Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

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20170520

XVIII. “Sí, él siempre es así”


Razón para el proceso de beatificación para Mike Stamford*

Un genio con genio, un sociópata de alto funcionamiento, un condenado a su propia mente y, a la vez, condena de su propio creador, Sir Arthur Conan Doyle. El detective privado Sherlock Holmes, ha acumulado alrededor de cincuenta adaptaciones, fácilmente; entre cine, teatro, series, comics, etcétera, sabemos de Sherlock porque lo han metido hasta en un título de Deadpool (1). La saturación del protagonista holmesiano se traduce en la necesidad de renovación, una prueba remarcable de su inigualable huella: la relevancia del mismo, siendo constantemente actualizada por los propios fanáticos. Mark Gatiss y Steven Moffat, escritores de la versión moderna de este insaciable investigador, son culpables de la explotación más reciente (2) de este fenómeno británico.

No importa si usted detesta con enardecida pasión a las obras serializadas, si preferiría leer cien veces el canon holmesiano, en vez de toparse con semejante aberración televisiva (3). Desde que escuchamos la profunda voz de Benedict Cumberbatch, elucidando sus diálogos a la velocidad de la luz, hacia Martin Freeman, el dueño de una cara parecida a la del televidente, entre maravillada y confundida; abre paso a la magistral pareja de Sir Doyle, un Don Quijote victoriano con su respectivo Sancho Panza; el Dr. House británico y su respectivo Dr. Wilson; Capitán Spock y Capitán Kirk (4), con la misma química romántica. Sherlock Holmes y John Watson se han transportado, de alguna manera a tiempos contemporáneos, adquiriendo un óptimo resultado.

Mike Stanford y John Watson se acercan a Sherlock. De un vistazo, el detective pregunta: “¿Afganistán o Iraq?” y en un minuto describe cómo, cuándo, dónde y por qué, huye con un “Mi nombre es Sherlock Holmes y la dirección, 221B de Baker Street” y un guiño (5). En las escenas siguientes ya están viendo el departamento futuro a compartir, con extraños diálogos pequeños, como una manera de acostumbrarse al otro. Cuidando apariencias, fingiendo modestia… el erudito nunca se había visto tan necesitado de la aprobación de otra persona, en este caso, una relativamente “desconocida”. La casera presupone que John es la pareja de Sherlock… (¡SPOILER!) Básicamente es esto en toda la serie, Watson aclarando con un falso tono ofendido “No soy gay” y Holmes… ¿sin decir nada? (6).

Más allá del contexto, las preconcepciones del escritor están plasmadas fidedignamente, la serie es una mezcla de dramas detectivescos, un toque de comedia inglesa, la acción adecuada y entretejida y complicada relación de esta pareja, dedicada a resolver misterios y crímenes. Por un lado, John se atreve a salir apenas del trauma de la guerra, sus lesiones y su afirmación “No me pasa nada” (7). Por el contrario, Sherlock “aprende” a mantener a una persona cerca de sí, además de todo lo que eso conlleva; vivir en un contexto social que lo marginaliza y después convivir con el doctor, su maravillado amigo, un compañero de aventuras, dispuesto a seguir sus pasos, pero a regañarle cuando sea necesario. Juntos crecen como personas, tal como lo haría una pareja sentimental.

Por una parte, contamos con la nueva versión holmesiana, y su respectiva adaptación encausada en una serie de televisión de tan sólo nueve capítulos. Esta serie cumple con su principal función, envolver a la viejísima pareja “Johnlock” (8) en pleno siglo XXI, así como todo lo que este contexto modernizado refiere. La presente duda de las preferencias sexuales de ambos personajes sigue a uno en silencio, a lo largo de la serie, muy a pesar del contenido imperdible, la trama dirigida por el detective y la aparición adecuada de los “archienemigos” de éste (9); la verdad no será ratificada hasta que haya algo más entre esta pareja que un par de miradas cómplices. ¿O usted será capaz de elucidar algo más allá de eso?

Mike: No te he visto desde hace un par de días, ¿desde que te presenté a John? ¿Cómo ha resultado ese caso?, ¿lo resolviste?

Sherlock: Por supuesto

Mike: Ah, bueno. Entonces todo está funcionando con John, sup... mppph.

