Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

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20170523

XIX. “Simplemente lo mejor, aunque con el toque justo de suciedad”

“Believe me! There's no honor among thieves... except for us of course.”*
--Saul a Walter. Breaking Bad 3x7 “One minute”

¿Hay algo mejor que Breaking Bad? Por supuesto que no, porque hacer comparaciones siempre es malo. Divinizar y absolutizar los gustos suele ser malo, por el estancamiento de ello. Por eso la serie de esta semana será tratada bajo nuevos criterios, a pesar de ser más de lo mismo, no es un “mismo” malo, por el contrario. La calidad de AMC regresó en el 2015 y con la renovación oficial de una tercera temporada, James Morgan McGill (Jimmy), mejor conocido como el querido abogado corrupto, Saul Goodman, ha venido para quedarse, no precisamente bajo la voluntad de nadie. La realidad tras este personaje parecía ser todo comedia y apariciones amenas en la serie anterior, llenas de maestría ilegal y la desvergonzada adoración al dinero; en este spin off se vuelve a explicar al televidente, con bolas y palitos, que esto no fue, ni es, necesariamente así.

“Better Call Saul!” el lema que se escuchó más de una vez, saliendo de los labios de Saul Goodman, es ahora el aclamado título de la precuela aludida. La trama gira en pleno año 2002, seis años antes del encuentro entre el imperio “metanfetamínico” de Walter White (en desarrollo) y el despacho de aquel abogado mañoso, dedicado al arte de las lagunas legales y la defensa del culpable a todas luces. Los billboards, la página web y los comerciales televisivos daban un callo “chafa” al personaje; una sobreactuación que declamaba falsedad, charlatanería y explotación de los recursos más bajos para un solo medio: defender a los criminales más ruines y poderosos de Nuevo México. No obstante, al regresar al 2002, Jimmy es un abogado de poca monta, un perdedor novato y dependiente de su hermano mayor.

El menor de los McGill era conocido como “Jimmy el resbaladizo” en sus años mozos. Establecido como un estafador de primera, nunca perdía la oportunidad de verle la cara a la gente, a través de diversas artimañas; el culmen de su desvergüenza es cuando decide defecar en el quemacocos del auto del amante de su ex. Tras este infortunio es llevado a prisión y después de cinco años, Chuck, el hermano mayor de Jimmy, decide interceder por él con su gran influencia como prestigioso abogado. El joven trabaja en el bufete de su hermano, como el chico de la mensajería, mientras estudia la carrera de derecho a distancia, en una universidad barata. Jimmy se gana el pan con su profesión, apenas ejerciendo como abogado defensor en un tribunal público, además de cuidar a su hermano, pues éste padece una fobia a los aparatos electrónicos, por lo que no continua ejerciendo, pero sigue siendo muy apreciado en su empresa, HHM.
La cosa con Saul es que no esperamos absolutamente nada de este pasado. Bueno, tal vez las artimañas; dado a que las famosas tapaderas criminalísticas y las tácticas de espionaje no pudieron salir de la noche a la mañana. La principal evolución con Goodman es la calca de Walter White: un sujeto bueno (en este caso “bueno”) se vence tras la vida y sus barrabasadas, y se deja llevar por esa corriente, ese deseo del “destino” de que sea malo, pura y llanamente malo. En comparación, Jimmy nos explica bastante de ese abogado quitado de pena con el que nos reímos en BrBa. El diablo está en los detalles, por lo que, una vez más, no podemos comparar a “Chana con su hermana”; Jimmy quiere ser bueno, pero su propia naturaleza, su imantación al juego y a buscar problemas no son ajenos. Incluso, uno podría atreverse a decir que Jimmy McGill/Saul Goodman es un antihéroe, de todas todas, cosa contraria en el caso de Heisenberg.

