Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

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20170527

XX. "¡Esto va a ser LEGEN.... espera... DARIO!"


“Niños, les he estado contando la historia de cómo conocía a su madre, si bien hay muchas cosas que aprender de esta historia, esta puede ser la más grande de todas. Los momentos más grandes de sus vidas no serán necesariamente las cosas que hacen, también serán las cosas que les sucedan. Ahora, no estoy diciendo que no pueden tomar medidas para afectar el resultado de su vida, pueden salir de la puerta principal y su vida entera puede cambiar para siempre. Verán, el universo tiene un plan, niños, y ese plan está siempre en movimiento. Una mariposa bate sus alas y empieza a llover. Es un pensamiento aterrador pero también es algo maravilloso. Todas esas pequeñas partes de la máquina trabajando constantemente, asegurándose de que terminen exactamente donde se supone que deben estar. El lugar correcto en el momento correcto.”
—Ted Mosby a sus hijos

Sí, sí apestó. Apestó muchísimo el final de “How I met your mother” o “Cómo conocí a su madre”. Y ya. ¿Qué quería, amado lector? Esta columna se llama “Spoilers con reseñas”, ¿Esperaba la bellísima narración de un paseo en tranvía? ¿Fanfiction? ¿La reseña de la serie Una familia de diez? Para nada, usted debe saber que las cosas cambian: mi gente, el ancho de mis pantalones, los lugares donde mi mamá me golpea… Eh, en fin, bien o mal, las columnas del martes de Cómo conocí a tu serie, calientitas y abre fácil, llegaron a su fin. Todas las series retratadas aquí fueron vistas, sufridas, disfrutadas y sudadas por la inteligencia autoral (uy, sí). Pero contra todo pronóstico, la serie que inspiró el originalísimo nombre de esta publicación, fue ignorada. Fenómeno que está a punto de cambiar.

Me dirijo a usted, novato universitario, ese que llora por los ensayos al final de cada semestre, pero que todo el semestre la pasa “suave” en la cafetería. Sí, usted: ¿Sabe qué hay delante de esto? De este cúmulo de estrés, amigos y víboras de UAQ Aeropuerto… pues la vida. “La realidad”, “Allá afuera”, “Donde ya no van a recoger tu ropa sucia del piso”, entre otras menciones de los adultos que padecen esta situación. Pero también hay bares, noches legendarias, damas preciosas, hombres muy apuestos, sombrillas amarillas e historias, muchas, pero que muchas historias. Esto lo sabe Ted Mosby, incluso en el año 2030 todavía lo recuerda (se rumora que es dueño de una memoria eidética); por lo que se dedica a relatarles a sus dos hijos la historia de cómo conoció a su mamá. Y de eso van nueve temporadas y el misterio de la famosa madre.

Después de dos años de su finalización, fanáticos disgustados, columnas enteras dedicadas al odio proferido hacia HIMYM; no da para mucho, en absoluto. Si partimos de “la cola”, como bien lo haría el señorón Edgar Allan Poe con sus cuentos, resulta obvio el desarrollo de este texto… y la verdad, qué aburrido sería eso. Por ello, después del mal trago, no quedan sino recuerdos amargos, risas turbias y Neil Patrick Harris. Sí, porque las series tan largas como esta deben la vida al excelente performance de sus actores. Josh Radnor, Cobie Smulders, Alyson Hannigan, Jason Segel y el actor previamente nombrado, fueron amos y señores de nueve años de la sitcom de Sony Y FX. A pesar de la comparación con la invaluable Friends, esta comedia otorga nuevas primicias, giros de tuerca y la dulce sensación de ver al grupo una vez más en su bar más frecuentado.

Tras el primer capítulo flashback (como lo serán todos), se conoce a la nueva integrante del grupo de amigos: Robin Scherbatsky, una reportera canadiense. Las relaciones entre estos cinco personajes se perciben todo el tiempo como un conjunto sumamente ameno, que ni siquiera importa cuando se concibe el triángulo amoroso entre Robin, Ted Mosby y Barney Stinson; ni la estancia permanente de la pareja configurada por Marshall Eriksen y Lily Aldrin. Se conocen todas sus aventuras a lo largo de las treinta chicas con las que salió Ted, un romántico soñador, con la esperanza de que éste siente cabeza, como pasa con su pareja de amigos, desde la universidad. Por otro lado, Barney es presentado como el “ultimate mujeriego” y Robin, a quien no le interesa el compromiso insistente de Mosby, se guía más por el camino profesional.

