbio de las drogas y el cambio abismal en la relación con su familia, no sólo tiene al espectador al filo del asiento, sino que hace un increíble cambio de perspectiva. ¿Está mal alentar a un narcotraficante?, ¿qué haría usted, apreciado lector, si su padre decidiera hacer lo mismo?

Por una parte, imagine tener la carga de todos sus errores, un mal legado para su familia; la vida cayendo en picada sin paracaídas, sin nada. Tener tanto qué dar, pero que el contexto haya adormecido esa voluntad inherente de obtener éxito, a tal grado de simplemente no saber de esa depresión, hacer las cosas porque es lo que hay… Respecto de Walter White (interpretado por Bryan Cranston, más conocido como Hal en Malcolm in the Middle), al principio se nota, de sobra, el dominio sobre él por parte de su esposa, Skyler; no consigue mover el simple interés de sus propios alumnos; vaya, ni siquiera es respetado en su trabajo provisional como cajero en un lavado de autos. Aunque, nadie dijo que renacer debía tener un rasgo benigno, el pasado determina la fortaleza cuando la tragedia permea en la existencia, endureciendo las emociones. La decisión de White es un ultimátum, una reacción extrema a la enfermedad, que llega a ser como la cereza en el pastel de la desgracia. El egoísmo hace su aparición, con éste su carácter pedante y errático también; su falta de control y los episodios de ira contenida… un desvío sucesivo hacia su dañado orgullo, el nacimiento de Heisenberg [5].

Bajo este propósito, tener todo, para una persona como Walter, lo enferma de poder al grado de actuar sólo para tener la satisfacción de ser bueno en algo, de que su imperio, chueco, criminal y clandestino, sea totalmente controlado por y para él; pisoteando tanto a extraños como a su propia gente, deshaciendo ideales, por sobre todas las cosas. Con su naturaleza al fresco, tras reprimirla durante toda su vida, lo hace sentir válido al sobresalir en algo que él conoce tan bien, para que, finalmente, se establezca como una mente maestra con delirios de persecución, bajo un camino de mentiras, intenciones torcidas y de un intento de sobrevivir, a la total necesidad de lo mismo; convierte a ese menospreciado químico, en pura obsesión y paranoia llevada al límite. Sobre todo, se puede apreciar esto cuando se diferencia en su alrededor, cual olla a presión, cual tensión explotada, como si todo lo que el televidente pudiera atestiguara a un Georg Bendemann tirándose del puente, en cámara lenta; sin embargo, es totalmente disfrutable, como si se saciara el interés por la historia, a niveles adictivos. Cuando alguien suda aquí, lo hace usted también.

Para resumir, esta serie es de esas de las que no hubo, hay o habrá. El legado de la misma permanece intacto, porque simplemente no hay nada malo por decir de este título. Encontrar la humanidad en el villano es un paso gigante para el estilo norteamericano, donde, casi por regla sagrada, mantienen el carácter de sus personajes de forma inquebrantable. A pesar de la empatía inicial por Walter White, el personaje nunca pide que lo sigan queriendo; se conoce de sobra la bendición en su inteligencia, elemento usado para el “mal”. Hombre inteligente, más plan estúpido, cambia la perspectiva del propio sujeto, al concederle bestialidad a éste, un instinto. Por otra parte, se concede un merecido aplauso a la maravillosa interpretación de Bryan Cranston, sujeto de lo más camaleónico que se puede uno imaginar. Realizar una columna para una serie como esta, con todo lo que representa, es para quedarse completamente corto. Una milésima parte se expuso, sinceramente, el deseo de interesarlo a usted es mayor a exponer a la historia en su totalidad, porque no es hablar por hablar, Walter White / Heisenberg nos enseña esto y más; ahora y dentro de 20 años.

Un favorito personal, Breaking Bad [6].

