Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

Mostrando las entradas con la etiqueta Aaron Paul. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Aaron Paul. Mostrar todas las entradas

20170516

XVI. Principio de incertidumbre

Rubatosis & Nodus Tollens*
[1]

Cuando escuché al astrónomo erudito
Cuando escuché al astrónomo erudito;
Cuando las pruebas, las figuras, se listaron en columnas ante mí;
Cuando me mostraron cartas y diagramas, para sumarlos, dividirlos y medirlos;
Cuando sentado escuchaba al astrónomo 
dando su clase con muchos aplausos en el salón,
Cuan inexplicablemente pronto me sentí cansado y enfermo;
Hasta levantarme y escabullirme a vagar por mi cuenta
En el aire místico y húmedo nocturno, y de vez en vez,
Observaba en perfecto silencio a las estrellas.
—Walt Whitman. “Leaves of Grass” (Hojas de hierba), 1865 [2]

Ozymandias
Conocí un viajero de antigua tierra quien dijo:
“Dos piernas vastas yacen sin tronco en el desierto.
Cerca de ellas yace hundido el roto rostro cuyo cejo,
labio torcido y fría mueca de mando delata al escultor
quien con sus manos fiel la pasión plasmó.
Que son aún, inscritos en la pieza sin vida:
la burla que hizo la mano
y el corazón al cual ésta lo alimentó.

Aparecen sobre el pedestal estas palabras:
“¡Llamádme Ozymandias, rey de reyes, mirad
mi obra, Oh poderosos, y desesperad!”.
Fuera de ello, nada más queda. Alrededor
del declive de aquel naufragio monumental,
vacío y sin límites, las solitarias y
niveles arenas se propagan a lo lejos.
—Percy Bysshe Shelley [3]

“La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Es el crecimiento, luego el decaimiento, luego, la transformación.”  
“Me di cuenta de que el miedo es la peor parte de todo. Ese el verdadero enemigo.”
W. W. Mi estrella, mi silencio perfecto [2]

Querido lector, Déjeme abofetearlo… ¡¿NO?! Bueno, déjeme darle cien dólares sólo por abofetearlo; está bien… déjeme darle mil. “¿Por qué haría eso?”, déjeme darle veinticinco mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que si realmente tengo el dinero?; le digo algo, terminemos con esto. Le daré cincuenta mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que en qué lugar le golpearía?, ¿cuándo le daría el dinero? Ya lo estamos negociando. Ya lo aceptó. En un periodo muy corto lo llevé de “¿Estás bromeando?” a “Puede ser” [4]. La aparente inercia en el proceso de salirse del hipotético buen caminito, es un deleznable error en la psicología de la figura villana universal; en otras palabras, nadie es malo porque sí. Por consiguiente, haría falta reconocer los componentes que se toman en cuenta entre las decisiones de un individuo como usted o como yo, capaces de perfilarlo en esa vieja dicotomía social: el bien y el mal. No sería el dinero actuando por sí mismo, es el poder que éste representa en todos nosotros. ¿Cuán dañina puede ser la tentación? Frente a un hombre derrotado, muchísimo. En lo que respecta a Walter White, un cincuentón dejado a la simple subsistencia, el ritmo de las circunstancias lo alcanza, irónicamente, hasta que le restan dos años de su patética vida.

Para empezar, la historia ejemplificada aquí está retratada en una serie norteamericana, iniciada en 2008 y terminada en 2013, creada por Vince Gilligan (Better Call Saul, The X Files), para la cadena AMC, tras ser rechazada la propuesta para HBO (Game of Thrones), TNT (Southland) y FX (The Walking Dead). Gracias a la premisa del título, la serie fue rodando de aquí para allá, sin encontrar su esencia; ya que todo gira en torno a un profesor de química (especialista en cristalografía) de secundaria quien, rebasado por su propio entorno, se convierte en un antagonista sin escrúpulos, sobrepasado por su decisión de hacer la metanfetamina más pura y deseada de todo el mercado. Un protagonista como este, en constante cambio, deja a la serie como uno de los mejores dramas de todos los tiempos. Su trama es totalmente impredecible, apenas se pueden hacer unas pequeñas especulaciones entre un capítulo y otro; tener la increíble pericia del profesor White, contra el mundo turbio de las drogas y el cambio abismal en la relación con su familia, no sólo tiene al espectador al filo del asiento, sino que hace un increíble cambio de perspectiva. ¿Está mal alentar a un narcotraficante?, ¿qué haría usted, apreciado lector, si su padre decidiera hacer lo mismo?