Sherlock: Está funcionando. Gracias Mike.

Mike: Ah bien, buenas noches entonces.

Sherlock: ¡No le digas a John sobre esto!

Mike: ¡Heh! Puedes contar conmigo. :) 

______________________________________
NOTAS
1.- Deadpool Killustrated, encontrada en la edición de Deadpool, trilogía asesina.
2.- Reciente, para esta reseña, significa desde el año 2010, en el estreno de la primera temporada de la serie. Además el adjetivo viene con sus implicaciones culturales, como el fenómeno causado por el título a una escala masiva.
3.- Con “Aberración televisiva” me refiero a la necesidad de condenar a los medios populares recientes, alegando que la sola TV hace estúpido a uno y demás aseveraciones falaces. Es como decir que el chocolate engorda… si el que engorda es uno.
4.- Las referencias hacia Holmes se encuentran enlistadas al principio, mientras que las de Watson son a su lado, como es debido. Sin embargo, Spock y Kirk no es una referencia muy precisa, pero fue menester agregarlos por la química ya mencionada.
5.- Aproximadamente en el minuto diez del capítulo primero: Study in Pink.
6.- Respecto al carácter de Sherlock, es realmente impresionante que no debata, comente, rectifique, corrija o aclare cualquier cosa. Es sumamente sorpresiva esta postura ante las presuposiciones del resto respecto a su relación con su mano derecha.
7.- John Admite esto cuando va con su psicóloga, cuando ésta le pregunta por qué no ha escrito nada en su blog.
8.- Nombre de la pareja adoptado por el fandom. Une el nombre de pila del doctor con la partícula final del nombre del detective, aunque también es una referencia al capítulo primero de la segunda temporada Scandal in Belgravia, donde la pareja se encuentra con “La mujer”, Irene Adler.
9.- Un “ensayo” sólo de estos personajes es un posible proyecto futuro.

*Mike Stamford presentó a los protagonistas. Beatificación es una hipérbole, dada su buena obra.

10/10

20170516

XVI. Principio de incertidumbre

Rubatosis & Nodus Tollens*
[1]

Cuando escuché al astrónomo erudito
Cuando escuché al astrónomo erudito;
Cuando las pruebas, las figuras, se listaron en columnas ante mí;
Cuando me mostraron cartas y diagramas, para sumarlos, dividirlos y medirlos;
Cuando sentado escuchaba al astrónomo 
dando su clase con muchos aplausos en el salón,
Cuan inexplicablemente pronto me sentí cansado y enfermo;
Hasta levantarme y escabullirme a vagar por mi cuenta
En el aire místico y húmedo nocturno, y de vez en vez,
Observaba en perfecto silencio a las estrellas.
—Walt Whitman. “Leaves of Grass” (Hojas de hierba), 1865 [2]

Ozymandias
Conocí un viajero de antigua tierra quien dijo:
“Dos piernas vastas yacen sin tronco en el desierto.
Cerca de ellas yace hundido el roto rostro cuyo cejo,
labio torcido y fría mueca de mando delata al escultor
quien con sus manos fiel la pasión plasmó.
Que son aún, inscritos en la pieza sin vida:
la burla que hizo la mano
y el corazón al cual ésta lo alimentó.

Aparecen sobre el pedestal estas palabras:
“¡Llamádme Ozymandias, rey de reyes, mirad
mi obra, Oh poderosos, y desesperad!”.
Fuera de ello, nada más queda. Alrededor
del declive de aquel naufragio monumental,
vacío y sin límites, las solitarias y
niveles arenas se propagan a lo lejos.
—Percy Bysshe Shelley [3]

“La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Es el crecimiento, luego el decaimiento, luego, la transformación.”  
“Me di cuenta de que el miedo es la peor parte de todo. Ese el verdadero enemigo.”
W. W. Mi estrella, mi silencio perfecto [2]