La vida no me va a ser suficiente para odiar a Chuck McGill. Y la explicación simplemente no cabe en cinco párrafos. Tras su hermano sólo se documenta el esfuerzo y el sobre esfuerzo de un hombre con la intención de hacer las cosas bien; que salga así o no es lo de menos, porque, vamos, Jimmy puede negociar con MATONES y pasar de la indiscutible muerte de dos pelirrojos entrometidos, a la ruptura de unos cuantos huesos de éstos; por dar ejemplos. Sólo queda la recomendación echada al aire, la rectificación del legado de Gilligan como algo inolvidable y la estadía del hombre camaleónico, de ese sucio abogado, el cual todos quisiéramos de nuestro lado, pero no nos gustaría tener la necesidad de recurrir a él. Ya lo sabe, si usted es "inocente"… “Better Call Saul!”

“Si estás lo suficientemente comprometido, cualquier mentira puede funcionar. Una vez le dije a una mujer que yo era Kevin Costner. Y se lo creyó porque yo también lo creí.”

“¿Me vas a decir que no tienes un plan para esta contingencia? La nave Enterprise tenía un botón de autodestrucción por si acaso, es todo lo que digo.”

“—¿Siquiera conoces a Walt? ¿Cómo se te ocurre que le interesaría comprar un negocio de Laser Combat? No va a funcionar.
—Funcionará perfectamente. Walt es un científico. ¡Los científicos aman los láseres!”

“¿Amor incestuoso? ¡Yo puedo hacerlo legal!”

“Hola, soy Saul Goodman, ¿sabes que tienes derechos? La constitución dice que sí.”

“IT’S SHOWTIME, FOLKS!”
10/10

*”¡Créeme! No hay honor entre los ladrones… a excepción de nosotros, por supuesto.”

20170520

XVIII. “Sí, él siempre es así”


Razón para el proceso de beatificación para Mike Stamford*

Un genio con genio, un sociópata de alto funcionamiento, un condenado a su propia mente y, a la vez, condena de su propio creador, Sir Arthur Conan Doyle. El detective privado Sherlock Holmes, ha acumulado alrededor de cincuenta adaptaciones, fácilmente; entre cine, teatro, series, comics, etcétera, sabemos de Sherlock porque lo han metido hasta en un título de Deadpool (1). La saturación del protagonista holmesiano se traduce en la necesidad de renovación, una prueba remarcable de su inigualable huella: la relevancia del mismo, siendo constantemente actualizada por los propios fanáticos. Mark Gatiss y Steven Moffat, escritores de la versión moderna de este insaciable investigador, son culpables de la explotación más reciente (2) de este fenómeno británico.

No importa si usted detesta con enardecida pasión a las obras serializadas, si preferiría leer cien veces el canon holmesiano, en vez de toparse con semejante aberración televisiva (3). Desde que escuchamos la profunda voz de Benedict Cumberbatch, elucidando sus diálogos a la velocidad de la luz, hacia Martin Freeman, el dueño de una cara parecida a la del televidente, entre maravillada y confundida; abre paso a la magistral pareja de Sir Doyle, un Don Quijote victoriano con su respectivo Sancho Panza; el Dr. House británico y su respectivo Dr. Wilson; Capitán Spock y Capitán Kirk (4), con la misma química romántica. Sherlock Holmes y John Watson se han transportado, de alguna manera a tiempos contemporáneos, adquiriendo un óptimo resultado.

Mike Stanford y John Watson se acercan a Sherlock. De un vistazo, el detective pregunta: “¿Afganistán o Iraq?” y en un minuto describe cómo, cuándo, dónde y por qué, huye con un “Mi nombre es Sherlock Holmes y la dirección, 221B de Baker Street” y un guiño (5). En las escenas siguientes ya están viendo el departamento futuro a compartir, con extraños diálogos pequeños, como una manera de acostumbrarse al otro. Cuidando apariencias, fingiendo modestia… el erudito nunca se había visto tan necesitado de la aprobación de otra persona, en este caso, una relativamente “desconocida”. La casera presupone que John es la pareja de Sherlock… (¡SPOILER!) Básicamente es esto en toda la serie, Watson aclarando con un falso tono ofendido “No soy gay” y Holmes… ¿sin decir nada? (6).

