No saber también implica algo, o eso
creo. Para eso está la reutilización. Así se entiende que no hay nadie tan
grande como el que se atrevió a dar el paso, el que se dejó de tonterías e
influjos inspiradores para lograr una maldita cosa en este mundo. Por supuesto,
se debe sentir bonito, ¿no? ¿No?
<<No es Jack London
Se escuchaban apenas los gritos del
pequeño negrito desde el portón. El hacendado se enderezó, sin soltar de las
riendas a su yegua, quien totalmente atenta se desprendió de la hierba que devoraba
y atendió a ese tirón amistoso.
El hijo de la criada seguía llamándolo
a voces, incluso cuando estaba a metros de distancia. Bajó de su transporte y
corrió hacia el establo. Encontró una escena digna de un campo de batalla, por
lo menos desde su punto de vista como padre.
Su pequeño hijo de cinco años
zarandeaba al pequeño cachorro que recién había parido Daisy; éste sólo se
convulsionaba desesperadamente. El hacendado retiró a su pequeño, tan
exasperado que no notó cuando Daisy se acercaba y ante sus ojos veía a su
propia cría sufriendo. Ni tarda ni perezosa se abalanzó al cuello de su dueño y
le arrancó la garganta de un mordisco. El niño seguía sacudiendo a su mascota,
mientras el hijo de la criada dejó de gritar.>>
No tengo idea de por qué escribí esto
en un ejercicio de clase. En realidad no creo que el niño se quede tan
tranquilo después de que le arranquen la garganta a su padre, tal vez trataba
de reflejar que la naturaleza absorbe a los entes exógenos y, como tal, el
pequeño niño todavía permanecía como un ente ambiguo a los ojos de la perra,
elemento natural, tanto como lo era el establo. Probablemente el niño pensó que
su padre se sumía en un largo sueño, después de haber jugado con Daisy, porque
todo el tiempo estaba afuera, cuidando de sus animales, los cuales lo querían
mucho. Dar esa propiedad de cariño a un animal desinteresado por los
sentimientos se recalca en esta vil copia de un ícono del naturalismo esencial
de la literatura norteamericana.
Como tal, esta clase fue una de mis
favoritas, había que leer obras con la que la gente se entiende más, muy
diferente a Teócrito o a Virgilio. La adecuación a la cultura más cercana a la
nuestra representa, a mi parecer, otro tipo de pérdida. No habría nada de malo
con leer obras norteamericanas, pero habría que ver la consecuencia de leerlas
de este lado del camino. El arte no entiende de geografía, por un lado; y por
otro, dejaría de ser un movimiento artístico sin la diversidad y tal se genera
con las distintas culturas y con la historia de éstas. El arte debe ser
egoísta, pero también necesita mostrar aunque sea por arriba del tobillo; el
arte de seducir, el centro de dar probaditas a quien se muere de hambre o sed. La
metáfora de la necesidad, el calor.
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