Querido lector, Déjeme abofetearlo… ¡¿NO?! Bueno, déjeme darle cien dólares sólo por abofetearlo; está bien… déjeme darle mil. “¿Por qué haría eso?”, déjeme darle veinticinco mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que si realmente tengo el dinero?; le digo algo, terminemos con esto. Le daré cincuenta mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que en qué lugar le golpearía?, ¿cuándo le daría el dinero? Ya lo estamos negociando. Ya lo aceptó. En un periodo muy corto lo llevé de “¿Estás bromeando?” a “Puede ser” [4]. La aparente inercia en el proceso de salirse del hipotético buen caminito, es un deleznable error en la psicología de la figura villana universal; en otras palabras, nadie es malo porque sí. Por consiguiente, haría falta reconocer los componentes que se toman en cuenta entre las decisiones de un individuo como usted o como yo, capaces de perfilarlo en esa vieja dicotomía social: el bien y el mal. No sería el dinero actuando por sí mismo, es el poder que éste representa en todos nosotros. ¿Cuán dañina puede ser la tentación? Frente a un hombre derrotado, muchísimo. En lo que respecta a Walter White, un cincuentón dejado a la simple subsistencia, el ritmo de las circunstancias lo alcanza, irónicamente, hasta que le restan dos años de su patética vida.

Para empezar, la historia ejemplificada aquí está retratada en una serie norteamericana, iniciada en 2008 y terminada en 2013, creada por Vince Gilligan (Better Call Saul, The X Files), para la cadena AMC, tras ser rechazada la propuesta para HBO (Game of Thrones), TNT (Southland) y FX (The Walking Dead). Gracias a la premisa del título, la serie fue rodando de aquí para allá, sin encontrar su esencia; ya que todo gira en torno a un profesor de química (especialista en cristalografía) de secundaria quien, rebasado por su propio entorno, se convierte en un antagonista sin escrúpulos, sobrepasado por su decisión de hacer la metanfetamina más pura y deseada de todo el mercado. Un protagonista como este, en constante cambio, deja a la serie como uno de los mejores dramas de todos los tiempos. Su trama es totalmente impredecible, apenas se pueden hacer unas pequeñas especulaciones entre un capítulo y otro; tener la increíble pericia del profesor White, contra el mundo turbio de las drogas y el cambio abismal en la relación con su familia, no sólo tiene al espectador al filo del asiento, sino que hace un increíble cambio de perspectiva. ¿Está mal alentar a un narcotraficante?, ¿qué haría usted, apreciado lector, si su padre decidiera hacer lo mismo?

Por una parte, imagine tener la carga de todos sus errores, un mal legado para su familia; la vida cayendo en picada sin paracaídas, sin nada. Tener tanto qué dar, pero que el contexto haya adormecido esa voluntad inherente de obtener éxito, a tal grado de simplemente no saber de esa depresión, hacer las cosas porque es lo que hay… Respecto de Walter White (interpretado por Bryan Cranston, más conocido como Hal en Malcolm in the Middle), al principio se nota, de sobra, el dominio sobre él por parte de su esposa, Skyler; no consigue mover el simple interés de sus propios alumnos; vaya, ni siquiera es respetado en su trabajo provisional como cajero en un lavado de autos. Aunque, nadie dijo que renacer debía tener un rasgo benigno, el pasado determina la fortaleza cuando la tragedia permea en la existencia, endureciendo las emociones. La decisión de White es un ultimátum, una reacción extrema a la enfermedad, que llega a ser como la cereza en el pastel de la desgracia. El egoísmo hace su aparición, con éste su carácter pedante y errático también; su falta de control y los episodios de ira contenida… un desvío sucesivo hacia su dañado orgullo, el nacimiento de Heisenberg [5].

Bajo este propósito, tener todo, para una persona como Walter, lo enferma de poder al grado de actuar sólo para tener la satisfacción de ser bueno en algo, de que su imperio, chueco, criminal y clandestino, sea totalmente controlado por y para él; pisoteando tanto a extraños como a su propia gente, deshaciendo ideales, por sobre todas las cosas. Con su naturaleza al fresco, tras reprimirla durante toda su vida, lo hace sentir válido al sobresalir en algo que él conoce tan bien, para que, finalmente, se establezca como una mente maestra con delirios de persecución, bajo un camino de mentiras, intenciones torcidas y de un intento de sobrevivir, a la total necesidad de lo mismo; convierte a ese menospreciado químico, en pura obsesión y paranoia llevada al límite. Sobre todo, se puede apreciar esto cuando se diferencia en su alrededor, cual olla a presión, cual tensión explotada, como si todo lo que el televidente pudiera atestiguara a un Georg Bendemann tirándose del puente, en cámara lenta; sin embargo, es totalmente disfrutable, como si se saciara el interés por la historia, a niveles adictivos. Cuando alguien suda aquí, lo hace usted también.