Señor lector, debe metérselo en la cabeza: ultimadamente, el final es sólo un detalle. La apreciación lejana de toda la pintura, la saciedad que provocó tomar toda la botella, el giro inesperado en la novela, abrir los ojos y tener todavía cuatro horas para dormir; eso es lo que cuenta, los buenos ratos. Risas con esos amigos que duran hasta el 2030, abrazar al ser amado, recostarse en pleno disfrute de una buena serie. Tenemos algo innegable, algo que nos va a perseguir hasta que abucheen nuestro propio final, y es la capacidad de disfrutar del ahora, de esas veinte columnas, esos cien párrafos que costaron uno y la mitad del otro. El ocho, el cinco o el diez en Literatura Mexicana o Teorías de Medio Siglo es lo de menos. Respirar, porque estos años universitarios no nos representan. Lo que pasa en el bar, bajo la ventana de la persona amada, el 2030: eso nos representa.
"Dios, soy yo, Barney, ¡¿qué pasa?! Sé que no hablamos mucho, aunque gracias a mí muchas chicas claman tu nombre." Barney

“Nunca ocurre nada bueno después de las dos de la madrugada.” Ted

“- Chicos, todo el mundo tiene una opinión acerca de cuánto tiempo toma tras una ruptura.
- Lily: La mitad de lo que duró la relación.
- Marshall: Una semana por cada mes que estuvieron juntos.
- Robin: Exactamente 10.000 bebidas.
- Barney: Algo como esto no se puede medir temporalmente, hay una serie de pasos, desde su cama hasta la puerta de enfrente. ¡Bang! ¡Fuera de Aquí! ¡Siguiente!”

“No esperamos a la persona que tolere nuestros pequeños fallos… sino a la que le gusten." Ted

“He intentado tanto reprimir mi lado de idiota despreocupado que finalmente se rebeló." Marshall

“El futuro da miedo, pero no puedes volver al pasado solo porque te es familiar, aunque sea muy tentador." Robin

"¡Eh! Estoy en un punto de mi vida en el que mis trajes son mi familia." Barney

Gracias por leer

20170523

XIX. “Simplemente lo mejor, aunque con el toque justo de suciedad”

“Believe me! There's no honor among thieves... except for us of course.”*
--Saul a Walter. Breaking Bad 3x7 “One minute”

¿Hay algo mejor que Breaking Bad? Por supuesto que no, porque hacer comparaciones siempre es malo. Divinizar y absolutizar los gustos suele ser malo, por el estancamiento de ello. Por eso la serie de esta semana será tratada bajo nuevos criterios, a pesar de ser más de lo mismo, no es un “mismo” malo, por el contrario. La calidad de AMC regresó en el 2015 y con la renovación oficial de una tercera temporada, James Morgan McGill (Jimmy), mejor conocido como el querido abogado corrupto, Saul Goodman, ha venido para quedarse, no precisamente bajo la voluntad de nadie. La realidad tras este personaje parecía ser todo comedia y apariciones amenas en la serie anterior, llenas de maestría ilegal y la desvergonzada adoración al dinero; en este spin off se vuelve a explicar al televidente, con bolas y palitos, que esto no fue, ni es, necesariamente así.

“Better Call Saul!” el lema que se escuchó más de una vez, saliendo de los labios de Saul Goodman, es ahora el aclamado título de la precuela aludida. La trama gira en pleno año 2002, seis años antes del encuentro entre el imperio “metanfetamínico” de Walter White (en desarrollo) y el despacho de aquel abogado mañoso, dedicado al arte de las lagunas legales y la defensa del culpable a todas luces. Los billboards, la página web y los comerciales televisivos daban un callo “chafa” al personaje; una sobreactuación que declamaba falsedad, charlatanería y explotación de los recursos más bajos para un solo medio: defender a los criminales más ruines y poderosos de Nuevo México. No obstante, al regresar al 2002, Jimmy es un abogado de poca monta, un perdedor novato y dependiente de su hermano mayor.

El menor de los McGill era conocido como “Jimmy el resbaladizo” en sus años mozos. Establecido como un estafador de primera, nunca perdía la oportunidad de verle la cara a la gente, a través de diversas artimañas; el culmen de su desvergüenza es cuando decide defecar en el quemacocos del auto del amante de su ex. Tras este infortunio es llevado a prisión y después de cinco años, Chuck, el hermano mayor de Jimmy, decide interceder por él con su gran influencia como prestigioso abogado. El joven trabaja en el bufete de su hermano, como el chico de la mensajería, mientras estudia la carrera de derecho a distancia, en una universidad barata. Jimmy se gana el pan con su profesión, apenas ejerciendo como abogado defensor en un tribunal público, además de cuidar a su hermano, pues éste padece una fobia a los aparatos electrónicos, por lo que no continua ejerciendo, pero sigue siendo muy apreciado en su empresa, HHM.
La cosa con Saul es que no esperamos absolutamente nada de este pasado. Bueno, tal vez las artimañas; dado a que las famosas tapaderas criminalísticas y las tácticas de espionaje no pudieron salir de la noche a la mañana. La principal evolución con Goodman es la calca de Walter White: un sujeto bueno (en este caso “bueno”) se vence tras la vida y sus barrabasadas, y se deja llevar por esa corriente, ese deseo del “destino” de que sea malo, pura y llanamente malo. En comparación, Jimmy nos explica bastante de ese abogado quitado de pena con el que nos reímos en BrBa. El diablo está en los detalles, por lo que, una vez más, no podemos comparar a “Chana con su hermana”; Jimmy quiere ser bueno, pero su propia naturaleza, su imantación al juego y a buscar problemas no son ajenos. Incluso, uno podría atreverse a decir que Jimmy McGill/Saul Goodman es un antihéroe, de todas todas, cosa contraria en el caso de Heisenberg.