“Dejemos de tratar de justificar todo esto… y admitamos que estás en peligro” 
“¿Con quién crees que estás hablando en este momento? ¿A quién crees que ves? ¿Sabes cuánto gano en un año? Es decir, incluso si te lo dijera, no me creerías. ¿Sabes qué pasaría si decidiera dejar de ir a trabajar? Un negocio grande como para estar en el NASDAQ [7] quedaría en la lona. Desaparecería. Dejaría de existir sin mí. No. Evidentemente no sabes con quién estás hablando, así que déjame explicártelo. No estoy en peligro, Skyler. ¡Yo soy el peligro! Un tipo abre la puerta y le disparan, ¿y piensas que me pasará? No. ¡Yo soy el que toca la puerta!”
—Heisenberg a Skyler White, "Cornered"(4x6) [8]
“No más medidas a medias”
Mención honorífica

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Notas
[1] Receta química para la metanfetamina (C10H15N), corresponde con la fórmula del compuesto y el número 149.24 con el peso molecular del mismo.
[2] Utilizado en la propia serie.
[3] https://youtu.be/TU-PXfzsj4o
[4] Sobre abofetear: https://www.youtube.com/watch?v=tvaX9rlqlTY
[5] Seudónimo basado en Werner Heisenberg, creador del "Principio de incertidumbre", expone la imposibilidad de conocer con exactitud al mismo tiempo la posición y la velocidad de un electrón o cualquier otra partícula en movimiento.
[6] Verbo en inglés que puede traducirse a "Salirse del buen caminito", "Corromperse" o "Volverse malo".
[7] NASDAQ es la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de los Estados Unidos.
[8] https://www.youtube.com/watch?v=wMEq1mGpP5A
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Glosario
*Rubatosis: Inquietante conciencia de los propios latidos.
*Nodus Tollens: Realización/conclusión de que la trama de la vida no tiene sentido para uno mismo.

20170429

XX. "Persona llena de energía"

“¿Qué significa ser uno mismo? Diferenciarse de los demás”, es lo que vi escrito en una revista de aquella tienda, resaltando en la portada. ¿Qué significa ser uno mismo? Es algo que no me preocupaba cuando era un niño, no me importaba enojarme cuando las cosas no salían como quería y honestamente decir cuando algo me gustaba. Pero cambiamos con el tiempo, al igual que las cosas que queremos proteger.
Desde algo que no necesita ser explicado, hasta actuar para ser aceptados. Cuanto más crecemos tendemos a ser criaturas con más arrepentimientos. Pero aun así, incluso así, hay algo que aprender de todo ello. Es por eso que estoy siendo yo mismo y tú sigues siendo tú. No tenemos que empezar de nuevo para poder encontrarlo. Después de todo yo no soy como tú, así como tú no eres como yo. Siendo diferentes y tomándonos de las manos; así es como funciona.Me pregunto ¿qué significa ser uno mismo? Tenemos algo irremplazable. No hay nada malo en una vida en constante cambio."
1:30 de la canción de inicio de Barakamon “Rashisa”, interpretada por Super Beaver.

Me supongo que en cualquier disciplina, pero necesariamente debe ser la escritura uno de los escaños complicados de escalar y encima de ello, permanecer. Es necesario mucho trabajo duro, esfuerzo y constante práctica. Entonces el respetado lector que venga de pasada por acá entenderá la frustración y el estrés inmiscuido en un ejercicio como la redacción. Habrán ocasiones en las cuales uno tenga la necesidad de recostarse en su cama, hacerse bolita y comenzar a sudar por los ojos; de pensar en rendirse o incluso posponer tareas complejas, como, sólo por poner un ejemplo, una columna semanal. ¿No dan unas gigantescas ganas de volver a la infancia? Ser niño representaba vivir sin preocupación alguna en el mundo, jugar todo el día y vivir pensando apresuradamente en la adultez, como una especie de sueño inalcanzable. Pues una vez que llega ese suceso tan inesperado, ¿qué se supone que hay por hacer? ¿Incluso los propios adultos sabrán la respuesta de esa pregunta existencial?

Barakamon, bajo el género de shonen, comedia y slice of life; es un manga, escrito e ilustrado por Satsuki Yoshino, todavía en emisión. Además se lanzó un anime en el verano del año 2014, salido del estudio Kinema Citrus (Tokio Magnitude 8.0); sumamente corto al abarcar una sola temporada de sólo 12 episodios y sin espera de una segunda entrega, lamentablemente. Sin embargo, al ser considerado uno de los títulos recientes de estas series japonesas, es necesario resaltar las diferencias que lo hacen relucir de sus contemporáneos. La historia retrata la llegada de Seishuu Handa, un calígrafo profesional de apenas 23 años, a una de las Islas Gotō, un ambiente pueblerino totalmente opuesto a la concentración urbana de Tokio, su antiguo hogar. Handa ha sido mandado a esa isla por órdenes de su padre, después de haber cometido el desfiguro de golpear a una autoridad predominante en el mundo de la caligrafía, solamente por recibir una mala crítica y señalar su estilo como aburrido, mediocre y falto de personalidad. Después de recibir una opinión tan mala y devastadora, decide aislarse de todo y todos, para dedicarse a su caligrafía.