Más allá del contexto, las preconcepciones del escritor están plasmadas fidedignamente, la serie es una mezcla de dramas detectivescos, un toque de comedia inglesa, la acción adecuada y entretejida y complicada relación de esta pareja, dedicada a resolver misterios y crímenes. Por un lado, John se atreve a salir apenas del trauma de la guerra, sus lesiones y su afirmación “No me pasa nada” (7). Por el contrario, Sherlock “aprende” a mantener a una persona cerca de sí, además de todo lo que eso conlleva; vivir en un contexto social que lo marginaliza y después convivir con el doctor, su maravillado amigo, un compañero de aventuras, dispuesto a seguir sus pasos, pero a regañarle cuando sea necesario. Juntos crecen como personas, tal como lo haría una pareja sentimental.

Por una parte, contamos con la nueva versión holmesiana, y su respectiva adaptación encausada en una serie de televisión de tan sólo nueve capítulos. Esta serie cumple con su principal función, envolver a la viejísima pareja “Johnlock” (8) en pleno siglo XXI, así como todo lo que este contexto modernizado refiere. La presente duda de las preferencias sexuales de ambos personajes sigue a uno en silencio, a lo largo de la serie, muy a pesar del contenido imperdible, la trama dirigida por el detective y la aparición adecuada de los “archienemigos” de éste (9); la verdad no será ratificada hasta que haya algo más entre esta pareja que un par de miradas cómplices. ¿O usted será capaz de elucidar algo más allá de eso?

Mike: No te he visto desde hace un par de días, ¿desde que te presenté a John? ¿Cómo ha resultado ese caso?, ¿lo resolviste?

Sherlock: Por supuesto

Mike: Ah, bueno. Entonces todo está funcionando con John, sup... mppph.

Sherlock: Está funcionando. Gracias Mike.

Mike: Ah bien, buenas noches entonces.

Sherlock: ¡No le digas a John sobre esto!

Mike: ¡Heh! Puedes contar conmigo. :) 

______________________________________
NOTAS
1.- Deadpool Killustrated, encontrada en la edición de Deadpool, trilogía asesina.
2.- Reciente, para esta reseña, significa desde el año 2010, en el estreno de la primera temporada de la serie. Además el adjetivo viene con sus implicaciones culturales, como el fenómeno causado por el título a una escala masiva.
3.- Con “Aberración televisiva” me refiero a la necesidad de condenar a los medios populares recientes, alegando que la sola TV hace estúpido a uno y demás aseveraciones falaces. Es como decir que el chocolate engorda… si el que engorda es uno.
4.- Las referencias hacia Holmes se encuentran enlistadas al principio, mientras que las de Watson son a su lado, como es debido. Sin embargo, Spock y Kirk no es una referencia muy precisa, pero fue menester agregarlos por la química ya mencionada.
5.- Aproximadamente en el minuto diez del capítulo primero: Study in Pink.
6.- Respecto al carácter de Sherlock, es realmente impresionante que no debata, comente, rectifique, corrija o aclare cualquier cosa. Es sumamente sorpresiva esta postura ante las presuposiciones del resto respecto a su relación con su mano derecha.
7.- John Admite esto cuando va con su psicóloga, cuando ésta le pregunta por qué no ha escrito nada en su blog.
8.- Nombre de la pareja adoptado por el fandom. Une el nombre de pila del doctor con la partícula final del nombre del detective, aunque también es una referencia al capítulo primero de la segunda temporada Scandal in Belgravia, donde la pareja se encuentra con “La mujer”, Irene Adler.
9.- Un “ensayo” sólo de estos personajes es un posible proyecto futuro.

*Mike Stamford presentó a los protagonistas. Beatificación es una hipérbole, dada su buena obra.

10/10

20170506

XIII.


