Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

Mostrando las entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta corazón. Mostrar todas las entradas

20170520

XVIII. “Sí, él siempre es así”


Razón para el proceso de beatificación para Mike Stamford*

Un genio con genio, un sociópata de alto funcionamiento, un condenado a su propia mente y, a la vez, condena de su propio creador, Sir Arthur Conan Doyle. El detective privado Sherlock Holmes, ha acumulado alrededor de cincuenta adaptaciones, fácilmente; entre cine, teatro, series, comics, etcétera, sabemos de Sherlock porque lo han metido hasta en un título de Deadpool (1). La saturación del protagonista holmesiano se traduce en la necesidad de renovación, una prueba remarcable de su inigualable huella: la relevancia del mismo, siendo constantemente actualizada por los propios fanáticos. Mark Gatiss y Steven Moffat, escritores de la versión moderna de este insaciable investigador, son culpables de la explotación más reciente (2) de este fenómeno británico.

No importa si usted detesta con enardecida pasión a las obras serializadas, si preferiría leer cien veces el canon holmesiano, en vez de toparse con semejante aberración televisiva (3). Desde que escuchamos la profunda voz de Benedict Cumberbatch, elucidando sus diálogos a la velocidad de la luz, hacia Martin Freeman, el dueño de una cara parecida a la del televidente, entre maravillada y confundida; abre paso a la magistral pareja de Sir Doyle, un Don Quijote victoriano con su respectivo Sancho Panza; el Dr. House británico y su respectivo Dr. Wilson; Capitán Spock y Capitán Kirk (4), con la misma química romántica. Sherlock Holmes y John Watson se han transportado, de alguna manera a tiempos contemporáneos, adquiriendo un óptimo resultado.

Mike Stanford y John Watson se acercan a Sherlock. De un vistazo, el detective pregunta: “¿Afganistán o Iraq?” y en un minuto describe cómo, cuándo, dónde y por qué, huye con un “Mi nombre es Sherlock Holmes y la dirección, 221B de Baker Street” y un guiño (5). En las escenas siguientes ya están viendo el departamento futuro a compartir, con extraños diálogos pequeños, como una manera de acostumbrarse al otro. Cuidando apariencias, fingiendo modestia… el erudito nunca se había visto tan necesitado de la aprobación de otra persona, en este caso, una relativamente “desconocida”. La casera presupone que John es la pareja de Sherlock… (¡SPOILER!) Básicamente es esto en toda la serie, Watson aclarando con un falso tono ofendido “No soy gay” y Holmes… ¿sin decir nada? (6).

Más allá del contexto, las preconcepciones del escritor están plasmadas fidedignamente, la serie es una mezcla de dramas detectivescos, un toque de comedia inglesa, la acción adecuada y entretejida y complicada relación de esta pareja, dedicada a resolver misterios y crímenes. Por un lado, John se atreve a salir apenas del trauma de la guerra, sus lesiones y su afirmación “No me pasa nada” (7). Por el contrario, Sherlock “aprende” a mantener a una persona cerca de sí, además de todo lo que eso conlleva; vivir en un contexto social que lo marginaliza y después convivir con el doctor, su maravillado amigo, un compañero de aventuras, dispuesto a seguir sus pasos, pero a regañarle cuando sea necesario. Juntos crecen como personas, tal como lo haría una pareja sentimental.

Por una parte, contamos con la nueva versión holmesiana, y su respectiva adaptación encausada en una serie de televisión de tan sólo nueve capítulos. Esta serie cumple con su principal función, envolver a la viejísima pareja “Johnlock” (8) en pleno siglo XXI, así como todo lo que este contexto modernizado refiere. La presente duda de las preferencias sexuales de ambos personajes sigue a uno en silencio, a lo largo de la serie, muy a pesar del contenido imperdible, la trama dirigida por el detective y la aparición adecuada de los “archienemigos” de éste (9); la verdad no será ratificada hasta que haya algo más entre esta pareja que un par de miradas cómplices. ¿O usted será capaz de elucidar algo más allá de eso?