Para resumir, esta serie es de esas de las que no hubo, hay o habrá. El legado de la misma permanece intacto, porque simplemente no hay nada malo por decir de este título. Encontrar la humanidad en el villano es un paso gigante para el estilo norteamericano, donde, casi por regla sagrada, mantienen el carácter de sus personajes de forma inquebrantable. A pesar de la empatía inicial por Walter White, el personaje nunca pide que lo sigan queriendo; se conoce de sobra la bendición en su inteligencia, elemento usado para el “mal”. Hombre inteligente, más plan estúpido, cambia la perspectiva del propio sujeto, al concederle bestialidad a éste, un instinto. Por otra parte, se concede un merecido aplauso a la maravillosa interpretación de Bryan Cranston, sujeto de lo más camaleónico que se puede uno imaginar. Realizar una columna para una serie como esta, con todo lo que representa, es para quedarse completamente corto. Una milésima parte se expuso, sinceramente, el deseo de interesarlo a usted es mayor a exponer a la historia en su totalidad, porque no es hablar por hablar, Walter White / Heisenberg nos enseña esto y más; ahora y dentro de 20 años.

Un favorito personal, Breaking Bad [6].

“Dejemos de tratar de justificar todo esto… y admitamos que estás en peligro” 
“¿Con quién crees que estás hablando en este momento? ¿A quién crees que ves? ¿Sabes cuánto gano en un año? Es decir, incluso si te lo dijera, no me creerías. ¿Sabes qué pasaría si decidiera dejar de ir a trabajar? Un negocio grande como para estar en el NASDAQ [7] quedaría en la lona. Desaparecería. Dejaría de existir sin mí. No. Evidentemente no sabes con quién estás hablando, así que déjame explicártelo. No estoy en peligro, Skyler. ¡Yo soy el peligro! Un tipo abre la puerta y le disparan, ¿y piensas que me pasará? No. ¡Yo soy el que toca la puerta!”
—Heisenberg a Skyler White, "Cornered"(4x6) [8]
“No más medidas a medias”
Mención honorífica

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Notas
[1] Receta química para la metanfetamina (C10H15N), corresponde con la fórmula del compuesto y el número 149.24 con el peso molecular del mismo.
[2] Utilizado en la propia serie.
[3] https://youtu.be/TU-PXfzsj4o
[4] Sobre abofetear: https://www.youtube.com/watch?v=tvaX9rlqlTY
[5] Seudónimo basado en Werner Heisenberg, creador del "Principio de incertidumbre", expone la imposibilidad de conocer con exactitud al mismo tiempo la posición y la velocidad de un electrón o cualquier otra partícula en movimiento.
[6] Verbo en inglés que puede traducirse a "Salirse del buen caminito", "Corromperse" o "Volverse malo".
[7] NASDAQ es la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de los Estados Unidos.
[8] https://www.youtube.com/watch?v=wMEq1mGpP5A
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Glosario
*Rubatosis: Inquietante conciencia de los propios latidos.
*Nodus Tollens: Realización/conclusión de que la trama de la vida no tiene sentido para uno mismo.

20170506

XIII.