Hoy es necesario salirse completamente de la regla. La reseña aquí presente no retrata una serie más y ya. Mis líneas comienzan con un tópico en demasía difícil para esta pluma inexperta, más allá de los límites físicos previamente establecidos, es “casi” una obsesión personal, por lo que intentaré esclarecer de forma adecuada toda inquietud, incluso si termino leyendo únicamente yo estas líneas, una y otra vez. Hace unos días, pasando por el inicio de Facebook antes de dormir, me topé con una columna de la página soyhomosensual.com, sitio continuamente actualizado con temas LGBT+. Al leer de forma rápida encontré una reseña dedicada a una película norteamericana del 2016 dirigida por Tom Hooper, protagonizada por Eddie Redmayne (La Teoría del Todo, Los Miserables) y Alicia Vikander (Anna Karenina, El Séptimo Hijo). El pasado 28 de Febrero ésta fue nominada a cuatro premios de la academia, ganando únicamente el de actriz secundaria. Como tal, el filme y mi reacción al mismo ya habían pasado a los anales de mi historia personal, pero una opinión más del tema no afectaba en lo más mínimo, además de tratarse de un hombre transexual, un conocedor del tema de la propia película. Me sorprendió la obscena cantidad de comentarios, poco frecuentes en sitios con más letras que imágenes, reconociendo, encima de todo, las pésimas opiniones de los demás lectores, gente que tal vez lleva tiempo leyendo a esta persona. Después de leer otro par de críticas, generalidades confusas y videos “informativos”, henos aquí, con una opinión de esta arriesgada apuesta: “The Danish Girl”.

La película está basada en un libro, éste a su vez retrata en forma de novela la historia real de Lili Elbe (o Elvenes), una mujer transexual de los años veinte, la primera conocida en realizar una transición quirúrgica. Einar Mogens Wegener y Gerda Marie Fredrikke Gottlieb era una joven pareja danesa, Einar era un pintor reconocido, mientras que Gerda trataba de encontrar un estilo propio de pintura y que su arte fuese redituable. Un día la Sra. Wegener convence a su esposo de posar para ella, tras la ausencia de su modelo. Se acomoda malamente las medias, apenas pisa las zapatillas y abraza aquel sedoso vestido; gracias al magistral trabajo de Redmayne se nota, casi después de cien años, ese “clic”, el giro de tuerca y la conclusión inconsciente de Einar. Después de ello no habría retroceso, viste por veinte años como mujer. La libre relación conyugal es motivo de escándalo y secreteos en la sociedad, motivo suficiente para trasladarse a París y seguir exitosamente con los retratos de Gerda. Casi a los 50 años Lili se realiza cinco operaciones con el doctor Magnus-Hirshcfeld, fallando en el trasplante de útero, deshaciendo su deseo de ser madre y provocando su mismo deceso. A pesar de que el matrimonio Wegener fuera anulado, Gerda no siguió la transición de su “esposo”, se casó con otro hombre, separándose a los cinco años y muriendo en los años cuarenta, más o menos siete años después de Lili.

¿Qué hay de malo en la trama? Nada de esto tiene que ver con la película. Piensa en lo contrario de la historia previa, porque tal vez es lo que pasó en el rodaje, creyéndolo una buena idea, algo totalmente “Oscarizable”. Entonces, ¿qué es lo penoso de La Chica Danesa? Nuestra propia concepción como personas. La industria cinematográfica, al fin y al cabo una empresa con necesidades, no cree capaz a la gente de soportar realidades, además de conseguir apenas pequeños señuelos de situaciones inconcebibles. Si ha de importar tanto el bolsillo de las producciones, los cines y los mismos receptores, más que el criterio humano, hay algo malo, muy muy… bastante pésimo en la sociedad para cachar apenas una parte de una historia totalmente válida, una voz que únicamente desea provocar más ruido y hacer valer a personas como Lili Elbe, mínimo de una forma social. Tal vez es irreconocible, si no es por críticas y asomar tantito la cabeza al exterior, pero de repente uno se encuentra confiando de más en la gente. Uno piensa que la gente se tomará en serio un filme como este, un tema tan controversial como desconocido, uno piensa… que las risas no son a propósito, que las fallas son pasables, que el susto persignado es exagerado, que las críticas de dientes para afuera no van a doler. Pero pensar positivamente no alcanza, no cuando la gente ve las cosas como en automático, sin preguntarse el porqué de esto o aquello, sin detenerse a pensar en ese chico pequeño con suéter holgado y rasgos femeninos, uno más que la pasa sufriendo su propia transición en esa sala de cine, en esa sala junto a sus padres heterosexuales. La gente no puede aguantar lo suficiente sin dar tanto asco. Pan y circo, pan y circo, pan y circo.

