Creo que la diferencia entre un narrador y un escritor en realidad es el tiempo. Uno se impacienta y ansía llegar rápido hasta La historia, sumergirse y a la vez salir de ahí cuanto antes, para chapotear en otras tramas. Un escritor se ahoga.

20170520

XVIII. “Sí, él siempre es así”


Razón para el proceso de beatificación para Mike Stamford*

Un genio con genio, un sociópata de alto funcionamiento, un condenado a su propia mente y, a la vez, condena de su propio creador, Sir Arthur Conan Doyle. El detective privado Sherlock Holmes, ha acumulado alrededor de cincuenta adaptaciones, fácilmente; entre cine, teatro, series, comics, etcétera, sabemos de Sherlock porque lo han metido hasta en un título de Deadpool (1). La saturación del protagonista holmesiano se traduce en la necesidad de renovación, una prueba remarcable de su inigualable huella: la relevancia del mismo, siendo constantemente actualizada por los propios fanáticos. Mark Gatiss y Steven Moffat, escritores de la versión moderna de este insaciable investigador, son culpables de la explotación más reciente (2) de este fenómeno británico.

No importa si usted detesta con enardecida pasión a las obras serializadas, si preferiría leer cien veces el canon holmesiano, en vez de toparse con semejante aberración televisiva (3). Desde que escuchamos la profunda voz de Benedict Cumberbatch, elucidando sus diálogos a la velocidad de la luz, hacia Martin Freeman, el dueño de una cara parecida a la del televidente, entre maravillada y confundida; abre paso a la magistral pareja de Sir Doyle, un Don Quijote victoriano con su respectivo Sancho Panza; el Dr. House británico y su respectivo Dr. Wilson; Capitán Spock y Capitán Kirk (4), con la misma química romántica. Sherlock Holmes y John Watson se han transportado, de alguna manera a tiempos contemporáneos, adquiriendo un óptimo resultado.

Mike Stanford y John Watson se acercan a Sherlock. De un vistazo, el detective pregunta: “¿Afganistán o Iraq?” y en un minuto describe cómo, cuándo, dónde y por qué, huye con un “Mi nombre es Sherlock Holmes y la dirección, 221B de Baker Street” y un guiño (5). En las escenas siguientes ya están viendo el departamento futuro a compartir, con extraños diálogos pequeños, como una manera de acostumbrarse al otro. Cuidando apariencias, fingiendo modestia… el erudito nunca se había visto tan necesitado de la aprobación de otra persona, en este caso, una relativamente “desconocida”. La casera presupone que John es la pareja de Sherlock… (¡SPOILER!) Básicamente es esto en toda la serie, Watson aclarando con un falso tono ofendido “No soy gay” y Holmes… ¿sin decir nada? (6).

Más allá del contexto, las preconcepciones del escritor están plasmadas fidedignamente, la serie es una mezcla de dramas detectivescos, un toque de comedia inglesa, la acción adecuada y entretejida y complicada relación de esta pareja, dedicada a resolver misterios y crímenes. Por un lado, John se atreve a salir apenas del trauma de la guerra, sus lesiones y su afirmación “No me pasa nada” (7). Por el contrario, Sherlock “aprende” a mantener a una persona cerca de sí, además de todo lo que eso conlleva; vivir en un contexto social que lo marginaliza y después convivir con el doctor, su maravillado amigo, un compañero de aventuras, dispuesto a seguir sus pasos, pero a regañarle cuando sea necesario. Juntos crecen como personas, tal como lo haría una pareja sentimental.

Por una parte, contamos con la nueva versión holmesiana, y su respectiva adaptación encausada en una serie de televisión de tan sólo nueve capítulos. Esta serie cumple con su principal función, envolver a la viejísima pareja “Johnlock” (8) en pleno siglo XXI, así como todo lo que este contexto modernizado refiere. La presente duda de las preferencias sexuales de ambos personajes sigue a uno en silencio, a lo largo de la serie, muy a pesar del contenido imperdible, la trama dirigida por el detective y la aparición adecuada de los “archienemigos” de éste (9); la verdad no será ratificada hasta que haya algo más entre esta pareja que un par de miradas cómplices. ¿O usted será capaz de elucidar algo más allá de eso?

Mike: No te he visto desde hace un par de días, ¿desde que te presenté a John? ¿Cómo ha resultado ese caso?, ¿lo resolviste?

Sherlock: Por supuesto

Mike: Ah, bueno. Entonces todo está funcionando con John, sup... mppph.

Sherlock: Está funcionando. Gracias Mike.

Mike: Ah bien, buenas noches entonces.

Sherlock: ¡No le digas a John sobre esto!