Mike: No te he visto desde hace un par de días, ¿desde que te presenté a John? ¿Cómo ha resultado ese caso?, ¿lo resolviste?

Sherlock: Por supuesto

Mike: Ah, bueno. Entonces todo está funcionando con John, sup... mppph.

Sherlock: Está funcionando. Gracias Mike.

Mike: Ah bien, buenas noches entonces.

Sherlock: ¡No le digas a John sobre esto!

Mike: ¡Heh! Puedes contar conmigo. :) 

______________________________________
NOTAS
1.- Deadpool Killustrated, encontrada en la edición de Deadpool, trilogía asesina.
2.- Reciente, para esta reseña, significa desde el año 2010, en el estreno de la primera temporada de la serie. Además el adjetivo viene con sus implicaciones culturales, como el fenómeno causado por el título a una escala masiva.
3.- Con “Aberración televisiva” me refiero a la necesidad de condenar a los medios populares recientes, alegando que la sola TV hace estúpido a uno y demás aseveraciones falaces. Es como decir que el chocolate engorda… si el que engorda es uno.
4.- Las referencias hacia Holmes se encuentran enlistadas al principio, mientras que las de Watson son a su lado, como es debido. Sin embargo, Spock y Kirk no es una referencia muy precisa, pero fue menester agregarlos por la química ya mencionada.
5.- Aproximadamente en el minuto diez del capítulo primero: Study in Pink.
6.- Respecto al carácter de Sherlock, es realmente impresionante que no debata, comente, rectifique, corrija o aclare cualquier cosa. Es sumamente sorpresiva esta postura ante las presuposiciones del resto respecto a su relación con su mano derecha.
7.- John Admite esto cuando va con su psicóloga, cuando ésta le pregunta por qué no ha escrito nada en su blog.
8.- Nombre de la pareja adoptado por el fandom. Une el nombre de pila del doctor con la partícula final del nombre del detective, aunque también es una referencia al capítulo primero de la segunda temporada Scandal in Belgravia, donde la pareja se encuentra con “La mujer”, Irene Adler.
9.- Un “ensayo” sólo de estos personajes es un posible proyecto futuro.

*Mike Stamford presentó a los protagonistas. Beatificación es una hipérbole, dada su buena obra.

10/10

20170516

XVI. Principio de incertidumbre

Rubatosis & Nodus Tollens*
[1]

Cuando escuché al astrónomo erudito
Cuando escuché al astrónomo erudito;
Cuando las pruebas, las figuras, se listaron en columnas ante mí;
Cuando me mostraron cartas y diagramas, para sumarlos, dividirlos y medirlos;
Cuando sentado escuchaba al astrónomo 
dando su clase con muchos aplausos en el salón,
Cuan inexplicablemente pronto me sentí cansado y enfermo;
Hasta levantarme y escabullirme a vagar por mi cuenta
En el aire místico y húmedo nocturno, y de vez en vez,
Observaba en perfecto silencio a las estrellas.
—Walt Whitman. “Leaves of Grass” (Hojas de hierba), 1865 [2]

Ozymandias
Conocí un viajero de antigua tierra quien dijo:
“Dos piernas vastas yacen sin tronco en el desierto.
Cerca de ellas yace hundido el roto rostro cuyo cejo,
labio torcido y fría mueca de mando delata al escultor
quien con sus manos fiel la pasión plasmó.
Que son aún, inscritos en la pieza sin vida:
la burla que hizo la mano
y el corazón al cual ésta lo alimentó.