Después de tanto, viene la segunda oportunidad, la redención de tanto pesimismo y pobreza mental. Incluso para mis compatriotas, la gente dedicada a reseñar en este mundillo del internet. Si ya me es increíble la existencia del hablar por hablar, el escribir por escribir es otro nivel. Hay de todo en relación con La Chica Danesa: el uso incorrecto de pronombres (“él” en lugar de “ella”), la transformación por completo de Lili a Einar (ignorando la parte clave de la trama), la concepción errónea de esa mujer mártir a la que su esposo le sale “puñetas”, la confusión entre orientación sexual e identidad de género, la total ignorancia entre los términos transgénero y transexual. Tú nómbralo. En sí, la película no cae completamente en el fallo hollywoodense, porque finalmente fue un momento de dedicación y una jugada que habría salido muy cara si no hubiese sido un éxito.

Simplemente parece ser muy pronto para el público. La cuestión importante y necesaria debe ser: ¿Es tarde también para la comunidad LGBT+? Más allá de las personas homosexuales, ¿el resto está condenado a vivir una farsa automática, impuesta por los “normales”? Ya está ejemplificado con la vivencia de Sophia Burset en Orange is the New Black, una mujer transexual capaz de caer en la cárcel por las estafas en las tarjetas de crédito, para pagar su transición. ¿Hasta cuándo ser transexual va a dejar de ser una especie de lujo? De ninguna manera una reasignación de sexo podría ser considerada una operación estética. ¿A qué edad es adecuado alzar la voz como transexual, sin ser considerado como alguien caprichoso/vanidoso/homosexual al extremo? ¿Por qué es necesario tanto drama al respecto? Los asesinatos, el odio, las burlas, la incomprensión, las familias rotas, el simple hecho de entrar al baño incorrecto. Esta gente existe, y encima de soportar a esta sociedad, está la disforia, la depresión, la pérdida de seres queridos por ser simplemente quien uno quiere, el salir de ese clóset interminable, la ayuda que no parece llegar nunca. Porque las respuestas no se ven ni un poquito claras, ni en la época de Lili Elbe, ni en pleno 2016.

Yo, Lili, soy vital y tengo un derecho a la vida que he probado viviendo catorce meses. Podría decirse que no es mucho tiempo, pero esos meses me parecen una vida plena y feliz.