La vida no me va a ser suficiente para odiar a Chuck McGill. Y la explicación simplemente no cabe en cinco párrafos. Tras su hermano sólo se documenta el esfuerzo y el sobre esfuerzo de un hombre con la intención de hacer las cosas bien; que salga así o no es lo de menos, porque, vamos, Jimmy puede negociar con MATONES y pasar de la indiscutible muerte de dos pelirrojos entrometidos, a la ruptura de unos cuantos huesos de éstos; por dar ejemplos. Sólo queda la recomendación echada al aire, la rectificación del legado de Gilligan como algo inolvidable y la estadía del hombre camaleónico, de ese sucio abogado, el cual todos quisiéramos de nuestro lado, pero no nos gustaría tener la necesidad de recurrir a él. Ya lo sabe, si usted es "inocente"… “Better Call Saul!”

“Si estás lo suficientemente comprometido, cualquier mentira puede funcionar. Una vez le dije a una mujer que yo era Kevin Costner. Y se lo creyó porque yo también lo creí.”

“¿Me vas a decir que no tienes un plan para esta contingencia? La nave Enterprise tenía un botón de autodestrucción por si acaso, es todo lo que digo.”

“—¿Siquiera conoces a Walt? ¿Cómo se te ocurre que le interesaría comprar un negocio de Laser Combat? No va a funcionar.
—Funcionará perfectamente. Walt es un científico. ¡Los científicos aman los láseres!”

“¿Amor incestuoso? ¡Yo puedo hacerlo legal!”

“Hola, soy Saul Goodman, ¿sabes que tienes derechos? La constitución dice que sí.”

“IT’S SHOWTIME, FOLKS!”
10/10

*”¡Créeme! No hay honor entre los ladrones… a excepción de nosotros, por supuesto.”

20170428

XIX. Mucha gente es estúpida y aun así tienen vidas plenas y productivas

¿Y ahora qué?, ¿intentarás asustarme? 
En realidad, no. No quiero asustarte. Pero créeme, no quieres estar aquí. 
¡No me toques! Tortillera de mierda.
¿Cómo me dijiste?
Ya me escuchaste.
¿Cómo te llamas?
Dina 
Dina, qué lindo nombre. Dina, podría decirte muchas cosas para asustarte. Podría decirte que vas a ser mi puta, podría decirte que serás mi esclava, que tendré sexo contigo aunque no nos queramos. Que haré contigo lo que la primavera hace con los cerezos, pero al estilo de la prisión. Es de Pablo Neruda. Pero, ¿para qué? Eres demasiado ruda, ¿no? Sí, sé lo fácil que es convencerte de que eres algo que no eres. Y puedes hacerlo afuera. Porque puedes seguir moviéndote, mantenerte tan ocupada que no tienes que afrontar quién realmente eres. Pero… eres débil.
Hazte a un lado, pendeja.
Yo soy como tú, Dina. Yo también soy débil. No puedo soportar esto sin tocar a alguien, sin amar a alguien. ¿Será porque el sexo bloquea el dolor? ¿O porque soy un monstruo sexual? No lo sé. Pero sí sé que era alguien antes de venir aquí. Tenía una vida que yo misma había elegido para mí. Y ahora lo único que hago es tratar de pasar el día sin llorar. Y tengo miedo. Todavía tengo miedo. Tengo miedo porque no soy yo misma aquí y tengo miedo porque sí lo soy. Lo que más asusta de la prisión no son los demás, Dina, sino enfrentarte cara a cara con quién eres en verdad. Porque cuando estás detrás de estas paredes, no hay adónde correr, aun si pudieses correr. La verdad te alcanza, Dina. Y es ella quien te convertirá en su puta“.
Piper Chapman a Dina. Temporada uno, capítulo diez “Bora Bora Bora”, minuto 43:00.
El Test de Bechdel revolucionó dentro del criterio del televidente contemporáneo. Los primeros años del nuevo siglo han marcado cambios en la sociedad a un nivel exponencial. El poder de alzar la voz está pasando a un sector cada vez más amplio, en vez de priorizar la opinión del patriarcado blanco y económicamente favorecido. Establecido esto, presumo la imposibilidad pasada de televisar una serie como la que hoy nos convoca a este ilustrísimo espacio; y encima ser dirigida a la masividad de medios en la actualidad. Una serie donde se cuentan los roles masculinos con los dedos de las manos, además de ser secundarios o simples extras de la historia. Es sobre las féminas donde gira esta trama, sin demasiado glamour, sin personalidades huecas, situaciones repetitivas o la necesidad de enfrascarse en un amorío convencional. OITNB no sólo pasa “La regla” mencionada al principio, rompe con muchos prejuicios, muchos roles establecidos en el sexo débil. Tal vez una serie simple producida por Netflix no sea nada comparado con las novelas medievales, la libertad de voto femenino o incluso la decisión libre al aborto y/o los anticonceptivos; sin embargo, es motivo de orgullo estar en contacto con dichas representaciones, y que partir de éstas surjan unas mejores.

