Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

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20170213

Teorema del olvido (probablemente sentí algo cuando escribí esto, pero cuando lo vuelva a leer se me va a olvidar)

No saber también implica algo, o eso creo. Para eso está la reutilización. Así se entiende que no hay nadie tan grande como el que se atrevió a dar el paso, el que se dejó de tonterías e influjos inspiradores para lograr una maldita cosa en este mundo. Por supuesto, se debe sentir bonito, ¿no? ¿No?

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<<No es Jack London

Se escuchaban apenas los gritos del pequeño negrito desde el portón. El hacendado se enderezó, sin soltar de las riendas a su yegua, quien totalmente atenta se desprendió de la hierba que devoraba y atendió a ese tirón amistoso.

El hijo de la criada seguía llamándolo a voces, incluso cuando estaba a metros de distancia. Bajó de su transporte y corrió hacia el establo. Encontró una escena digna de un campo de batalla, por lo menos desde su punto de vista como padre.

Su pequeño hijo de cinco años zarandeaba al pequeño cachorro que recién había parido Daisy; éste sólo se convulsionaba desesperadamente. El hacendado retiró a su pequeño, tan exasperado que no notó cuando Daisy se acercaba y ante sus ojos veía a su propia cría sufriendo. Ni tarda ni perezosa se abalanzó al cuello de su dueño y le arrancó la garganta de un mordisco. El niño seguía sacudiendo a su mascota, mientras el hijo de la criada dejó de gritar.>>

No tengo idea de por qué escribí esto en un ejercicio de clase. En realidad no creo que el niño se quede tan tranquilo después de que le arranquen la garganta a su padre, tal vez trataba de reflejar que la naturaleza absorbe a los entes exógenos y, como tal, el pequeño niño todavía permanecía como un ente ambiguo a los ojos de la perra, elemento natural, tanto como lo era el establo. Probablemente el niño pensó que su padre se sumía en un largo sueño, después de haber jugado con Daisy, porque todo el tiempo estaba afuera, cuidando de sus animales, los cuales lo querían mucho. Dar esa propiedad de cariño a un animal desinteresado por los sentimientos se recalca en esta vil copia de un ícono del naturalismo esencial de la literatura norteamericana.


Como tal, esta clase fue una de mis favoritas, había que leer obras con la que la gente se entiende más, muy diferente a Teócrito o a Virgilio. La adecuación a la cultura más cercana a la nuestra representa, a mi parecer, otro tipo de pérdida. No habría nada de malo con leer obras norteamericanas, pero habría que ver la consecuencia de leerlas de este lado del camino. El arte no entiende de geografía, por un lado; y por otro, dejaría de ser un movimiento artístico sin la diversidad y tal se genera con las distintas culturas y con la historia de éstas. El arte debe ser egoísta, pero también necesita mostrar aunque sea por arriba del tobillo; el arte de seducir, el centro de dar probaditas a quien se muere de hambre o sed. La metáfora de la necesidad, el calor.