Hoy es necesario salirse completamente de la regla. La reseña aquí presente no retrata una serie más y ya. Mis líneas comienzan con un tópico en demasía difícil para esta pluma inexperta, más allá de los límites físicos previamente establecidos, es “casi” una obsesión personal, por lo que intentaré esclarecer de forma adecuada toda inquietud, incluso si termino leyendo únicamente yo estas líneas, una y otra vez. Hace unos días, pasando por el inicio de Facebook antes de dormir, me topé con una columna de la página soyhomosensual.com, sitio continuamente actualizado con temas LGBT+. Al leer de forma rápida encontré una reseña dedicada a una película norteamericana del 2016 dirigida por Tom Hooper, protagonizada por Eddie Redmayne (La Teoría del Todo, Los Miserables) y Alicia Vikander (Anna Karenina, El Séptimo Hijo). El pasado 28 de Febrero ésta fue nominada a cuatro premios de la academia, ganando únicamente el de actriz secundaria. Como tal, el filme y mi reacción al mismo ya habían pasado a los anales de mi historia personal, pero una opinión más del tema no afectaba en lo más mínimo, además de tratarse de un hombre transexual, un conocedor del tema de la propia película. Me sorprendió la obscena cantidad de comentarios, poco frecuentes en sitios con más letras que imágenes, reconociendo, encima de todo, las pésimas opiniones de los demás lectores, gente que tal vez lleva tiempo leyendo a esta persona. Después de leer otro par de críticas, generalidades confusas y videos “informativos”, henos aquí, con una opinión de esta arriesgada apuesta: “The Danish Girl”.

La película está basada en un libro, éste a su vez retrata en forma de novela la historia real de Lili Elbe (o Elvenes), una mujer transexual de los años veinte, la primera conocida en realizar una transición quirúrgica. Einar Mogens Wegener y Gerda Marie Fredrikke Gottlieb era una joven pareja danesa, Einar era un pintor reconocido, mientras que Gerda trataba de encontrar un estilo propio de pintura y que su arte fuese redituable. Un día la Sra. Wegener convence a su esposo de posar para ella, tras la ausencia de su modelo. Se acomoda malamente las medias, apenas pisa las zapatillas y abraza aquel sedoso vestido; gracias al magistral trabajo de Redmayne se nota, casi después de cien años, ese “clic”, el giro de tuerca y la conclusión inconsciente de Einar. Después de ello no habría retroceso, viste por veinte años como mujer. La libre relación conyugal es motivo de escándalo y secreteos en la sociedad, motivo suficiente para trasladarse a París y seguir exitosamente con los retratos de Gerda. Casi a los 50 años Lili se realiza cinco operaciones con el doctor Magnus-Hirshcfeld, fallando en el trasplante de útero, deshaciendo su deseo de ser madre y provocando su mismo deceso. A pesar de que el matrimonio Wegener fuera anulado, Gerda no siguió la transición de su “esposo”, se casó con otro hombre, separándose a los cinco años y muriendo en los años cuarenta, más o menos siete años después de Lili.

¿Qué hay de malo en la trama? Nada de esto tiene que ver con la película. Piensa en lo contrario de la historia previa, porque tal vez es lo que pasó en el rodaje, creyéndolo una buena idea, algo totalmente “Oscarizable”. Entonces, ¿qué es lo penoso de La Chica Danesa? Nuestra propia concepción como personas. La industria cinematográfica, al fin y al cabo una empresa con necesidades, no cree capaz a la gente de soportar realidades, además de conseguir apenas pequeños señuelos de situaciones inconcebibles. Si ha de importar tanto el bolsillo de las producciones, los cines y los mismos receptores, más que el criterio humano, hay algo malo, muy muy… bastante pésimo en la sociedad para cachar apenas una parte de una historia totalmente válida, una voz que únicamente desea provocar más ruido y hacer valer a personas como Lili Elbe, mínimo de una forma social. Tal vez es irreconocible, si no es por críticas y asomar tantito la cabeza al exterior, pero de repente uno se encuentra confiando de más en la gente. Uno piensa que la gente se tomará en serio un filme como este, un tema tan controversial como desconocido, uno piensa… que las risas no son a propósito, que las fallas son pasables, que el susto persignado es exagerado, que las críticas de dientes para afuera no van a doler. Pero pensar positivamente no alcanza, no cuando la gente ve las cosas como en automático, sin preguntarse el porqué de esto o aquello, sin detenerse a pensar en ese chico pequeño con suéter holgado y rasgos femeninos, uno más que la pasa sufriendo su propia transición en esa sala de cine, en esa sala junto a sus padres heterosexuales. La gente no puede aguantar lo suficiente sin dar tanto asco. Pan y circo, pan y circo, pan y circo.