¿Y ya? Pues uno puede pensar que no hay sinopsis más aburrida como ésta. Detenerse a observar caligrafía ajena y contraria a la occidental, como lo es la japonesa, podría ser algo poco atractivo para el consumidor de habla hispana, con letra molde como la de ahorita mismo. Una profesión… prácticamente inexistente en occidente resulta digna de admiración; además, con un protagonista tan serio, estresado, caprichoso y sumamente recto, es curioso toparse con momentos en los que consiguen arrancarte una clara e inevitable risa, sí o sí. Entonces, es hora de decir que este anime no lo debe todo a Handa y sus increíbles esfuerzos por hacerse de un estilo propio. La isla no es nada parecido a una ciudad sobrepoblada como Tokio, sin embargo en ella reside un pueblo pequeño y muy unido. Los habitantes reciben al “maestro” como si ya lo hubiesen conocido mucho tiempo antes y desde el principio tratan de incluirlo en sus círculos sociales. Mediante la interacción (oportuna o no deseada) de estos personajes, el protagonista aprenderá de diversas experiencias que nunca antes pudo tener, gracias a la sobreprotección de sus parientes y el entorno urbano que lo asfixiaba. Descubrirá que no sólo su caligrafía mejorará, sino también su propia integridad humana y su sentido en la vida misma.

La agradable sorpresa de encontrarse con una fuente limitada de diversión y relajación es gracias a la buena vibra que esta serie esparce sobre cualquier público. No es una serie llena de sangre, conflictos y fanservice. El elemento reprobable de lolicon se hace totalmente a un lado aquí, a pesar de tener elementos infantiles como coprotagonistas. Y resta un humor blanco, que ni uno mismo sabía que necesitara alguna vez en su vida. En ningún episodio llega a pensar uno en la falta o el simple relleno en la historia. Las risas, la reflexión y los cambios están ajustados correctamente e incluso podría ser que el mismo anime genere una introspección personal en cada consumidor, pensándose como una “persona llena de energía”, como el título traducido trata de transmitir. Tanto Handa como uno mismo presencia las pequeñas y cotidianas aventuras de los habitantes, logrando un lugar espiritual, algo parecido a un locus amoenus individual, término referenciado a un lugar idealizado, apartado del ruido y de distracciones; y repleto de encanto. Todo es como recostarse en esa silla de masajes que están en algún lugar de los supermercados, cerrar los ojos y presenciarlo… esa animación de colores tan suaves y detalles resaltados, como el cabello y la eterna belleza del mar; la voz de Daisuke Ono, exasperándose con las voces cristalinas de niños de verdad; y la tenue acústica, que entra en la misma trama, llena de entretenimiento ligero pero de gran calidad. Finalmente, saber que nada mal puede haber en este mundo y que la felicidad está a la vuelta de la esquina.

Naru Kotoishi
Como si esto fuera un platillo y un servidor fuera su chef, el principal ingrediente se guarda celosamente hasta el desenlace y/o la entrega del servicio. En Barakamon este elemento tiene por nombre Naru Kotoishi, una pequeña y simpática niña de tan sólo siete años. Sin mencionarla a ella es como hacer una reseña de un anime genérico, sin situaciones sosas y personajes estereotipados, o sea, como algo sin sentido y sin razón. La pequeña infante hace esta serie lo que es, su tierna voz, el diseño cristalino de su personaje, la esencia de la personalidad de acuerdo a su edad y, sobre todo, la interacción que mantiene con un hombre como Handa, es lo que resulta en un título optimista, ameno y de buen gusto, sin tener que recurrir a personajes totalmente atractivos, escenas eróticas y seriedad absoluta. Esto llega, susurrando suavemente al oído de uno, diciendo “No te tomes la vida tan en serio”. Divertirse, impresionarse y convivir con los pequeños componentes de la vida, ser feliz y dejar la preocupación a un lado, sin darle muchas vueltas al asunto.