Aparecen sobre el pedestal estas palabras:
“¡Llamádme Ozymandias, rey de reyes, mirad
mi obra, Oh poderosos, y desesperad!”.
Fuera de ello, nada más queda. Alrededor
del declive de aquel naufragio monumental,
vacío y sin límites, las solitarias y
niveles arenas se propagan a lo lejos.
—Percy Bysshe Shelley [3]

“La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Es el crecimiento, luego el decaimiento, luego, la transformación.”  
“Me di cuenta de que el miedo es la peor parte de todo. Ese el verdadero enemigo.”
W. W. Mi estrella, mi silencio perfecto [2]

Querido lector, Déjeme abofetearlo… ¡¿NO?! Bueno, déjeme darle cien dólares sólo por abofetearlo; está bien… déjeme darle mil. “¿Por qué haría eso?”, déjeme darle veinticinco mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que si realmente tengo el dinero?; le digo algo, terminemos con esto. Le daré cincuenta mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que en qué lugar le golpearía?, ¿cuándo le daría el dinero? Ya lo estamos negociando. Ya lo aceptó. En un periodo muy corto lo llevé de “¿Estás bromeando?” a “Puede ser” [4]. La aparente inercia en el proceso de salirse del hipotético buen caminito, es un deleznable error en la psicología de la figura villana universal; en otras palabras, nadie es malo porque sí. Por consiguiente, haría falta reconocer los componentes que se toman en cuenta entre las decisiones de un individuo como usted o como yo, capaces de perfilarlo en esa vieja dicotomía social: el bien y el mal. No sería el dinero actuando por sí mismo, es el poder que éste representa en todos nosotros. ¿Cuán dañina puede ser la tentación? Frente a un hombre derrotado, muchísimo. En lo que respecta a Walter White, un cincuentón dejado a la simple subsistencia, el ritmo de las circunstancias lo alcanza, irónicamente, hasta que le restan dos años de su patética vida.

Para empezar, la historia ejemplificada aquí está retratada en una serie norteamericana, iniciada en 2008 y terminada en 2013, creada por Vince Gilligan (Better Call Saul, The X Files), para la cadena AMC, tras ser rechazada la propuesta para HBO (Game of Thrones), TNT (Southland) y FX (The Walking Dead). Gracias a la premisa del título, la serie fue rodando de aquí para allá, sin encontrar su esencia; ya que todo gira en torno a un profesor de química (especialista en cristalografía) de secundaria quien, rebasado por su propio entorno, se convierte en un antagonista sin escrúpulos, sobrepasado por su decisión de hacer la metanfetamina más pura y deseada de todo el mercado. Un protagonista como este, en constante cambio, deja a la serie como uno de los mejores dramas de todos los tiempos. Su trama es totalmente impredecible, apenas se pueden hacer unas pequeñas especulaciones entre un capítulo y otro; tener la increíble pericia del profesor White, contra el mundo turbio de las drogas y el cambio abismal en la relación con su familia, no sólo tiene al espectador al filo del asiento, sino que hace un increíble cambio de perspectiva. ¿Está mal alentar a un narcotraficante?, ¿qué haría usted, apreciado lector, si su padre decidiera hacer lo mismo?

Por una parte, imagine tener la carga de todos sus errores, un mal legado para su familia; la vida cayendo en picada sin paracaídas, sin nada. Tener tanto qué dar, pero que el contexto haya adormecido esa voluntad inherente de obtener éxito, a tal grado de simplemente no saber de esa depresión, hacer las cosas porque es lo que hay… Respecto de Walter White (interpretado por Bryan Cranston, más conocido como Hal en Malcolm in the Middle), al principio se nota, de sobra, el dominio sobre él por parte de su esposa, Skyler; no consigue mover el simple interés de sus propios alumnos; vaya, ni siquiera es respetado en su trabajo provisional como cajero en un lavado de autos. Aunque, nadie dijo que renacer debía tener un rasgo benigno, el pasado determina la fortaleza cuando la tragedia permea en la existencia, endureciendo las emociones. La decisión de White es un ultimátum, una reacción extrema a la enfermedad, que llega a ser como la cereza en el pastel de la desgracia. El egoísmo hace su aparición, con éste su carácter pedante y errático también; su falta de control y los episodios de ira contenida… un desvío sucesivo hacia su dañado orgullo, el nacimiento de Heisenberg [5].