Después de tanto, viene la segunda oportunidad, la redención de tanto pesimismo y pobreza mental. Incluso para mis compatriotas, la gente dedicada a reseñar en este mundillo del internet. Si ya me es increíble la existencia del hablar por hablar, el escribir por escribir es otro nivel. Hay de todo en relación con La Chica Danesa: el uso incorrecto de pronombres (“él” en lugar de “ella”), la transformación por completo de Lili a Einar (ignorando la parte clave de la trama), la concepción errónea de esa mujer mártir a la que su esposo le sale “puñetas”, la confusión entre orientación sexual e identidad de género, la total ignorancia entre los términos transgénero y transexual. Tú nómbralo. En sí, la película no cae completamente en el fallo hollywoodense, porque finalmente fue un momento de dedicación y una jugada que habría salido muy cara si no hubiese sido un éxito.

Simplemente parece ser muy pronto para el público. La cuestión importante y necesaria debe ser: ¿Es tarde también para la comunidad LGBT+? Más allá de las personas homosexuales, ¿el resto está condenado a vivir una farsa automática, impuesta por los “normales”? Ya está ejemplificado con la vivencia de Sophia Burset en Orange is the New Black, una mujer transexual capaz de caer en la cárcel por las estafas en las tarjetas de crédito, para pagar su transición. ¿Hasta cuándo ser transexual va a dejar de ser una especie de lujo? De ninguna manera una reasignación de sexo podría ser considerada una operación estética. ¿A qué edad es adecuado alzar la voz como transexual, sin ser considerado como alguien caprichoso/vanidoso/homosexual al extremo? ¿Por qué es necesario tanto drama al respecto? Los asesinatos, el odio, las burlas, la incomprensión, las familias rotas, el simple hecho de entrar al baño incorrecto. Esta gente existe, y encima de soportar a esta sociedad, está la disforia, la depresión, la pérdida de seres queridos por ser simplemente quien uno quiere, el salir de ese clóset interminable, la ayuda que no parece llegar nunca. Porque las respuestas no se ven ni un poquito claras, ni en la época de Lili Elbe, ni en pleno 2016.

Yo, Lili, soy vital y tengo un derecho a la vida que he probado viviendo catorce meses. Podría decirse que no es mucho tiempo, pero esos meses me parecen una vida plena y feliz.

20170429

XX. "Persona llena de energía"

“¿Qué significa ser uno mismo? Diferenciarse de los demás”, es lo que vi escrito en una revista de aquella tienda, resaltando en la portada. ¿Qué significa ser uno mismo? Es algo que no me preocupaba cuando era un niño, no me importaba enojarme cuando las cosas no salían como quería y honestamente decir cuando algo me gustaba. Pero cambiamos con el tiempo, al igual que las cosas que queremos proteger.
Desde algo que no necesita ser explicado, hasta actuar para ser aceptados. Cuanto más crecemos tendemos a ser criaturas con más arrepentimientos. Pero aun así, incluso así, hay algo que aprender de todo ello. Es por eso que estoy siendo yo mismo y tú sigues siendo tú. No tenemos que empezar de nuevo para poder encontrarlo. Después de todo yo no soy como tú, así como tú no eres como yo. Siendo diferentes y tomándonos de las manos; así es como funciona.Me pregunto ¿qué significa ser uno mismo? Tenemos algo irremplazable. No hay nada malo en una vida en constante cambio."
1:30 de la canción de inicio de Barakamon “Rashisa”, interpretada por Super Beaver.

Me supongo que en cualquier disciplina, pero necesariamente debe ser la escritura uno de los escaños complicados de escalar y encima de ello, permanecer. Es necesario mucho trabajo duro, esfuerzo y constante práctica. Entonces el respetado lector que venga de pasada por acá entenderá la frustración y el estrés inmiscuido en un ejercicio como la redacción. Habrán ocasiones en las cuales uno tenga la necesidad de recostarse en su cama, hacerse bolita y comenzar a sudar por los ojos; de pensar en rendirse o incluso posponer tareas complejas, como, sólo por poner un ejemplo, una columna semanal. ¿No dan unas gigantescas ganas de volver a la infancia? Ser niño representaba vivir sin preocupación alguna en el mundo, jugar todo el día y vivir pensando apresuradamente en la adultez, como una especie de sueño inalcanzable. Pues una vez que llega ese suceso tan inesperado, ¿qué se supone que hay por hacer? ¿Incluso los propios adultos sabrán la respuesta de esa pregunta existencial?