20170428

XIX. Mucha gente es estúpida y aun así tienen vidas plenas y productivas

¿Y ahora qué?, ¿intentarás asustarme? 
En realidad, no. No quiero asustarte. Pero créeme, no quieres estar aquí. 
¡No me toques! Tortillera de mierda.
¿Cómo me dijiste?
Ya me escuchaste.
¿Cómo te llamas?
Dina 
Dina, qué lindo nombre. Dina, podría decirte muchas cosas para asustarte. Podría decirte que vas a ser mi puta, podría decirte que serás mi esclava, que tendré sexo contigo aunque no nos queramos. Que haré contigo lo que la primavera hace con los cerezos, pero al estilo de la prisión. Es de Pablo Neruda. Pero, ¿para qué? Eres demasiado ruda, ¿no? Sí, sé lo fácil que es convencerte de que eres algo que no eres. Y puedes hacerlo afuera. Porque puedes seguir moviéndote, mantenerte tan ocupada que no tienes que afrontar quién realmente eres. Pero… eres débil.
Hazte a un lado, pendeja.
Yo soy como tú, Dina. Yo también soy débil. No puedo soportar esto sin tocar a alguien, sin amar a alguien. ¿Será porque el sexo bloquea el dolor? ¿O porque soy un monstruo sexual? No lo sé. Pero sí sé que era alguien antes de venir aquí. Tenía una vida que yo misma había elegido para mí. Y ahora lo único que hago es tratar de pasar el día sin llorar. Y tengo miedo. Todavía tengo miedo. Tengo miedo porque no soy yo misma aquí y tengo miedo porque sí lo soy. Lo que más asusta de la prisión no son los demás, Dina, sino enfrentarte cara a cara con quién eres en verdad. Porque cuando estás detrás de estas paredes, no hay adónde correr, aun si pudieses correr. La verdad te alcanza, Dina. Y es ella quien te convertirá en su puta“.
Piper Chapman a Dina. Temporada uno, capítulo diez “Bora Bora Bora”, minuto 43:00.
El Test de Bechdel revolucionó dentro del criterio del televidente contemporáneo. Los primeros años del nuevo siglo han marcado cambios en la sociedad a un nivel exponencial. El poder de alzar la voz está pasando a un sector cada vez más amplio, en vez de priorizar la opinión del patriarcado blanco y económicamente favorecido. Establecido esto, presumo la imposibilidad pasada de televisar una serie como la que hoy nos convoca a este ilustrísimo espacio; y encima ser dirigida a la masividad de medios en la actualidad. Una serie donde se cuentan los roles masculinos con los dedos de las manos, además de ser secundarios o simples extras de la historia. Es sobre las féminas donde gira esta trama, sin demasiado glamour, sin personalidades huecas, situaciones repetitivas o la necesidad de enfrascarse en un amorío convencional. OITNB no sólo pasa “La regla” mencionada al principio, rompe con muchos prejuicios, muchos roles establecidos en el sexo débil. Tal vez una serie simple producida por Netflix no sea nada comparado con las novelas medievales, la libertad de voto femenino o incluso la decisión libre al aborto y/o los anticonceptivos; sin embargo, es motivo de orgullo estar en contacto con dichas representaciones, y que partir de éstas surjan unas mejores.