Bajo este propósito, tener todo, para una persona como Walter, lo enferma de poder al grado de actuar sólo para tener la satisfacción de ser bueno en algo, de que su imperio, chueco, criminal y clandestino, sea totalmente controlado por y para él; pisoteando tanto a extraños como a su propia gente, deshaciendo ideales, por sobre todas las cosas. Con su naturaleza al fresco, tras reprimirla durante toda su vida, lo hace sentir válido al sobresalir en algo que él conoce tan bien, para que, finalmente, se establezca como una mente maestra con delirios de persecución, bajo un camino de mentiras, intenciones torcidas y de un intento de sobrevivir, a la total necesidad de lo mismo; convierte a ese menospreciado químico, en pura obsesión y paranoia llevada al límite. Sobre todo, se puede apreciar esto cuando se diferencia en su alrededor, cual olla a presión, cual tensión explotada, como si todo lo que el televidente pudiera atestiguara a un Georg Bendemann tirándose del puente, en cámara lenta; sin embargo, es totalmente disfrutable, como si se saciara el interés por la historia, a niveles adictivos. Cuando alguien suda aquí, lo hace usted también.

Para resumir, esta serie es de esas de las que no hubo, hay o habrá. El legado de la misma permanece intacto, porque simplemente no hay nada malo por decir de este título. Encontrar la humanidad en el villano es un paso gigante para el estilo norteamericano, donde, casi por regla sagrada, mantienen el carácter de sus personajes de forma inquebrantable. A pesar de la empatía inicial por Walter White, el personaje nunca pide que lo sigan queriendo; se conoce de sobra la bendición en su inteligencia, elemento usado para el “mal”. Hombre inteligente, más plan estúpido, cambia la perspectiva del propio sujeto, al concederle bestialidad a éste, un instinto. Por otra parte, se concede un merecido aplauso a la maravillosa interpretación de Bryan Cranston, sujeto de lo más camaleónico que se puede uno imaginar. Realizar una columna para una serie como esta, con todo lo que representa, es para quedarse completamente corto. Una milésima parte se expuso, sinceramente, el deseo de interesarlo a usted es mayor a exponer a la historia en su totalidad, porque no es hablar por hablar, Walter White / Heisenberg nos enseña esto y más; ahora y dentro de 20 años.

Un favorito personal, Breaking Bad [6].

“Dejemos de tratar de justificar todo esto… y admitamos que estás en peligro” 
“¿Con quién crees que estás hablando en este momento? ¿A quién crees que ves? ¿Sabes cuánto gano en un año? Es decir, incluso si te lo dijera, no me creerías. ¿Sabes qué pasaría si decidiera dejar de ir a trabajar? Un negocio grande como para estar en el NASDAQ [7] quedaría en la lona. Desaparecería. Dejaría de existir sin mí. No. Evidentemente no sabes con quién estás hablando, así que déjame explicártelo. No estoy en peligro, Skyler. ¡Yo soy el peligro! Un tipo abre la puerta y le disparan, ¿y piensas que me pasará? No. ¡Yo soy el que toca la puerta!”
—Heisenberg a Skyler White, "Cornered"(4x6) [8]
“No más medidas a medias”
Mención honorífica

_______________________________________________________________________
Notas
[1] Receta química para la metanfetamina (C10H15N), corresponde con la fórmula del compuesto y el número 149.24 con el peso molecular del mismo.
[2] Utilizado en la propia serie.
[3] https://youtu.be/TU-PXfzsj4o
[4] Sobre abofetear: https://www.youtube.com/watch?v=tvaX9rlqlTY
[5] Seudónimo basado en Werner Heisenberg, creador del "Principio de incertidumbre", expone la imposibilidad de conocer con exactitud al mismo tiempo la posición y la velocidad de un electrón o cualquier otra partícula en movimiento.
[6] Verbo en inglés que puede traducirse a "Salirse del buen caminito", "Corromperse" o "Volverse malo".
[7] NASDAQ es la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de los Estados Unidos.
[8] https://www.youtube.com/watch?v=wMEq1mGpP5A
_______________________________________________________________________
Glosario
*Rubatosis: Inquietante conciencia de los propios latidos.
*Nodus Tollens: Realización/conclusión de que la trama de la vida no tiene sentido para uno mismo.