Barakamon, bajo el género de shonen, comedia y slice of life; es un manga, escrito e ilustrado por Satsuki Yoshino, todavía en emisión. Además se lanzó un anime en el verano del año 2014, salido del estudio Kinema Citrus (Tokio Magnitude 8.0); sumamente corto al abarcar una sola temporada de sólo 12 episodios y sin espera de una segunda entrega, lamentablemente. Sin embargo, al ser considerado uno de los títulos recientes de estas series japonesas, es necesario resaltar las diferencias que lo hacen relucir de sus contemporáneos. La historia retrata la llegada de Seishuu Handa, un calígrafo profesional de apenas 23 años, a una de las Islas Gotō, un ambiente pueblerino totalmente opuesto a la concentración urbana de Tokio, su antiguo hogar. Handa ha sido mandado a esa isla por órdenes de su padre, después de haber cometido el desfiguro de golpear a una autoridad predominante en el mundo de la caligrafía, solamente por recibir una mala crítica y señalar su estilo como aburrido, mediocre y falto de personalidad. Después de recibir una opinión tan mala y devastadora, decide aislarse de todo y todos, para dedicarse a su caligrafía.

¿Y ya? Pues uno puede pensar que no hay sinopsis más aburrida como ésta. Detenerse a observar caligrafía ajena y contraria a la occidental, como lo es la japonesa, podría ser algo poco atractivo para el consumidor de habla hispana, con letra molde como la de ahorita mismo. Una profesión… prácticamente inexistente en occidente resulta digna de admiración; además, con un protagonista tan serio, estresado, caprichoso y sumamente recto, es curioso toparse con momentos en los que consiguen arrancarte una clara e inevitable risa, sí o sí. Entonces, es hora de decir que este anime no lo debe todo a Handa y sus increíbles esfuerzos por hacerse de un estilo propio. La isla no es nada parecido a una ciudad sobrepoblada como Tokio, sin embargo en ella reside un pueblo pequeño y muy unido. Los habitantes reciben al “maestro” como si ya lo hubiesen conocido mucho tiempo antes y desde el principio tratan de incluirlo en sus círculos sociales. Mediante la interacción (oportuna o no deseada) de estos personajes, el protagonista aprenderá de diversas experiencias que nunca antes pudo tener, gracias a la sobreprotección de sus parientes y el entorno urbano que lo asfixiaba. Descubrirá que no sólo su caligrafía mejorará, sino también su propia integridad humana y su sentido en la vida misma.

La agradable sorpresa de encontrarse con una fuente limitada de diversión y relajación es gracias a la buena vibra que esta serie esparce sobre cualquier público. No es una serie llena de sangre, conflictos y fanservice. El elemento reprobable de lolicon se hace totalmente a un lado aquí, a pesar de tener elementos infantiles como coprotagonistas. Y resta un humor blanco, que ni uno mismo sabía que necesitara alguna vez en su vida. En ningún episodio llega a pensar uno en la falta o el simple relleno en la historia. Las risas, la reflexión y los cambios están ajustados correctamente e incluso podría ser que el mismo anime genere una introspección personal en cada consumidor, pensándose como una “persona llena de energía”, como el título traducido trata de transmitir. Tanto Handa como uno mismo presencia las pequeñas y cotidianas aventuras de los habitantes, logrando un lugar espiritual, algo parecido a un locus amoenus individual, término referenciado a un lugar idealizado, apartado del ruido y de distracciones; y repleto de encanto. Todo es como recostarse en esa silla de masajes que están en algún lugar de los supermercados, cerrar los ojos y presenciarlo… esa animación de colores tan suaves y detalles resaltados, como el cabello y la eterna belleza del mar; la voz de Daisuke Ono, exasperándose con las voces cristalinas de niños de verdad; y la tenue acústica, que entra en la misma trama, llena de entretenimiento ligero pero de gran calidad. Finalmente, saber que nada mal puede haber en este mundo y que la felicidad está a la vuelta de la esquina.