Orange is the New Black o El naranja es el nuevo negro se basa en una historia real, publicada en el libro escrito por la ex–reclusa, Piper Kerman: “Orange Is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. En este libro y en la serie se narra cómo Piper Chapman (Taylor Schilling; Mercy, The lucky one) fue presa, gracias a verse envuelta en tráfico de drogas hace diez años, junto a su pareja en ese entonces, Nora Jansen, alias Alex Vause (Laura Prepon; HIMYM, That 70’s show). A partir de ahí Piper se despide de su vida de mujer cosmopolita y educada, para entrar en la prisión de mujeres en La Penitenciaria Federal de Litchfield, New York. La situación en ese hoyo negro y sucio no es para nada parecido a su vida afuera, y las personas que se encuentra en su camino son tan diferentes a ella y eso de cierta manera no es malo. Al final, Chapman resultar ser la persona a la cual menos gusto da de ver a lo largo de la serie. Dirigida desde 2013 por Jenji Kohan (Weeds), cuenta con tres temporadas y se ha confirmado hasta una séptima. 
Abres la página o aplicación de Netflix, te topas con el spotlight de la aclamada serie de cinco estrellas, le das una oportunidad y le das al pequeño triángulo para iniciar… en el primer minuto y treinta segundos, ¿hueles eso?, son todos los errores que están por presenciar tus ojos. Es que aquí nadie trata de establecer a las reclusas como mujercitas inocentes o como malditos monstruos chupa recursos de la sociedad productiva. Simplemente son personas cometiendo errores o con pésima suerte, estando en el momento equivocado y con la gente equivocada. A lo largo de cada episodio puede verse uno o más flashbacks sobre alguna presa en particular, de acuerdo a la vida que llevaba antes y probablemente el crimen por el cual paga ese enclaustramiento. Vemos niñas, mamás, tías, primas, amigas, enemigas, novias, abuelas, cabezas de familias, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, transexuales, jefas, empleadas, princesas, machorras, pacifistas, drogadictas, inocentes, culpables, enamoradas, estafadoras, deprimidas, enfermizas, rebeldes, tímidas, amantes… mujeres pasando por la vida. Definitivamente no podría asimilar la semejanza entre Pennsatucky, una asesina que se convirtió al cristianismo en la cárcel y tuvo una idea equivocada del amor y el sexo desde su niñez; y Sophia, una mujer transexual acusada de fraude de tarjetas de crédito para completar su transición, con grandes problemas en su familia y en especial con su hijo, porque no puede aceptar la reasignación de sexo de su papá.
En cuanto terminé esta serie (o desde la primera temporada) quise enterarme de más, obviamente; le han etiquetado bajo el género de comedia. Y yo no lo podía creer. Tal vez podría ser humor muy negro… pero en ciertos capítulos incluso se puede percibir ese aire depresivo. Ser testigo de las pésimas condiciones en que viven las reclusas (hay un episodio donde tienen que hacer sus necesidades en cubos y dormir en la cafetería), ver a los poderosos salirse siempre con la suya, incluso las peleas o los confinamientos por el simple abuso de poder por parte de los policías, la misma vieja discriminación de siempre: por el color de piel, las creencias religiosas e incluso el género. Se puede ver lo peor de la sociedad, enfocado en el sexo que a nadie le importa. Es cierto que en ciertas ocasiones te puedes reír y mucho, pero es más una risa por el jodido resultado de todo. Ya es tanta la desgracia, la tensión y los errores que no queda nada más, excepto echarse unas risas al ver o alucinar a una gallina en medio del patio.

La vida se ha encargado de distraernos con todo lo existencialmente posible sobre este universo. Podemos enfocarnos en todo menos en nosotros mismos. Se ha dicho que al encerrar a una persona en un cuarto, sin distracciones, sin ruido, sólo por unas cuantas horas; se puede volver loco o puede conocerse a sí mismo. ¿Qué pasa cuando tus propios errores llegan incluso diez años después a cobrar factura con intereses? La vida, eso pasa. Ya de por sí es duro convivir con uno mismo por veinticuatro horas, los siete días de la semana. Imagínalo sin televisión, sin privacidad, sin agua caliente, sin entretenimiento... meter la pata siempre ha sido opción, nadie dijo que es una buena idea.

Trust no bitch

9/10

20170407

III. ¿Por qué está tu pene en el celular de una chica muerta?


<<Buenos días. No sé qué terribles cosas habrán hecho hasta ahora, pero si les asignaron mi clase, su karma está desequilibrado. Soy la profesora Annalise Keating y esto es Derecho Penal 100, o como le digo yo… “Cómo matar y salirse con la suya”>>.
—Annalise Keating, How to Get Away with Murder (2014). Primera temporada, capítulo 1 “Pilot”; minuto 3:45