Barakamon te enseña a ser un niño otra vez.


No estoy seguro. Ahora mismo estoy completamente a ciegas, pero tarde o temprano, encontraré la luz.
10/10

20170427

VIII. ¿Sabes dónde está el infierno? Dentro de tu cabeza

“Kenzen naru tamashii wa, kensen naru seishin to, kenzen naru nikutai ni yadoru.”(“Un alma saludable habita en una mente saludable y en un cuerpo saludable”)
Maka Albarn, Soul Eater, Desde la temporada 1, capítulo 1 “La resonancia del alma” hasta el último capítulo “¡La contraseña es coraje!”, minuto 0:00.

Los giros de tuerca sientan bien. No existe un alma dueña de sus facultades mentales, que no prefiera dormir ocho o más horas a dormitar malamente entre viaje y viaje en autobús; que tenga sus tres comidas en forma, con sus deliciosas colaciones ocasionales y no se muera de hambre o coma cualquier porquería; que haga ejercicio regularmente y no haga raíces en la cama, a causa de su grave sedentarismo, incluso más peligroso si le comparamos con el tabaquismo. La salud puede ser un tema multifacético, nos trae de cabeza en diversas etapas de la vida y a pesar de mostrarnos irresponsables la mayor parte del tiempo, nos alarmamos cuando nos enfrentamos a un diagnóstico inesperado. Bien, en este momento voy a retirarme del papel de Lolita Ayala en “Información que cura” y me detendré en lo esencial. La locura contra la salud, y su mala relación en un determinado anime. En esta edición saldremos totalmente del tema que se ha tratado durante seis semanas, aquellas series angloparlantes, encausados en géneros como la comedia y el drama; casi como si uno se propusiera pensar en lo opuesto a éstas y diera con la inolvidable animación japonesa, la muchas veces encargada de ofrecernos creaciones totalmente diferentes a las acostumbradas de este lado del charco.