Por una parte, imagine tener la carga de todos sus errores, un mal legado para su familia; la vida cayendo en picada sin paracaídas, sin nada. Tener tanto qué dar, pero que el contexto haya adormecido esa voluntad inherente de obtener éxito, a tal grado de simplemente no saber de esa depresión, hacer las cosas porque es lo que hay… Respecto de Walter White (interpretado por Bryan Cranston, más conocido como Hal en Malcolm in the Middle), al principio se nota, de sobra, el dominio sobre él por parte de su esposa, Skyler; no consigue mover el simple interés de sus propios alumnos; vaya, ni siquiera es respetado en su trabajo provisional como cajero en un lavado de autos. Aunque, nadie dijo que renacer debía tener un rasgo benigno, el pasado determina la fortaleza cuando la tragedia permea en la existencia, endureciendo las emociones. La decisión de White es un ultimátum, una reacción extrema a la enfermedad, que llega a ser como la cereza en el pastel de la desgracia. El egoísmo hace su aparición, con éste su carácter pedante y errático también; su falta de control y los episodios de ira contenida… un desvío sucesivo hacia su dañado orgullo, el nacimiento de Heisenberg [5].

Bajo este propósito, tener todo, para una persona como Walter, lo enferma de poder al grado de actuar sólo para tener la satisfacción de ser bueno en algo, de que su imperio, chueco, criminal y clandestino, sea totalmente controlado por y para él; pisoteando tanto a extraños como a su propia gente, deshaciendo ideales, por sobre todas las cosas. Con su naturaleza al fresco, tras reprimirla durante toda su vida, lo hace sentir válido al sobresalir en algo que él conoce tan bien, para que, finalmente, se establezca como una mente maestra con delirios de persecución, bajo un camino de mentiras, intenciones torcidas y de un intento de sobrevivir, a la total necesidad de lo mismo; convierte a ese menospreciado químico, en pura obsesión y paranoia llevada al límite. Sobre todo, se puede apreciar esto cuando se diferencia en su alrededor, cual olla a presión, cual tensión explotada, como si todo lo que el televidente pudiera atestiguara a un Georg Bendemann tirándose del puente, en cámara lenta; sin embargo, es totalmente disfrutable, como si se saciara el interés por la historia, a niveles adictivos. Cuando alguien suda aquí, lo hace usted también.

Para resumir, esta serie es de esas de las que no hubo, hay o habrá. El legado de la misma permanece intacto, porque simplemente no hay nada malo por decir de este título. Encontrar la humanidad en el villano es un paso gigante para el estilo norteamericano, donde, casi por regla sagrada, mantienen el carácter de sus personajes de forma inquebrantable. A pesar de la empatía inicial por Walter White, el personaje nunca pide que lo sigan queriendo; se conoce de sobra la bendición en su inteligencia, elemento usado para el “mal”. Hombre inteligente, más plan estúpido, cambia la perspectiva del propio sujeto, al concederle bestialidad a éste, un instinto. Por otra parte, se concede un merecido aplauso a la maravillosa interpretación de Bryan Cranston, sujeto de lo más camaleónico que se puede uno imaginar. Realizar una columna para una serie como esta, con todo lo que representa, es para quedarse completamente corto. Una milésima parte se expuso, sinceramente, el deseo de interesarlo a usted es mayor a exponer a la historia en su totalidad, porque no es hablar por hablar, Walter White / Heisenberg nos enseña esto y más; ahora y dentro de 20 años.

Un favorito personal, Breaking Bad [6].