20170505

XI.Toda la comedia deriva del miedo

“Si las costillas de cerdo fueran perfectas no existirían los perros calientes”. 
—Greg Universe a su hijo, Steven. Steven Universe, temporada 1, episodio 2 “El Cañón Láser”.

La sociedad es extraña. A través del tiempo, la existencia humana se desarrolló de manera fructífera, se han establecido una serie de normas escritas y no escritas. Los seres humanos, dotados de todo el raciocinio posible, han sido manipulados a un nivel en que ellos no definen a la sociedad, sino todo lo contrario. Aquí es cuando una persona llena de dudas personales se ve censurada de distintas formas: por lo que sus papás quieren, por lo que las autoridades quieren e inclusive por lo que sus propios amigos quieren de él o ella. De acuerdo a su edad, su peso, su condición económica, su género, su color de cabello... está "destinado" a vestir, actuar, comer, dormir... ser lo que todas esas índoles le han impuesto, dependiendo en menor medida la voluntad de este individuo. Sobre todo ahora, donde la vida de cualquiera es ventilada por medio de las redes sociales. Estamos destinados a ser juzgados, y a su vez, en la búsqueda de cierta aceptación constante.

Es fácil pensar en las preocupaciones de una mujer a nivel social, pues son éstas las principales personas que viven bajo el yugo, al parecer interminable, de las etiquetas, los roles de género y el patriarcado. A estas alturas de la vida los feminicidios, la explotación laboral y/o sexual, las imposiciones machistas y demás problemas, están a la orden del día para el género femenino. Sin embargo, ¿qué pasa con el género masculino? No por los problemas concernientes a las mujeres, los hombres se encuentran en un pedestal, oliendo rosas. La presión generada por la sociedad es mucho mayor para este sexo. Existe esa creencia generalizada de que los hombres necesitan ser seres completamente de piedra, sin mostrar ningún sentimiento. Tal como ese dicho popular, un hombre "debe" tener las tres efes: feo, fuerte y formal. No puede cuidar su piel, vestirse como le dé la gana, ni usar maquillaje; está de inmediato ese pensamiento de clasificar cosas en femenino y masculino, minorizando o humillando a aquellos que se atreven a romper esquemas. ¿Han visto a algún hombre "normal" usando falda y maquillaje, de la mano con su novia? Está prohibido feminizar algo supuestamente varonil, porque ser mujer (o ser como una) es humillante. Los hombres están presionados a ser importantes, ser la cabeza de una familia, valerse sin ninguna ayuda del matriarcado, ser unos sementales y encima, tener el orgullo intacto frente a todo problema. No se permiten las lágrimas.
Este tema es tan diverso como polémico, por ser considerado un tanto feminista. En fin, de lleno a la serie de esta semana, volvemos a los temas aparentemente infantiles. Steven Universe es la serie animada de Rebecca Sugar para la cadena de televisión, Cartoon Network. Empezó a emitirse desde el 2013, con dos temporadas de setenta y ocho episodios y una tercera por confirmar en este año. La premisa al principio es totalmente simple: el televidente presencia la vida de Steven Universe, un niño mitad humano y mitad gema. Es el único miembro masculino de Las Gemas de Cristal, un grupo rebelde de gemas extraterrestres, con el trabajo de proteger la Tierra y el universo, incluso antes de la existencia humana. Steven reemplaza a su madre, Rose Quartz, ya que ella no podía dar a luz sin perder su gema; algo característico en todas ellas, la posesión de una gema, con la cual pueden vivir indefinidamente, a menos de que se rompa ésta. Con ella también magnifican sus poderes y hacen uso de un arma personal. No tienen las necesidades humanas, como comer o dormir, pero pueden disfrutar de hacerlo. Además de tener la capacidad de fusionarse entre sí. Todo esto tendrá que aprender el joven Steven, sin ayuda de su madre y con un padre humano, es gracias a las tres últimas integrantes con las que tendrá muchas aventuras.