Soul Eater, creado por Atsushi Ohkubo (Get Backers, B. Ichi), es un comic (manga) y animación japonesa (anime), éste último producido y musicalizado por BONES, Aniplex, Dentsu, Media Factory y TV Tokyo. Se emitió durante los años 2008 y 2009, teniendo la única temporada con un período de cincuenta y un episodios, con veinticinco minutos por cada uno; a pesar de la continuación del manga, asimétrico con la producción del anime, decidieron cortar al último, conteniendo un rumbo importante de la historia a cambio de abreviar la obra en formato animado. Al inicio se presenta la misma historia (al estilo de leyenda, como pasa a lo largo de las primeras sagas de One Piece) y se recapitula así:
“La Escuela Vocacional para Técnicos y Armas de Shinigami, conocida como SHIBUSEN. Es un lugar para no permitir la existencia que una vez hizo al mundo temblar en terror y que arrastró a los humanos a la locura. Fundada por el Shinigami para el estudio y entrenamiento de armas y técnicos. Bueno, hablando francamente… es una organización para la protección de la paz. Me pregunto por qué se llamará vocacional. Como sea, pongámonos con ánimo… ¡Y vamos!”
Es el Shinigami (dios de la muerte) quien relata esta leyenda, con su voz y sus movimientos tan peculiares. No obstante, su apariencia no determina su rol tan imponente entorno a la historia. Como fundador de Shibusen en Death City, “La Muerte” intenta mantener cierta estabilidad en el mundo; principalmente evitando a toda costa el retorno del Kishin (dios demonio), una conversión capaz de manifestarse en toda alma corrompida e intoxicada por la locura y encima que el espíritu en cuestión se atreva a consumir alguna otra alma benigna. Para ello se han formado equipos estudiantiles dentro de la academia, con los roles de maestro-portador y arma, el segundo presentando su forma humana y de artefacto. Su misión es acabar con esas almas aspirantes a demonios, siendo el arma el que las consume, con la finalidad de conseguir 99 de estas y una sola de bruja, en ese orden necesariamente. Así logrará “evolucionar” (como en Pokémon) a una Death Scythe (guadaña de la muerte) y el Shinigami podrá controlarla en caso de necesitar un arma en contra de un poderoso contendiente o el mismo Kishin renacido. En el anime la trama persigue principalmente la evolución de 3 equipos de la escuela:
  • Maka Albarn: maestro y Death Scythe (inconscientemente). El origen de su apellido es una pequeña referencia a Damon Albarn, vocalista de Gorillaz. Es una estudiante ejemplar y cree que todos los hombres poseen la tendencia de comportarse como el parrandero de su padre.
  • Soul “Eater” Evans: guadaña. Comparte el nombre de la serie como juego de palabras, al ser él quien devora las almas, y además como un tributo al pianista de jazz Bill Evans. Es lo contrario a su compañera y lo único que le importa es ser más “cool”.
  • Black☆Star: maestro, ninja y único sobreviviente del Clan de la Estrella. Es un técnico ególatra, su motivo principal en todo momento es ser el centro de atención y “superar a los dioses”, como él lo menciona sin tapujos. Para los entendidos, es como la versión en esteroides de Naruto.
  • Tsubaki Nakatsukasa: arma demoniaca oscura. Capaz de transformarse en múltiples armas además de una katana. Su personalidad se complementa con su portador, al ser totalmente tranquila y amable.
  • Death the Kid: maestro, hijo del Shinigami y Shinigami por sí mismo. Sufre un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ya que tiene una manía con la simetría y una condena a no serlo por sus tres líneas (líneas sanzu) sobre un lado de su cabello. Su nombre hace referencia a Billy the Kid, un pistolero del viejo oeste.
  • Liz y Patty Thompson: pistolas y anteriormente ladronas en Brooklyn. Kid las eligió como compañeras al ser simétricas. Liz es la mayor; más cínica y seria que su hermana y es quien siempre intenta animar a Kid en sus momentos de crisis. Patty en cambio se muestra infantil, burlona, ingenua y a veces explosiva, disfrutando y asombrándose en todo momento. Kid prefiere jalar el gatillo de ambas con ambos meñiques.
Conforme avanzan los episodios la cantidad de personajes aumenta exponencialmente, presenciando la actuación de estudiantes, maestros, brujas, villanos, Death Scythe’s, criaturas fantásticas y, por supuesto, el dios demonio. Un fenómeno curioso dentro de este anime son las referencias, algunas más obvias que otras, en relación a la cultura popular o al mundo del terror; tal es el caso del Profesor Franken Stein, Justin Law (“Just in law” = justo dentro de la ley, de acuerdo a la ley), Ox Ford, Kim Diehl, Excalibur, Jack el Destripador, Al Capone y un gran etcétera. No podría terminar de enunciar las cualidades encarnadas en este título. Gráficamente nunca va a decepcionar, tiene movimientos fluidos y propios al tratarse situaciones como batallas o recorridos de cámara veloces; el estilo de dibujo de Ohkubo es feo y desproporcionado, sinceramente, pero es fácil de identificar, característica perdida en Soul Eater Not! La temática, adentrándose tanto al mundo shonen (género de acción que puede estar destinado a niños/jóvenes) como al tópico de los dioses de la muerte (como en Death Note y Bleach), entrega algo nuevo: el continuo estrés/suspenso de las batallas, combinados con la comedia, un rastro de erotismo y el tratamiento de la locura en distintos matices: tanto los personajes “buenos” tienen lo suyo de excéntricos, así como el otro lado de la moneda, al considerar a la locura como una enfermedad contagiosa, capaz de esparcirse de alma en alma y convertirse en una incontrolable y dañina demencia. Sin embargo, cuando todos tienen esa mecha de locura, el problema es cuando llega a ser necesario desconfiar de todos los personajes, pero a la vez contagiarse de su cariño y buena onda. Por último, un elemento a considerar muy importante es la música. Cada personaje (importante) tiene un tema y una acústica que lo caracteriza, basándose en tonos de Jazz, Hip Hop, un poco de clásica, rock pop y muchos géneros más; esto lo hace mucho más disfrutable, provoca un ambiente propicio para hundirte en la trama, en la acción y hasta en esas situaciones divertidas entre tantos aprietos.
"No existe un inherente correcto o incorrecto en este mundo, esas etiquetas sólo son construcciones artificiales. El bien y el mal están en manos de las posiciones de autoridad, así es como ha sido siempre; entonces, ¿cómo alguien podría ser consciente de esta verdad de la que hablas? ¿Acaso no ves que la realidad es la verdad que a la larga se convierte en nada más que una sombra de sí misma?, es un simple eco del pasado ahora...
El mundo es una gran zona gris de moralidad, sólo te hace sentir más seguro el poder categorizarla en buena y mala; no es así como funciona en realidad".
Dr. Franken Stein