Orange is the New Black o El naranja es el nuevo negro se basa en una historia real, publicada en el libro escrito por la ex–reclusa, Piper Kerman: “Orange Is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. En este libro y en la serie se narra cómo Piper Chapman (Taylor Schilling; Mercy, The lucky one) fue presa, gracias a verse envuelta en tráfico de drogas hace diez años, junto a su pareja en ese entonces, Nora Jansen, alias Alex Vause (Laura Prepon; HIMYM, That 70’s show). A partir de ahí Piper se despide de su vida de mujer cosmopolita y educada, para entrar en la prisión de mujeres en La Penitenciaria Federal de Litchfield, New York. La situación en ese hoyo negro y sucio no es para nada parecido a su vida afuera, y las personas que se encuentra en su camino son tan diferentes a ella y eso de cierta manera no es malo. Al final, Chapman resultar ser la persona a la cual menos gusto da de ver a lo largo de la serie. Dirigida desde 2013 por Jenji Kohan (Weeds), cuenta con tres temporadas y se ha confirmado hasta una séptima. 
Abres la página o aplicación de Netflix, te topas con el spotlight de la aclamada serie de cinco estrellas, le das una oportunidad y le das al pequeño triángulo para iniciar… en el primer minuto y treinta segundos, ¿hueles eso?, son todos los errores que están por presenciar tus ojos. Es que aquí nadie trata de establecer a las reclusas como mujercitas inocentes o como malditos monstruos chupa recursos de la sociedad productiva. Simplemente son personas cometiendo errores o con pésima suerte, estando en el momento equivocado y con la gente equivocada. A lo largo de cada episodio puede verse uno o más flashbacks sobre alguna presa en particular, de acuerdo a la vida que llevaba antes y probablemente el crimen por el cual paga ese enclaustramiento. Vemos niñas, mamás, tías, primas, amigas, enemigas, novias, abuelas, cabezas de familias, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, transexuales, jefas, empleadas, princesas, machorras, pacifistas, drogadictas, inocentes, culpables, enamoradas, estafadoras, deprimidas, enfermizas, rebeldes, tímidas, amantes… mujeres pasando por la vida. Definitivamente no podría asimilar la semejanza entre Pennsatucky, una asesina que se convirtió al cristianismo en la cárcel y tuvo una idea equivocada del amor y el sexo desde su niñez; y Sophia, una mujer transexual acusada de fraude de tarjetas de crédito para completar su transición, con grandes problemas en su familia y en especial con su hijo, porque no puede aceptar la reasignación de sexo de su papá.
En cuanto terminé esta serie (o desde la primera temporada) quise enterarme de más, obviamente; le han etiquetado bajo el género de comedia. Y yo no lo podía creer. Tal vez podría ser humor muy negro… pero en ciertos capítulos incluso se puede percibir ese aire depresivo. Ser testigo de las pésimas condiciones en que viven las reclusas (hay un episodio donde tienen que hacer sus necesidades en cubos y dormir en la cafetería), ver a los poderosos salirse siempre con la suya, incluso las peleas o los confinamientos por el simple abuso de poder por parte de los policías, la misma vieja discriminación de siempre: por el color de piel, las creencias religiosas e incluso el género. Se puede ver lo peor de la sociedad, enfocado en el sexo que a nadie le importa. Es cierto que en ciertas ocasiones te puedes reír y mucho, pero es más una risa por el jodido resultado de todo. Ya es tanta la desgracia, la tensión y los errores que no queda nada más, excepto echarse unas risas al ver o alucinar a una gallina en medio del patio.

La vida se ha encargado de distraernos con todo lo existencialmente posible sobre este universo. Podemos enfocarnos en todo menos en nosotros mismos. Se ha dicho que al encerrar a una persona en un cuarto, sin distracciones, sin ruido, sólo por unas cuantas horas; se puede volver loco o puede conocerse a sí mismo. ¿Qué pasa cuando tus propios errores llegan incluso diez años después a cobrar factura con intereses? La vida, eso pasa. Ya de por sí es duro convivir con uno mismo por veinticuatro horas, los siete días de la semana. Imagínalo sin televisión, sin privacidad, sin agua caliente, sin entretenimiento... meter la pata siempre ha sido opción, nadie dijo que es una buena idea.

Trust no bitch

9/10

20170413

IV. No hay tal cosa como el amor verdadero en su estado más puro


"Mira, yo no sé qué hubiera pasado, ni sé dónde estaríamos. Pero hoy estamos aquí y somos dos personas distintas que queremos cosas distintas (...). Yo no te quiero lastimar, yo no creo que tengamos otra chance. Yo ya no estoy ahí".
Arturo Meyer, Alguien más, 2013. Capítulo 13, minuto 47.

Dejando a un lado por un momento a las series que han emanado de Netflix, en esta ocasión leemos sobre un título que irónicamente nos regresa a la antigua usanza de los programas de televisión, o séase tener un horario específico para aplastarnos frente a la caja estúpida. La programación de Canal Once. Se sabe que ésta brinda un contenido absolutamente distinto al de cadenas populares de televisión mexicana (cofTelevisacof) y pretende atraer al público para un título como Alguien más, la serie mexicana que en 2013 ocupó varios hogares.