La serie va acelerando en trama a lo largo de los episodios. Puede haber capítulos de "relleno", por no tener mucho qué ver con la historia principal, aunque no por ello son totalmente innecesarios, ya que van dando pequeñas pistas o subtexto de ayuda para un futuro. Gracias a ello se han creado diversas teorías sobre la misma historia, así como el trasfondo de una serie más allá del público infantil. Su lenguaje es claro, sin ir al extremo dedicado a los adultos ni a los niños, por lo que puede ser vista por un público amplio. Además, el pueblo habitado por las gemas es sumamente pequeño, gracias a ello, se puede reconocer a todos los personajes secundarios con facilidad e incluso se puede percibir el aire de Barakamon, la serie de la semana pasada. Dejando ello de lado, son las tres integrantes de Las Gemas de Cristal las descritas a continuación, para recalcar la profundidad e importancia de éstas:
  • Amethyst: gema creada en la Tierra, en el proyecto de colonización dejado a un lado y la penúltima en unirse a la rebeldía. Al tener una personalidad divertida, despreocupada y risueña, da la impresión de no tomar nada totalmente en serio y de sacar de sus casillas a una de sus compañeras. No obstante, al ser originaria de la tierra, se siente fuera de lugar en el grupo; además de ser una gema muy insegura de su apariencia y sus decisiones. También ha demostrado sentirse incómoda ante la preocupación de los demás por ella.
  • Pearl: en el Planeta Madre, residen un sinfín de perlas. Todas tienen como deber obedecer a las gemas más fuertes. Perla formó parte de la primera rebelión, al lado de la madre de Steven, al sentir una profunda admiración por ella, decidió defenderla a ella y a sus ideales. Cuando Rose muere, Perla ya no se siente más una especie de “esclava” y se convierte en el cerebro estratega del grupo. Aun así, en ocasiones ella se siente como una “perla inútil por su cuenta, con la necesidad de que le digan qué hacer”. Considero que es una de las gemas con un desarrollo mucho más profundo, pues de pasar a un personaje quisquilloso y perfeccionista, se pueden apreciar sus flaquezas y su capacidad para enfrentar las adversidades, aunque ya no sea al lado de su gema predilecta.
  • Garnet: gema líder y fusión de las pequeñas gemas Rubi y Sapphire, siendo ella la representación de su amor. Gracias la revelación de esto, Steven Universe estuvo a punto de ser cancelado, por la unión amorosa y explícita de dos mujeres. Ante esto, Sugar explicó que las gemas no tienen un género específico, pero tienen nombre de gemas “femeninas”. Garnet es un personaje estoico, relajado y centrado en toda situación. Al ser una fusión, tiene la mejor parte de ambas gemas, la paciencia y capacidad de ver el futuro de Sapphire, la explosividad y cierta abertura emocional de Rubi. Se toma muy en serio el tema de la fusión, describiéndola como una experiencia más que la simple unión de dos elementos. Sin duda, es el personaje con más historia, aunque al principio parecía ser el eje moral y nada más.
Las tres gemas tienen en común el enorme cariño hacia Steven, principal tema de la columna. Steven fue criado por ellas y su padre, desde que su madre sacrificó su apariencia física por él. Su hijo posee su gema, por lo que no desapareció por completo. Pienso que al principio las gemas mostraron su fidelidad a Rose Quartz al cuidarlo, pero fue gracias al carisma y la personalidad del pequeño con lo que terminaron congeniando en verdad. De cierta forma se siente el papel de 3 madres: la divertida, la protectora y la fuerte. Al tener una crianza totalmente diferente entre razas, y sobre todo, en relación con los ideales del cuarzo, Steven ha ido creciendo sin censuras. Se le ha permitido llorar, tener miedo, enfrentar esos miedos, exponer sus ideas y acatar las mismas, por muy tontas que sean, obedecer cuando se le castiga y expresarse de cualquier forma. Las gemas lo apoyan incondicionalmente y es gracias a ellas que se ha desarrollado como un humano/gema valiente y capaz de ser sólo Steven. Esta animación va de la mano con problemas actuales de la sociedad, reconociendo la necesidad de apoyo, tolerancia y aceptación de personas, sin etiquetas, sin género y sin censura. Una experiencia imperdible y una apuesta maravillosa para grandes y pequeños. No lo puedo mencionar como la revolución definitiva de la normatividad impuesta por la humanidad. Es un comienzo.
“No te enfoques tanto en el talento, Steven. Todo lo que trata el arte es sobre la comunicación, una pieza de arte es una conversación. Cada elección que haces es un enunciado. No te preocupes por las etiquetas, son conforme a lo estándar, sólo sé tú mismo y la gente apreciará tu honestidad. Y toma un buen respiro”.
9/10