Me tiemblan las manos… por más que fuerzo la vista, cerrando y abriendo mis ojos, el cuerpo está ahí. Mis compañeros, tan exhaustos, angustiados y exaltados como yo; se esconden aún entre esa cortina cínica que la abogacía les ha impuesto desde temprana edad. Nadie sabe qué hacer, la profesora Keating nos tiene a todos tan aterrorizados y aun así… matamos a su esposo. Yo lo maté. ¿Sabríamos qué hacer si ella nos guiara como lo ha hecho durante todo este tiempo?, haciéndola de nuestra pilmama en la corte, en la escuela; teniendo tantos secretos conmigo. Tengo que tranquilizarme y encontrar la manera de convencer a estas tres personas de desaparecer al ya occiso Sam Keating, tal como ella me lo ha indicado. Por el bien de Rebecca.
*
No me importa a quien tengo que pisotear para salirme con la mía. Si me acuesto con Oliver para obtener la información y así ser el número uno de la clase; que la profesora sepa de lo que soy capaz para obtener evidencia en nuestro favor. Tienen que recordar muy bien el nombre de Connor Walsh antes de… lo hemos arruinado todo, no existe la mínima posibilidad para revertir lo que hemos hecho. Miro a los lados, buscando aliados en un pequeño grupo de cuatro, Michaela está conmigo, lo sé por esa mirada cómplice y su total oposición a “manchar” aún más sus prestigiosas manos. ¡Ja ja ja, es una bonita Navidad! Terminando de hacer el trabajo, llegó hasta la puerta de Oliver quién sabe cómo y hasta ese momento me derrumbo, permitiendo que sólo él vea mi lado débil. A la mañana siguiente le miento y le digo que tengo un problema con las drogas. Sigo buscando una manera de escapar.
*
Absolutamente todos los días como profesora de Derecho penal y como Annalise Keating, entro a la clase y deslumbró a todos estos jóvenes nerviosos e inseguros. Escojo a cinco estudiantes para que obtengan experiencia directa en los casos que requieren los servicios de mi firma. Pero mi vida personal es un completo desastre, no lo puedo ocultar. Sam me engaña con una de sus estudiantes, ¿qué puedo esperar si soy la segunda esposa?, él supo desde el principio lo que pasaba conmigo… ¿es algo que me impide ser mujer? Soy de carne y hueso, yo siento, yo convivo con mentirosos profesionales 24/7. Entonces, ¿él será culpable?, ¿qué clase de monstruo soy si acuso a mi esposo de asesinato, y a la vez a mi amante de matar a mi esposo? Estoy en mi cama, deshecha, dispuesta a llamar a mi mamá… necesito ayuda. Llevo tanto tiempo mintiendo, usando a la gente que se atraviesa en mi camino y cargando el estrés de no poder concebir.
*
A pesar de la fórmula conocida de la telenovela que usted prefiera colocar aquí, las situaciones que envuelven a cada personaje son dignas de ocupar un respectivo espacio. Desde una estudiante moralmente abrumada por lo que un abogado tiene que hacer para defender a quien sea, hasta una abogada que se siente una sombra sosa e inservible ante su increíble jefa. Cada personaje se distingue sin llegar a simpatizar al receptor de ninguna manera. Nadie busca caer bien en HTGAWM, sin embargo siempre habrá alguien que sea totalmente aborrecible y en este preciso caso es Rebecca. Si al final usted no tiene ganas de asfixiarla con sus propias manos, es que simplemente no se interesó lo suficiente en la trama.

Dos historias paralelas poseyendo un ritmo frenético entre 15 episodios, mientras en cada uno de éstos gira una historia particular, en base a determinados casos en los que esté trabajando la conocida firma de esta prestigiosa universidad de Filadelfia. Una serie llena de suspenso y drama; donde se da lugar a las situaciones frenéticas, el misterio y la terrible adicción a una trama excesiva. La tensión es prácticamente palpable desde la primera muestra de que va a pasar algo más, aparte de una aburrida clase de derecho y chicos temblorosos ante una mujer “fuerte”. La cadena ABC tiene por lo menos hasta Marzo del 2016 para seguir asombrándonos con este gran título.
How to Get Away with Murder, HTGAWM o Cómo matar y salirse con la suya; disponible, como siempre, en Netflix.
“Pregúntense a ustedes mismos, ¿Realmente saben quién es quién? Sus instintos tienen que ser buenos o se encontrarán escogiendo a la gente equivocada al hacer grupos de estudio; al tener sexo… o incluso al casarse”.

8/10 (Por la maldita de Rebecca)