Escrita y producida por Constanza Novick (Soy tu fan) y co-producida por Gael García Bernal y Diego Luna, Alguien más llega a ser un parteaguas, para causar innovación en la TV de la sociedad posmoderna de México. La historia gira en torno a un arquitecto treintón llamado Arturo Meyer (Arturo Álvarez Rebeil). Este protagonista masculino se sale del personaje del hombre de novela: el valiente, el dispuesto, "el macho"; es un tipo que tropieza con el fatídico error de enamorarse perdidamente de una mujer como Irene (Ana Serradilla), una persona inestable que eventualmente se aburre de su relación y tiene la ocurrencia de botarlo por un “one-night-stand” en una celebración de Año Nuevo con amigos de ella, y además tras dar el paso de vivir juntos hasta el lejano Londres. Arturo se regresa a México y se deprime profundamente por varios años y acude a su mejor amiga, Sofía (Edwarda Gurrola), desarrollando a su lado una relación muy sencilla y amena. Sin embargo, cuando Irene vuelve y se fija en Meyer una vez más, ¿cómo van a reaccionar él y su amiga?

Viéndolo desde una perspectiva general, 13 capítulos no pueden resumirse en un triángulo amoroso y problemas de un chavo ruco; sino en preocupaciones cotidianas que aluden al adulto moderno. Constantemente se maneja esta diferencia entre la perspectiva grupal y personal, así como las reacciones que hacen ruido en el hombre en el que se concentran. La relevancia del título es enorme en el tema del progreso social y el cambio que en la misma población ha hecho una implosión. Meyer es testigo de que sus amigos están siguiendo con la vida: se casan, tienen hijos, trabajan en sus propios proyectos y progresan en sus relaciones amorosas como adultos. La preocupación constante a llegar a un lugar o a ninguno en particular. Esto es algo que Pasión y Poder(o cualquier telenovela de cuarta) jamás se habría planteado, bajo todo ese argumento débil y predecible.

A pesar de ello, Alguien más no es ningún Master of None. Los meollos amorosos dan lugar a ciertos clichés como las relaciones enfermizas y la banalidad en los acostones casuales. Se desvalora la opinión de ciertos personajes (en su mayoría femeninos) para exaltar esta dimensión heroica y mesiánica del protagonista, y simplemente hay momentos en que se piensa y se vuelve a pensar la actitud y decisiones de éste. La finalización de la serie no causa ninguna incertidumbre, aunque sí un reproche hacia la producción de más proyectos que siguen apostándolo todo frente a un público que consume como enfermo obras mucho más sencillas. La prórroga de la segunda temporada fue una decepción, pero algo esperado por completo.

Finalmente, Alguien más surge como la necesidad de innovación en la televisión Mexicana. Ya saben que el público se ha cansado de consumir diez mil horas de los mismos programas de Chespirito, Derbez y todas las novelas de pobres buenos y ricos malos. La población hipster, millennial y agringada llega y consume también. El tiempo dirá si Club de cuervos, Soy tu fan y esta serie va a satisfacer al receptor consumista pero crítico también.

9/10

20170407

III. ¿Por qué está tu pene en el celular de una chica muerta?


<<Buenos días. No sé qué terribles cosas habrán hecho hasta ahora, pero si les asignaron mi clase, su karma está desequilibrado. Soy la profesora Annalise Keating y esto es Derecho Penal 100, o como le digo yo… “Cómo matar y salirse con la suya”>>.
—Annalise Keating, How to Get Away with Murder (2014). Primera temporada, capítulo 1 “Pilot”; minuto 3:45