“Dejemos de tratar de justificar todo esto… y admitamos que estás en peligro” 
“¿Con quién crees que estás hablando en este momento? ¿A quién crees que ves? ¿Sabes cuánto gano en un año? Es decir, incluso si te lo dijera, no me creerías. ¿Sabes qué pasaría si decidiera dejar de ir a trabajar? Un negocio grande como para estar en el NASDAQ [7] quedaría en la lona. Desaparecería. Dejaría de existir sin mí. No. Evidentemente no sabes con quién estás hablando, así que déjame explicártelo. No estoy en peligro, Skyler. ¡Yo soy el peligro! Un tipo abre la puerta y le disparan, ¿y piensas que me pasará? No. ¡Yo soy el que toca la puerta!”
—Heisenberg a Skyler White, "Cornered"(4x6) [8]
“No más medidas a medias”
Mención honorífica

_______________________________________________________________________
Notas
[1] Receta química para la metanfetamina (C10H15N), corresponde con la fórmula del compuesto y el número 149.24 con el peso molecular del mismo.
[2] Utilizado en la propia serie.
[3] https://youtu.be/TU-PXfzsj4o
[4] Sobre abofetear: https://www.youtube.com/watch?v=tvaX9rlqlTY
[5] Seudónimo basado en Werner Heisenberg, creador del "Principio de incertidumbre", expone la imposibilidad de conocer con exactitud al mismo tiempo la posición y la velocidad de un electrón o cualquier otra partícula en movimiento.
[6] Verbo en inglés que puede traducirse a "Salirse del buen caminito", "Corromperse" o "Volverse malo".
[7] NASDAQ es la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de los Estados Unidos.
[8] https://www.youtube.com/watch?v=wMEq1mGpP5A
_______________________________________________________________________
Glosario
*Rubatosis: Inquietante conciencia de los propios latidos.
*Nodus Tollens: Realización/conclusión de que la trama de la vida no tiene sentido para uno mismo.

20170402

II. Esto es todo lo que soy y todo lo que seré

“Mi pregunta es para Diane. Lamento todo lo que te dije antes. Podemos publicar el libro que escribiste. Definitivamente eres mejor escritora que yo. Y ya no me importa lo que el mundo piense sobre mí. Odié leer tu libro porque no me gustó pensar que esa era tu percepción sobre mí. Porque supongo que me conoces mejor que nadie, y si tú piensas… Supongo que mi pregunta es: ¿Crees que es demasiado tarde para mí?
(…) ¿ya estoy condenado a ser la persona del libro? No es demasiado tarde para mí, ¿verdad? No es demasiado tarde. Diane, necesito que me digas que no es demasiado tarde. (…) Necesito que me digas que soy una buena persona. Sé que puedo ser egoísta, narcisista, y autodestructivo, pero en el fondo, muy en el fondo, soy una buena persona. Necesito que me digas que soy bueno. Por favor, Diane, dime que soy bueno. (…)” 
“¿Acaso no eres el caballo de Horsin’ Around?”

—BoJack Horseman (2014). Primera temporada, capítulo 11 “Downer Ending”; minuto 22:50

Imagina: eres el actor principal de una sitcom…. de los 80’s - 90’s. Eres famoso, pero tampoco TAN famoso. Tuviste todo el éxito de Hollywoo y aun así sigues sin encontrar la “felicidad”. Los Ángeles se ha encargado de hundirte bajo esa gran oportunidad que terminó muy pronto. Eres un cincuentón fracasado subsistiendo en una lujosa mansión a las afueras de la metrópoli, en compañía de un vago millennial que ha estado durmiendo en tu sillón desde hace 5 años. Quieres escribir un libro autobiográfico para ser relevante de nuevo, pero no sabes cómo. Te importa tomar bourbon por la mañana y mirar tu antiguo show, una y otra vez. Y además, eres un caballo. (Fui muy exigente con eso de que te imaginaras tantas cosas; debes odiarme ahora mismo… lo siento. Y sigo haciendo que leas todo este paréntesis sin sentido… es mi culpa. En parte es tu culpa también, pero… sí, sólo tu culpa)

Como casi todo lo que produce Netflix, BoJack Horseman, es una serie que se sostiene bastante bien y termina provocando decir ese “Netflix, ¡lo has hecho de nuevo!” (Con voz de actor de Rosa de Guadalupe, pero sin el aire). A pesar de que es una serie animada, bajo ninguna circunstancia deben sentarse con la primita genérica de 5 a 12 años a ver un par de capítulos. No. Además de que contiene escenas sexuales, imágenes grotescas y situaciones muy deprimentes, qué tedio da sentarse con la primita de 5 a 12 años; ¿que no tienes como quinientas páginas que leer para mañana o así?