Mención honorífica

20170422

VI. Why don´t you try speaking in words, instead of your damn dirty lies!

(¡¿Por qué no tratas de hablar con palabras, en vez de con tus malditas mentiras sucias?!*)
“Eres un fracaso. Fracasaste. Fracasas en todo. Fallas en el matrimonio. Fallas en la familia. Tus hijos son fracasados. Y eres gordo. No eres atractivo, nunca lo fuiste. Bueno, lo fuiste un poco, cuando eras un adolescente, pero después engordaste…”
-Bob Belcher a sí mismo. Bob’s Burgers, capítulo 1 “Human Flesh”, temporada 1, minuto 17:35.

Afrontémoslo de una buena maldita vez, Los Simpsons han dejado de ser graciosos… desde hace como diez temporadas. Ya, lo dije y de ninguna manera esta afirmación puede dar pie a un debate, es una verdad universal, aquel poseedor de un “corazón amarillento”, a estas alturas de la vida, haga el favor de retirarse. La sociedad consumista se encuentra en crisis, pues en este mismo momento se encuentra succionándonos a la fuerza, como si fuéramos teta seca de anciana; la buena programación, fuente de la invaluable animación sobre la familia disfuncional por excelencia de Estados Unidos (y amarilla, caray, obviamente iba a funcionar) ya no existe más (o pretendamos como que no). Encima, al haber visto más de tres veces todas las temporadas de Malcolm in the middle, ya hace falta un cambio de aires, una “cosa” bien hecha, para disipar la incertidumbre y la falta de creatividad en el mundo dentro de la caja chica. Se echa de menos algo más allá de Crayon Shin-chan, ese deje… como el de Bob’s Burgers. Pese a tener cinco breves años de existencia, Loren Bouchard (Lucy, la hija del diablo, Home Movies) ha renovado y reinventado lo ya desgastado con la fórmula de Matt Groening.

Pues todo bien, ya es hora de cambiar la vida del honorablísimo lector aquí presente y demostrar algo: la familia que se sigue haciendo “la chistosita” sigue atrayendo un público considerable y lo va a seguir haciendo mientras la animación madure, y explique que no sólo “las pirinolitas” (a las que alguna vez se les admiró corriendo en el parque como gente feliz, y ahora tienen en sus manos más tecnología de la que yo tendré jamás) pueden disfrutar de este o aquel programa de monitos con horario familiar. Y ustedes, ¿quién creen que hace trabajos como estos? Adultos, eso somos aunque seamos consumidores de caricaturas. A pesar de que éstas siguen teniendo un tema genérico y concluyente en cada episodio, su marca es la manera en que se les da determinada voz, la valoración de un buen trabajo y el efecto final, ya reluzca o quede en el olvido por siempre. Ese es el respetable resultado en este título, publicado gracias a la cadena Fox.

La variación hace el trabajo por la gente en búsqueda constante de una nueva perspectiva, de algo más que decir además del vulgar y de pésimo gusto de las animaciones de Seth MacFarlane, tales como Family Guy y American Dad. Al ver tan sólo un capítulo de los ejemplos dados, se puede encontrar al protagonista, un hombre blanco, el promedio norteamericano de los suburbios “pasándola” sin mayor problema; los típicos escenarios entre su trabajo, la escuela de los infantes ignorados por sus negligentes procreadores y pues lo que sea que la aburrida madre haga, a nadie le importa, es mujer. Sobre todo esos finales ya clásicos de toda serie, donde el protagonista o la persona con el problema tratado en el episodio se dedican a filosofar malamente y a decir lo buena que es la vida porque por ese día el malentendido se resolvió. Se puede afirmar que precisamente estos estereotipos terminan siendo en exceso cansinos, encima si le dan ese toque anglosajón tan quitado de pena y soso. Uno puede asociarlo fácilmente, al pensar en Derbez y su copia fiel con La Familia P. Luche, con la estresante y estúpida necesidad de hacer sentir mal a los integrantes de su propia familia, los chistes repetitivos al puro estilo de El chavo del ocho y las ganas de meter el humor de doble sentido hasta en el cereal. En todo sentido: apestan.