Me tiemblan las manos… por más que fuerzo la vista, cerrando y abriendo mis ojos, el cuerpo está ahí. Mis compañeros, tan exhaustos, angustiados y exaltados como yo; se esconden aún entre esa cortina cínica que la abogacía les ha impuesto desde temprana edad. Nadie sabe qué hacer, la profesora Keating nos tiene a todos tan aterrorizados y aun así… matamos a su esposo. Yo lo maté. ¿Sabríamos qué hacer si ella nos guiara como lo ha hecho durante todo este tiempo?, haciéndola de nuestra pilmama en la corte, en la escuela; teniendo tantos secretos conmigo. Tengo que tranquilizarme y encontrar la manera de convencer a estas tres personas de desaparecer al ya occiso Sam Keating, tal como ella me lo ha indicado. Por el bien de Rebecca.
*
No me importa a quien tengo que pisotear para salirme con la mía. Si me acuesto con Oliver para obtener la información y así ser el número uno de la clase; que la profesora sepa de lo que soy capaz para obtener evidencia en nuestro favor. Tienen que recordar muy bien el nombre de Connor Walsh antes de… lo hemos arruinado todo, no existe la mínima posibilidad para revertir lo que hemos hecho. Miro a los lados, buscando aliados en un pequeño grupo de cuatro, Michaela está conmigo, lo sé por esa mirada cómplice y su total oposición a “manchar” aún más sus prestigiosas manos. ¡Ja ja ja, es una bonita Navidad! Terminando de hacer el trabajo, llegó hasta la puerta de Oliver quién sabe cómo y hasta ese momento me derrumbo, permitiendo que sólo él vea mi lado débil. A la mañana siguiente le miento y le digo que tengo un problema con las drogas. Sigo buscando una manera de escapar.
*
Absolutamente todos los días como profesora de Derecho penal y como Annalise Keating, entro a la clase y deslumbró a todos estos jóvenes nerviosos e inseguros. Escojo a cinco estudiantes para que obtengan experiencia directa en los casos que requieren los servicios de mi firma. Pero mi vida personal es un completo desastre, no lo puedo ocultar. Sam me engaña con una de sus estudiantes, ¿qué puedo esperar si soy la segunda esposa?, él supo desde el principio lo que pasaba conmigo… ¿es algo que me impide ser mujer? Soy de carne y hueso, yo siento, yo convivo con mentirosos profesionales 24/7. Entonces, ¿él será culpable?, ¿qué clase de monstruo soy si acuso a mi esposo de asesinato, y a la vez a mi amante de matar a mi esposo? Estoy en mi cama, deshecha, dispuesta a llamar a mi mamá… necesito ayuda. Llevo tanto tiempo mintiendo, usando a la gente que se atraviesa en mi camino y cargando el estrés de no poder concebir.
*
A pesar de la fórmula conocida de la telenovela que usted prefiera colocar aquí, las situaciones que envuelven a cada personaje son dignas de ocupar un respectivo espacio. Desde una estudiante moralmente abrumada por lo que un abogado tiene que hacer para defender a quien sea, hasta una abogada que se siente una sombra sosa e inservible ante su increíble jefa. Cada personaje se distingue sin llegar a simpatizar al receptor de ninguna manera. Nadie busca caer bien en HTGAWM, sin embargo siempre habrá alguien que sea totalmente aborrecible y en este preciso caso es Rebecca. Si al final usted no tiene ganas de asfixiarla con sus propias manos, es que simplemente no se interesó lo suficiente en la trama.

Dos historias paralelas poseyendo un ritmo frenético entre 15 episodios, mientras en cada uno de éstos gira una historia particular, en base a determinados casos en los que esté trabajando la conocida firma de esta prestigiosa universidad de Filadelfia. Una serie llena de suspenso y drama; donde se da lugar a las situaciones frenéticas, el misterio y la terrible adicción a una trama excesiva. La tensión es prácticamente palpable desde la primera muestra de que va a pasar algo más, aparte de una aburrida clase de derecho y chicos temblorosos ante una mujer “fuerte”. La cadena ABC tiene por lo menos hasta Marzo del 2016 para seguir asombrándonos con este gran título.
How to Get Away with Murder, HTGAWM o Cómo matar y salirse con la suya; disponible, como siempre, en Netflix.
“Pregúntense a ustedes mismos, ¿Realmente saben quién es quién? Sus instintos tienen que ser buenos o se encontrarán escogiendo a la gente equivocada al hacer grupos de estudio; al tener sexo… o incluso al casarse”.

8/10 (Por la maldita de Rebecca)

20170402

II. Esto es todo lo que soy y todo lo que seré

“Mi pregunta es para Diane. Lamento todo lo que te dije antes. Podemos publicar el libro que escribiste. Definitivamente eres mejor escritora que yo. Y ya no me importa lo que el mundo piense sobre mí. Odié leer tu libro porque no me gustó pensar que esa era tu percepción sobre mí. Porque supongo que me conoces mejor que nadie, y si tú piensas… Supongo que mi pregunta es: ¿Crees que es demasiado tarde para mí?
(…) ¿ya estoy condenado a ser la persona del libro? No es demasiado tarde para mí, ¿verdad? No es demasiado tarde. Diane, necesito que me digas que no es demasiado tarde. (…) Necesito que me digas que soy una buena persona. Sé que puedo ser egoísta, narcisista, y autodestructivo, pero en el fondo, muy en el fondo, soy una buena persona. Necesito que me digas que soy bueno. Por favor, Diane, dime que soy bueno. (…)” 
“¿Acaso no eres el caballo de Horsin’ Around?”

—BoJack Horseman (2014). Primera temporada, capítulo 11 “Downer Ending”; minuto 22:50

Imagina: eres el actor principal de una sitcom…. de los 80’s - 90’s. Eres famoso, pero tampoco TAN famoso. Tuviste todo el éxito de Hollywoo y aun así sigues sin encontrar la “felicidad”. Los Ángeles se ha encargado de hundirte bajo esa gran oportunidad que terminó muy pronto. Eres un cincuentón fracasado subsistiendo en una lujosa mansión a las afueras de la metrópoli, en compañía de un vago millennial que ha estado durmiendo en tu sillón desde hace 5 años. Quieres escribir un libro autobiográfico para ser relevante de nuevo, pero no sabes cómo. Te importa tomar bourbon por la mañana y mirar tu antiguo show, una y otra vez. Y además, eres un caballo. (Fui muy exigente con eso de que te imaginaras tantas cosas; debes odiarme ahora mismo… lo siento. Y sigo haciendo que leas todo este paréntesis sin sentido… es mi culpa. En parte es tu culpa también, pero… sí, sólo tu culpa)

Como casi todo lo que produce Netflix, BoJack Horseman, es una serie que se sostiene bastante bien y termina provocando decir ese “Netflix, ¡lo has hecho de nuevo!” (Con voz de actor de Rosa de Guadalupe, pero sin el aire). A pesar de que es una serie animada, bajo ninguna circunstancia deben sentarse con la primita genérica de 5 a 12 años a ver un par de capítulos. No. Además de que contiene escenas sexuales, imágenes grotescas y situaciones muy deprimentes, qué tedio da sentarse con la primita de 5 a 12 años; ¿que no tienes como quinientas páginas que leer para mañana o así?