20170308

21

¡Mírenme bien! Soy idiota, soy un farsante, soy un bromista. (…) ¡Soy como todos ustedes!
— Tristan Tzara

¿Para quién canto yo, entonces?
Si los humildes
nunca me entienden,
si los hermanos
se cansan
de oír las palabras que oyeron siempre,
si los que saben
no necesitan que les enseñe
— Sui Generis

Este minucioso seguimiento de ambos ni siquiera pretende ser explícito o seguir alguna especie de crítica. Sí es la percepción actual, el camino que ha sufrido diez mil reparaciones, que ya no sólo depende del artista; y mucho menos del que se hace llamar así.

Nadie, durante toda su acelerada travesía por el mundo, se encargó de decirle a Dos que era especial. No del tipo deficiente mental, tampoco del que bien podría poseer el don de la telequinesis, dado su enorme coeficiente intelectual. Dos, en pleno 2017, era de las poquísimas personas sobre la Tierra que no aparentaban más de lo que eran. Sí, lamentaba sus defectos y sí, estaba en paz con sus virtudes. Pero no había ni habría más.

Por su parte, Uno anhelaba dejar de respirar en el momento en que todos lloraran y gritaran su nombre. Porque, ¿vale de algo esta cochina vida si a uno no le recuerdan una obscena cantidad de fanáticos, un sequito sectario que pretende conocer al ídolo en boga? Grande era su ambición, parece que había hurtado la de Dos. Por supuesto, como quien es finito, ambos tuvieron un génesis. Dos lo tuvo cuando murió su madre y Uno cuando reconoció la primera oportunidad para manipular a sus mayores.

A una edad muy corta, Dos reconoció que nada era eterno, que la gente cuando ya no es gente se erosiona, empequeñece y apesta. La última imagen, la que no se parece a la del corazón, es la que lo marcó para decidir sobre sí mismo. E incluso antes de que ella muriera, su padre nunca estaba, así que no fue tan difícil hacer surgir sus propias reglas. Cuando se estiró lo suficiente, su padre sólo le deseo que no fuera como él y para ello le aconsejaba no embarazar a una cualquiera, no confiar en nadie y aprovecharse de cuantos pudiera. Dos nunca más buscó a su padre.

Uno sabía que tenía súper poderes. Cuando alzaba un dedo podía despedir a diez, tan sólo con decir que lo habían mirado mal o que apestaban a alcohol. Cualquier atajo tenía su nombre escrito con fuego, y si había algo que sabía hacer, era imitar y hablar de todo con todos. Era el mito andante, la risa con patas; liviano de pecho y todo sonrisas. Fue tan fácil para él como estirar la mano y bostezar. Más pronto de lo que se cree aprendió a que si no se trataba de él no importaba.