Ahora me siento un poco como el comerciante ambulante que pregona la cura milagrosa para las reumas y el mal de ojo. Bob’s Burgers no tiene la última fórmula infalible de la comedia perfecta. Por el contrario, es una serie a la deriva, ya que estuvo a nada de cancelarse pasada su primera temporada. Y actualmente va perdiendo público, no sería una sorpresa que la quinta temporada fuera la última, a pesar de ser una serie que está mejorando continuamente. Desde la canción de apertura se puede oler el fracaso rotundo en el restaurante de hamburguesas en el que Bob, Linda, Tina, Gene y Louise Belcher trabajan y conviven como familia. El negocio no va tan bien como se puede pensar cuando uno junta hamburguesas con gringos, pero se puede llegar a fin de mes con los pocos clientes frecuentes, los pequeños golpes de buena suerte y los momentos amenos que los niños Belcher nos hacen pasar, con esa despreocupación infantil-adolescente y la apertura de sus padres a pasar casi todo el tiempo con ellos.

Por supuesto, no deja de ser una familia gringa viviendo problemas de primer mundo, pero el gran ingrediente y su respectivo toque de genialidad que este título brinda al televidente es la característica “normal” de todos. Los integrantes de este grupo reducido son completamente comunes y corrientes, no se le trata a nadie como si fuera un bicho raro o deficiente y poco querido dentro del ambiente familiar. Es ese bienestar, brindado casi por osmosis, lo que deja un buen sabor de boca. Especialmente desde la temporada dos, no sería sorprendente acabar un episodio con una sonrisa auténtica sellada en la boca. Si uno buscara destensarse por el día tan estresante que nos asola como rutina, la opción es sentarse y sólo ver buena televisión. Desafortunadamente Bob’s Burgers está disponible únicamente en la plataforma de Netflix para Estados Unidos, pero no es nada que internet no pueda resolver. Y un punto a favor (el único que he encontrado, sinceramente) es que el doblaje latino está en su mejor momento con esta serie, las voces son tan fieles a las originales y con una traducción respetable, que no hay excusa para no ver las aventuras del buen Bob, de su encantadora esposa y de sus adorables hijos.

10/10

*No se leía tan genial en español

20170402

II. Esto es todo lo que soy y todo lo que seré

“Mi pregunta es para Diane. Lamento todo lo que te dije antes. Podemos publicar el libro que escribiste. Definitivamente eres mejor escritora que yo. Y ya no me importa lo que el mundo piense sobre mí. Odié leer tu libro porque no me gustó pensar que esa era tu percepción sobre mí. Porque supongo que me conoces mejor que nadie, y si tú piensas… Supongo que mi pregunta es: ¿Crees que es demasiado tarde para mí?
(…) ¿ya estoy condenado a ser la persona del libro? No es demasiado tarde para mí, ¿verdad? No es demasiado tarde. Diane, necesito que me digas que no es demasiado tarde. (…) Necesito que me digas que soy una buena persona. Sé que puedo ser egoísta, narcisista, y autodestructivo, pero en el fondo, muy en el fondo, soy una buena persona. Necesito que me digas que soy bueno. Por favor, Diane, dime que soy bueno. (…)” 
“¿Acaso no eres el caballo de Horsin’ Around?”

—BoJack Horseman (2014). Primera temporada, capítulo 11 “Downer Ending”; minuto 22:50

Imagina: eres el actor principal de una sitcom…. de los 80’s - 90’s. Eres famoso, pero tampoco TAN famoso. Tuviste todo el éxito de Hollywoo y aun así sigues sin encontrar la “felicidad”. Los Ángeles se ha encargado de hundirte bajo esa gran oportunidad que terminó muy pronto. Eres un cincuentón fracasado subsistiendo en una lujosa mansión a las afueras de la metrópoli, en compañía de un vago millennial que ha estado durmiendo en tu sillón desde hace 5 años. Quieres escribir un libro autobiográfico para ser relevante de nuevo, pero no sabes cómo. Te importa tomar bourbon por la mañana y mirar tu antiguo show, una y otra vez. Y además, eres un caballo. (Fui muy exigente con eso de que te imaginaras tantas cosas; debes odiarme ahora mismo… lo siento. Y sigo haciendo que leas todo este paréntesis sin sentido… es mi culpa. En parte es tu culpa también, pero… sí, sólo tu culpa)

Como casi todo lo que produce Netflix, BoJack Horseman, es una serie que se sostiene bastante bien y termina provocando decir ese “Netflix, ¡lo has hecho de nuevo!” (Con voz de actor de Rosa de Guadalupe, pero sin el aire). A pesar de que es una serie animada, bajo ninguna circunstancia deben sentarse con la primita genérica de 5 a 12 años a ver un par de capítulos. No. Además de que contiene escenas sexuales, imágenes grotescas y situaciones muy deprimentes, qué tedio da sentarse con la primita de 5 a 12 años; ¿que no tienes como quinientas páginas que leer para mañana o así?