Dejando el amable recordatorio a un lado, la serie que nos cita hasta este bello párrafo promete mucho para el público cínico, amante del humor negro y la sátira absurda. Es algo que fácilmente dejaría de lado a The Simpsons, Family Guy, South Park y La Casa de los dibujos; si acaso se transmitiera en la cajita donde tu mamá sigue viendo la novela de las ocho y Laura en América (es el caso del lugar en donde rento, no generalizo para ofender. Bueno, un poquito).

El título cuenta con dos temporadas de doce capítulos (diez horas que no te cuesta nada dividir). En una sociedad antropomorfa se retrata la vida del famoso y controversial BoJack Horseman en Hollywoo, así como la de la gente a su alrededor: Princess Carolyn (gata; agente y exnovia), Todd Chávez (vago/amigo), Mr. Peanutbutter (labrador; enemigo y colega) y Diane Nguyen (escritora fantasma y amiga). Los personajes son mencionados porque, teniendo un punto a su favor, no fallan en tener su propio carácter y en sí, su encanto. Su lado odioso, cómico y dramático genera, de la manera más paradójica posible por ser un mundo con rasgos bestiales (humanoides), un lado humano por el cual es casi imposible pensar en las fallas de la trama. 

BoJack desespera, pero al mismo tiempo hace reír y hace llorar. Un preliminar Bill Cosby que actualmente padece regresiones y excesos; es la cara protagónica de una caricatura continua (algo nuevo también), ofreciendo en los detalles parte de su genialidad. Tan solo la canción con la que se abre cada capítulo es EL deleite visual y musical, siendo lo que realmente me atrajo de la serie (y no las 5 estrellas con la que está calificada, obviamente).


Pero, ¿por qué soy como una llaga en el ojo al encontrar defectos en un éxito como este? Pues… es como mi trabajo. La comedia no deja de ser gringa, por lo que los clichés y el humor repetitivo están a la orden del día. Las bromas escatológicas, racistas, con referencias del mundo hollywoodense y en sí ofensivas tampoco se hacen del rogar. En resumen: no es para un público conservador. Si no se tiene una buena memoria, algunos detalles minuciosos podrían perderse y de cierta forma eso genera que el asombro vaya disminuyendo. Se comenta también que la serie decae un poco en la segunda temporada (aunque de todos modos esos comentarios esperen la tercera temporada, criticones de doble moral). Y algo para tomar muy en cuenta es sobre las voces originales contra los doblajes. El cast vocal encabezado por Will Arnet (Arrested Development), Alison Brie (Mad Men) y el queridísimo Aaron Paul (Breaking Bad) es inigualable. Bajo ninguna circunstancia intentes verlo doblado al español, es nocivo para la salud (me han contado). 

Esta comedia cruda, esta parodia de lo absurdo de este mundo interesado en las bajezas de los famosos es un interesante “Must Watch Serie”, ya que deja pensando y sobre todo sufriendo. Al momento de redactar esta reseña me acordé del video de la hija de David Hasselhoff, donde graba a éste comiendo una hamburguesa en el suelo, totalmente ahogado en alcohol. Sólo es eso, es ver la decadencia en un primer plano, sin poder decidirse entre odiar o amar al caballo-hombre u hombre-caballo. Mis capítulos favoritos son los últimos dos de la primera temporada y los que están dedicados a Princess Carolyn. Pero desde el primer episodio es una carcajada exagerada directo en tu cara (sí, en la tuya), definitivamente.

P. D: Se escribe Hollywoo a propósito.

“TE DIJE QUE NO SÉ DÓNDE ESTÁ. NO PONGAS COSAS EN MI TRASERO SI LAS QUIERES DE VUELTA.”
9/10

20170327

I. How I Met Your Serie o Cómo Conocí A Tus Spoilers Con Reseñas

Este título (malo) abre con una suerte de registro de mis trabajos anteriores, todos dentro de un blog grupal de la carrera de Estudios Literarios. No representan algún símbolo de orgullo o tal, simplemente es una documentación sobre el poco o mucho desarrollo escritural que obtuve gracias a veinte columnas escritas cada martes de principios del 2016. Que lo estoy resubiendo y ya, porque no he tenido tiempo de desquitarme con la escritura, más allá de ensayos y exámenes domiciliarios. 