Dos tampoco se deshacía en bondad, había ocasiones en que quería devolver todo el odio y la desdicha que el mundo le vomitaba en la cara. Sus hombros supieron formar una coraza, pues ya eran tantas y tantas veces que le habían pisoteado: por no probar drogas, por ser tan “así”, por no reírse con las cosas que se suponen eran graciosas, por ser real en un mundo de falsos. Pese a todo, aprendió a deshacer el nudo de dolor cuando apreciaba el amanecer, en medio del camino a su primer trabajo; cuando regaba las pequeñas macetas de su balcón; cuando podía ver una sonrisa auténtica, extraviada en la calle. Y supo que quería dibujar las pequeñas cosas.

El hombre más astuto y carismático plantado en el planeta, eso era Uno. Bastaba abrir la boca para comerse al mundo. Sabía que ya deambulaban tantos y tantos aburridos ingenieros, doctores, pilotos. Por supuesto, él podía ser todo eso y más, pero él no iba a dejar un cubículo lleno de expedientes, o una decena de personas sanas, o un pedazo de metal que estaba en el punto “A” y ahora lo estaba en el “B”. No. ¡Él iba a ser el próximo Picasso! E iba a renovar el mundo de la pintura, que, en pleno 2017, no valía una mierda.

Después, la mejor escuela que el dinero podía pagar, en medio de las mil y un becas que la casi nula dignidad podía perseguir. Así, más pronto de lo que se cree, Dos y Uno se encontraron.

¡¿A qué se referían con que sus obras no decían nada?! Él prácticamente le pedía prestada la mano a Dios para dibujar, era inaudito que no entendieran lo que trataba de expresar. El manchón de allá, obviamente, representaba la fragilidad de la carne; mientras lo amarillo que atraviesa en zigzag a lo verde, es la orina que todo ser humano ansía derramar en el pasto, cuando de verdad le urge satisfacer esa necesidad. Basaba todo en la propia experiencia, eso le habían aconsejado que hiciera para que su arte hablara a los demás. Pero al parecer todos eran una plasta de retardados anticuados.

En el momento en que la vio supo que toda la pintura que había ocupado antes la desperdició, pues ella no estaba retratada con ésta. Al escucharla reír, el trino de los pájaros se convirtió en un pitido insulso; al ser observado con esos ojos, la mirada de su mismísima madre fue olvidada. Las olas del mar descifraban trabajosamente la ondulación de su cabello, al ras del viento. Entonces gozaba como nunca antes sus propias lágrimas, desde ese momento decidió que nunca las dedicaría a algo menos puro o menos profundo que ella. Loaba el sentido amoroso que dio a su vida, y también a miles de símiles dentro de la poesía, que ahora vibraban a su alrededor, a donde ella fuera; como con las miles de melodías inventadas por el hombre, que se reducían a un ruido blanco, comparadas con esa voz.

Era ella, era ella. Aunque se fuera con Uno. Ella cobró vida en la mano de Dos, de todas formas posibles. Uno le tuvo lástima a Dos y le financió sus pinturas, con tal de que les cediera sus derechos. Dos quería que todos aprendieran a amarla, igual o un poquito menos que él. Supo que una enajenación como la que él experimentaba era una bendición para cualquier artista, una bendición que fue llorada por el resto de su vida, bajo el nombre de Uno.

—La vida es para los que se arriesgan. Los que no tienen miedo. Los que aprenden a no llorar, señores. Hoy les digo que no hay nadie más conformista que aquel que se dedica a sufrir y no a actuar. Las oportunidades están allá afuera. Soñar y llorar no cuesta nada, pero la ambición, señores, la ambición abre puertas, permite la compañía de bellas personas… me bendice con la expresión artística. —


No hubo una sola persona, ni siquiera ella, que no aplaudiera a Uno.