Dejando el amable recordatorio a un lado, la serie que nos cita hasta este bello párrafo promete mucho para el público cínico, amante del humor negro y la sátira absurda. Es algo que fácilmente dejaría de lado a The Simpsons, Family Guy, South Park y La Casa de los dibujos; si acaso se transmitiera en la cajita donde tu mamá sigue viendo la novela de las ocho y Laura en América (es el caso del lugar en donde rento, no generalizo para ofender. Bueno, un poquito).

El título cuenta con dos temporadas de doce capítulos (diez horas que no te cuesta nada dividir). En una sociedad antropomorfa se retrata la vida del famoso y controversial BoJack Horseman en Hollywoo, así como la de la gente a su alrededor: Princess Carolyn (gata; agente y exnovia), Todd Chávez (vago/amigo), Mr. Peanutbutter (labrador; enemigo y colega) y Diane Nguyen (escritora fantasma y amiga). Los personajes son mencionados porque, teniendo un punto a su favor, no fallan en tener su propio carácter y en sí, su encanto. Su lado odioso, cómico y dramático genera, de la manera más paradójica posible por ser un mundo con rasgos bestiales (humanoides), un lado humano por el cual es casi imposible pensar en las fallas de la trama. 

BoJack desespera, pero al mismo tiempo hace reír y hace llorar. Un preliminar Bill Cosby que actualmente padece regresiones y excesos; es la cara protagónica de una caricatura continua (algo nuevo también), ofreciendo en los detalles parte de su genialidad. Tan solo la canción con la que se abre cada capítulo es EL deleite visual y musical, siendo lo que realmente me atrajo de la serie (y no las 5 estrellas con la que está calificada, obviamente).


Pero, ¿por qué soy como una llaga en el ojo al encontrar defectos en un éxito como este? Pues… es como mi trabajo. La comedia no deja de ser gringa, por lo que los clichés y el humor repetitivo están a la orden del día. Las bromas escatológicas, racistas, con referencias del mundo hollywoodense y en sí ofensivas tampoco se hacen del rogar. En resumen: no es para un público conservador. Si no se tiene una buena memoria, algunos detalles minuciosos podrían perderse y de cierta forma eso genera que el asombro vaya disminuyendo. Se comenta también que la serie decae un poco en la segunda temporada (aunque de todos modos esos comentarios esperen la tercera temporada, criticones de doble moral). Y algo para tomar muy en cuenta es sobre las voces originales contra los doblajes. El cast vocal encabezado por Will Arnet (Arrested Development), Alison Brie (Mad Men) y el queridísimo Aaron Paul (Breaking Bad) es inigualable. Bajo ninguna circunstancia intentes verlo doblado al español, es nocivo para la salud (me han contado). 

Esta comedia cruda, esta parodia de lo absurdo de este mundo interesado en las bajezas de los famosos es un interesante “Must Watch Serie”, ya que deja pensando y sobre todo sufriendo. Al momento de redactar esta reseña me acordé del video de la hija de David Hasselhoff, donde graba a éste comiendo una hamburguesa en el suelo, totalmente ahogado en alcohol. Sólo es eso, es ver la decadencia en un primer plano, sin poder decidirse entre odiar o amar al caballo-hombre u hombre-caballo. Mis capítulos favoritos son los últimos dos de la primera temporada y los que están dedicados a Princess Carolyn. Pero desde el primer episodio es una carcajada exagerada directo en tu cara (sí, en la tuya), definitivamente.

P. D: Se escribe Hollywoo a propósito.

“TE DIJE QUE NO SÉ DÓNDE ESTÁ. NO PONGAS COSAS EN MI TRASERO SI LAS QUIERES DE VUELTA.”
9/10