Ansari y el malcriado freelance de la segunda generación indecisa


“Vi mi vida extendiendo sus ramas frente a mí como la higuera verde del cuento. De la punta de cada rama, como si de un grueso higo morado se tratara, pendí un maravilloso futuro, señalado y rutilante. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos. Y otro higo era una famosa poeta y otro higo era una brillante profesora. Y otro higo era Europa y África y Sudamérica. Y otro higo era Constantino y Sócrates y Atila y un montón de otros amantes con nombres raros y profesiones poco usuales. Y más allá y por encima de aquellos higos había muchos que no podía identificar. Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre solo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto. Mientras estaba ahí sentada sin decidirme, empezaron a arrugarse y a tornarse negros. Y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies.”

—La campana de cristal de Sylvia Plath. Master of None, capítulo 10 “Finale” minuto 20:30.



Apenas al entrar a segundo semestre (y sobrevivir al primero) recordé mi promesa de vacaciones, que iba a dedicarme en cuerpo y alma a la escuela. Llegó el martes y decidí empezar y acabar con Master of None, una serie indie que uno se sorprende dejando para después en la lista de Netflix, precisamente la plataforma que la produce y emite. Sin embargo, al contar tan solo con una sola temporada de cinco horas en total (divididas en diez capítulos de treinta minutos. Matemáticas); la serie dirigida, escrita y protagonizada por Aziz Ansari (Parks & Recreation, Buried Alive) se posiciona como la mejor comedia del año 2015, según The New York Times. Como la columna presente no es patrocinada por Netflix, ésta se interesa en dar una reseña neutral, de verdad. Sobre todo porque es la obra perfecta a modo de inauguración de estas columnas con nombre pretencioso; escritas por una persona que toma MUCHAS decisiones y persevera con muy pocas.

El título muestra el transcurso de los “veinte y pico” de Dev Shah, un indoamericano neoyorquino descendiente de inmigrantes y por lo tanto, parte de la segunda generación que tiene las comodidades que sus progenitores no tuvieron. Dev es (o pretende ser) actor, actuando en comerciales, sitcoms y películas, fracasando eventualmente en algunos trabajos y viviendo de las regalías de pequeños comerciales. Tan solo el título habla de la trama, al provenir de la frase figurativa “Jack of all trades, master of none”, traducido en español como “Aprendiz de todos los oficios, maestro de nada”. Y a lo largo de la historia se tiene esa sensación de que se “habla” de todo y de nada, puesto que el eje principal, el propio Dev, se da cuenta de que nada en su vida es seguro, precisamente en la edad en donde el camino “debe” volverse más claro. Es la impaciente vida del millennial contra su incapacidad de convertirse en adulto.

El género de comedia que le adjudican es algo muy debatible. Master of None como tal no pretende causar la típica y simplona risa pregrabada de otras series, ni escupir “Nueva York” por todos lados; sino que busca ese rastro de burla y/o ridículo encima de la porción indicada de profundidad. La reflexión y la comedia negra son acompañadas con el estilo fílmico que Netflix ha probado anteriormente con Orange is the New Black y Better Call Saul. A pesar de retratar a un perdedor neoyorquino, quejándose de su día a día por cosas tan banales como la recepción del wi-fi; se manejan temas tanto triviales como importantes: el racismo, la dificultad de la vida laboral, el machismo, el acoso sexual, la integración de distintas preferencias sexuales como algo ordinario, las diferencias generacionales entre padre-hijo y sobre todo el amor moderno (posmoderno… posposmoderno) en tiempos de las redes sociales masivas. Todas las índoles que afectaron a Dev y a su alrededor en algún momento.


Entonces, si todo es profundidad y ridículos ocasionales, ¿Master of None debe considerarse imperdible? La respuesta puede ser muy compleja, porque siempre existe ese lado malo o en este caso ese lado todavía neutral que también debe enfocarse en lo flaco de la trama. En plena serie da la sensación de que Dev es un Gary Stu. Más allá del protagonismo intrínseco y las partes esenciales de la historia, al resto de los personajes no se les brinda la profundidad necesaria que haría del desarrollo algo más disfrutable, siendo tan exagerado como el juego de Simón dice. Con respecto al interés amoroso de Dev, Rachel, es fácil identificar por qué uno termina odiándola y es sólo porque uno se mete tanto en el egoísmo del personaje principal, al punto en que lo demás se vuelve predecible. Son reconocibles los diálogos planos, las relaciones forzadas y el cambio tan extremo entre una temática y otra. Spoiler: extendieron los inicios de la relación de Lily y Marshall de HIMYM en un capítulo 9 decepcionante.

Alan Yang y Aziz Ansari fraguaron un título que refleja el tiempo en el que vive, que le habla a una generación indecisa, una generación que tiene todo a su favor pero a la vez lucha por encontrar su sitio. Es una serie sobre personas reales que quieren entender lo que es la vida, sin dejar de vivirla.
Desde el primer capítulo se puede decidir si uno decide dar su alma a la obra o no, a pesar de la evolución evidente y de treinta minutos que dicen más de lo que se alcanza a percibir en el momento. En palabras de Yang: "es gracias a los heterosexuales blancos que dominaron el mundo de la TV y el cine por tanto tiempo; que ahora la historia de cualquiera parece original y fresca."

NO IMPORTA TANTO LO QUE PASA, SINO POR QUÉ PASA

7.5/10