Dejando el amable recordatorio a un lado, la serie que nos cita hasta este bello párrafo promete mucho para el público cínico, amante del humor negro y la sátira absurda. Es algo que fácilmente dejaría de lado a The Simpsons, Family Guy, South Park y La Casa de los dibujos; si acaso se transmitiera en la cajita donde tu mamá sigue viendo la novela de las ocho y Laura en América (es el caso del lugar en donde rento, no generalizo para ofender. Bueno, un poquito).

El título cuenta con dos temporadas de doce capítulos (diez horas que no te cuesta nada dividir). En una sociedad antropomorfa se retrata la vida del famoso y controversial BoJack Horseman en Hollywoo, así como la de la gente a su alrededor: Princess Carolyn (gata; agente y exnovia), Todd Chávez (vago/amigo), Mr. Peanutbutter (labrador; enemigo y colega) y Diane Nguyen (escritora fantasma y amiga). Los personajes son mencionados porque, teniendo un punto a su favor, no fallan en tener su propio carácter y en sí, su encanto. Su lado odioso, cómico y dramático genera, de la manera más paradójica posible por ser un mundo con rasgos bestiales (humanoides), un lado humano por el cual es casi imposible pensar en las fallas de la trama. 

BoJack desespera, pero al mismo tiempo hace reír y hace llorar. Un preliminar Bill Cosby que actualmente padece regresiones y excesos; es la cara protagónica de una caricatura continua (algo nuevo también), ofreciendo en los detalles parte de su genialidad. Tan solo la canción con la que se abre cada capítulo es EL deleite visual y musical, siendo lo que realmente me atrajo de la serie (y no las 5 estrellas con la que está calificada, obviamente).


Pero, ¿por qué soy como una llaga en el ojo al encontrar defectos en un éxito como este? Pues… es como mi trabajo. La comedia no deja de ser gringa, por lo que los clichés y el humor repetitivo están a la orden del día. Las bromas escatológicas, racistas, con referencias del mundo hollywoodense y en sí ofensivas tampoco se hacen del rogar. En resumen: no es para un público conservador. Si no se tiene una buena memoria, algunos detalles minuciosos podrían perderse y de cierta forma eso genera que el asombro vaya disminuyendo. Se comenta también que la serie decae un poco en la segunda temporada (aunque de todos modos esos comentarios esperen la tercera temporada, criticones de doble moral). Y algo para tomar muy en cuenta es sobre las voces originales contra los doblajes. El cast vocal encabezado por Will Arnet (Arrested Development), Alison Brie (Mad Men) y el queridísimo Aaron Paul (Breaking Bad) es inigualable. Bajo ninguna circunstancia intentes verlo doblado al español, es nocivo para la salud (me han contado). 

Esta comedia cruda, esta parodia de lo absurdo de este mundo interesado en las bajezas de los famosos es un interesante “Must Watch Serie”, ya que deja pensando y sobre todo sufriendo. Al momento de redactar esta reseña me acordé del video de la hija de David Hasselhoff, donde graba a éste comiendo una hamburguesa en el suelo, totalmente ahogado en alcohol. Sólo es eso, es ver la decadencia en un primer plano, sin poder decidirse entre odiar o amar al caballo-hombre u hombre-caballo. Mis capítulos favoritos son los últimos dos de la primera temporada y los que están dedicados a Princess Carolyn. Pero desde el primer episodio es una carcajada exagerada directo en tu cara (sí, en la tuya), definitivamente.

P. D: Se escribe Hollywoo a propósito.

“TE DIJE QUE NO SÉ DÓNDE ESTÁ. NO PONGAS COSAS EN MI TRASERO SI LAS QUIERES DE VUELTA.”
9/10