Naru Kotoishi
Como si esto fuera un platillo y un servidor fuera su chef, el principal ingrediente se guarda celosamente hasta el desenlace y/o la entrega del servicio. En Barakamon este elemento tiene por nombre Naru Kotoishi, una pequeña y simpática niña de tan sólo siete años. Sin mencionarla a ella es como hacer una reseña de un anime genérico, sin situaciones sosas y personajes estereotipados, o sea, como algo sin sentido y sin razón. La pequeña infante hace esta serie lo que es, su tierna voz, el diseño cristalino de su personaje, la esencia de la personalidad de acuerdo a su edad y, sobre todo, la interacción que mantiene con un hombre como Handa, es lo que resulta en un título optimista, ameno y de buen gusto, sin tener que recurrir a personajes totalmente atractivos, escenas eróticas y seriedad absoluta. Esto llega, susurrando suavemente al oído de uno, diciendo “No te tomes la vida tan en serio”. Divertirse, impresionarse y convivir con los pequeños componentes de la vida, ser feliz y dejar la preocupación a un lado, sin darle muchas vueltas al asunto.

Barakamon te enseña a ser un niño otra vez.


No estoy seguro. Ahora mismo estoy completamente a ciegas, pero tarde o temprano, encontraré la luz.
10/10

20170213

Teorema del olvido (probablemente sentí algo cuando escribí esto, pero cuando lo vuelva a leer se me va a olvidar)

No saber también implica algo, o eso creo. Para eso está la reutilización. Así se entiende que no hay nadie tan grande como el que se atrevió a dar el paso, el que se dejó de tonterías e influjos inspiradores para lograr una maldita cosa en este mundo. Por supuesto, se debe sentir bonito, ¿no? ¿No?

La imagen puede contener: texto 
<<No es Jack London

Se escuchaban apenas los gritos del pequeño negrito desde el portón. El hacendado se enderezó, sin soltar de las riendas a su yegua, quien totalmente atenta se desprendió de la hierba que devoraba y atendió a ese tirón amistoso.

El hijo de la criada seguía llamándolo a voces, incluso cuando estaba a metros de distancia. Bajó de su transporte y corrió hacia el establo. Encontró una escena digna de un campo de batalla, por lo menos desde su punto de vista como padre.

Su pequeño hijo de cinco años zarandeaba al pequeño cachorro que recién había parido Daisy; éste sólo se convulsionaba desesperadamente. El hacendado retiró a su pequeño, tan exasperado que no notó cuando Daisy se acercaba y ante sus ojos veía a su propia cría sufriendo. Ni tarda ni perezosa se abalanzó al cuello de su dueño y le arrancó la garganta de un mordisco. El niño seguía sacudiendo a su mascota, mientras el hijo de la criada dejó de gritar.>>

No tengo idea de por qué escribí esto en un ejercicio de clase. En realidad no creo que el niño se quede tan tranquilo después de que le arranquen la garganta a su padre, tal vez trataba de reflejar que la naturaleza absorbe a los entes exógenos y, como tal, el pequeño niño todavía permanecía como un ente ambiguo a los ojos de la perra, elemento natural, tanto como lo era el establo. Probablemente el niño pensó que su padre se sumía en un largo sueño, después de haber jugado con Daisy, porque todo el tiempo estaba afuera, cuidando de sus animales, los cuales lo querían mucho. Dar esa propiedad de cariño a un animal desinteresado por los sentimientos se recalca en esta vil copia de un ícono del naturalismo esencial de la literatura norteamericana.


Como tal, esta clase fue una de mis favoritas, había que leer obras con la que la gente se entiende más, muy diferente a Teócrito o a Virgilio. La adecuación a la cultura más cercana a la nuestra representa, a mi parecer, otro tipo de pérdida. No habría nada de malo con leer obras norteamericanas, pero habría que ver la consecuencia de leerlas de este lado del camino. El arte no entiende de geografía, por un lado; y por otro, dejaría de ser un movimiento artístico sin la diversidad y tal se genera con las distintas culturas y con la historia de éstas. El arte debe ser egoísta, pero también necesita mostrar aunque sea por arriba del tobillo; el arte de seducir, el centro de dar probaditas a quien se muere de hambre o sed. La metáfora de la necesidad, el calor.