Mike: ¡Heh! Puedes contar conmigo. :) 

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NOTAS
1.- Deadpool Killustrated, encontrada en la edición de Deadpool, trilogía asesina.
2.- Reciente, para esta reseña, significa desde el año 2010, en el estreno de la primera temporada de la serie. Además el adjetivo viene con sus implicaciones culturales, como el fenómeno causado por el título a una escala masiva.
3.- Con “Aberración televisiva” me refiero a la necesidad de condenar a los medios populares recientes, alegando que la sola TV hace estúpido a uno y demás aseveraciones falaces. Es como decir que el chocolate engorda… si el que engorda es uno.
4.- Las referencias hacia Holmes se encuentran enlistadas al principio, mientras que las de Watson son a su lado, como es debido. Sin embargo, Spock y Kirk no es una referencia muy precisa, pero fue menester agregarlos por la química ya mencionada.
5.- Aproximadamente en el minuto diez del capítulo primero: Study in Pink.
6.- Respecto al carácter de Sherlock, es realmente impresionante que no debata, comente, rectifique, corrija o aclare cualquier cosa. Es sumamente sorpresiva esta postura ante las presuposiciones del resto respecto a su relación con su mano derecha.
7.- John Admite esto cuando va con su psicóloga, cuando ésta le pregunta por qué no ha escrito nada en su blog.
8.- Nombre de la pareja adoptado por el fandom. Une el nombre de pila del doctor con la partícula final del nombre del detective, aunque también es una referencia al capítulo primero de la segunda temporada Scandal in Belgravia, donde la pareja se encuentra con “La mujer”, Irene Adler.
9.- Un “ensayo” sólo de estos personajes es un posible proyecto futuro.

*Mike Stamford presentó a los protagonistas. Beatificación es una hipérbole, dada su buena obra.

10/10

20170519

XVII. "Las cosas más sorprendentes que le pueden pasar a un ser humano te pasarán a ti, sólo si bajas tu expectativas"*


Desde Crayon Shin-Chan hasta Modern Family. Desde Family Guy hasta Arrested Development. Hablar de familias en las series está tan choteado, masticado y vomitado que la razón de su inmenso éxito resulta una curiosidad gigantesca. Las hay de todo tipo, desde Los Soprano, un dramatismo gigante de una familia mafiosa, hasta Keeping Up with the Kardashians, un “reality show” basado en una familia estúpida y vanal que en la actualidad tiene al mundo babeando por sus traseros “cirujeados”. Enaltecer a todo un grupo familiar no es fácil, mas no imposible.

A pesar de contener en cada caso la misma fórmula, la televisión no para de consumir productos “familiares” donde es capaz de encariñarse con un niño de cinco años, hasta reír a carcajadas con el tío cuarentón que todavía vive con su mamá. La gama de componentes se diversifica conforme a la naturaleza de la familia, sus decisiones parecen afectar al grupo entero y una regla notoria es la comunicación. Dejarnos con una lección es importante, así como el arrepentimiento de cierto personaje contra otro (por lo general uno de menor categoría/edad al protagonista) por el error que cometió en el nudo del episodio o la serie entera, y gracias a ello tenemos una historia.

"No esperaba nada y aun así estoy decepcionado" —Dewey 

Entonces si Malcolm in the Middle, The Middle, El príncipe de Bel Air, Todos odian a Chris, Alf y La vida sigue su curso es más de lo mismo, ¿qué está haciendo la gente con si tiempo? Lo más acertado sería ver solamente Los Simpsons todos los domingos, después de haber ido a misa. Nos ahorraríamos semanas e incluso años de seguir Bob’s Burgers y Fresh off the Boat ¿no? Pues no. El verdadero reconocimiento detrás en estos títulos recae en aquello que nadie quiso decir, porque la privacidad en familia sigue siendo un núcleo demasiado concentrado para echarlo a perder por propia cuenta. Un ejemplo perfecto, ¿Hay alguien aquí que le haya dicho todo... TODO a su mamá?

A nadie se le antoja ser la oveja negra, el estúpido o la madre sobre estresada. Estar en un ambiente familiar significa tener la confianza de actuar como deseemos en ese momento, sin embargo, no lo hacemos en su totalidad, porque siempre será prioridad el bienestar común antes del personal. ¿Quién se quiere salir de su casa?, a pesar de tener que pagar por cuenta propia y cocinar, el resto sería un acto liberador. Es lo que creemos, especialmente en la época donde nos dicen que somos muy grandes para tender la cama todos los días y hacer la tarea a tiempo; pero muy “pequeños” para tener auto y salir todo el fin de semana con los amigos. Salir de ese núcleo, de esa manada cavernícola… duele.

Finalmente, afirmamos el deseo de saturarnos de situaciones hipotéticas y encima reírnos de ello, atestiguar el día a día de un matrimonio igualitario y su niña adoptada, el ultraje constante de Francis (Malcolm) incluso a kilómetros de su hogar, la perspectiva de una niña superdotada de 8 años ante su grupo familiar común y corriente. Drama, polémica, sátira y violencia. El pan y el circo a tamaño familiar ya lo tenemos en Netflix, FX, HBO y en cualquier sitio de series clandestino, regados por internet. ¡OYE! Por lo menos es mejor que los gritos entre la hermana genérica y la madre genérica. Mucho mejor que oír a papá decir que va por cigarros por tercera vez en esta semana… al parecer el Oxxo queda en Mordor.




"Déjame decirte algo, cariño. Tendremos nuestras riñas, nos diremos cosas feas... y nos robaremos de vez en cuando, pero es porque somos una familia. Tú no tienes derecho. No puedes hacer eso." —Lucille 

*—Phil Dunphy [Phil's-osophy] Modern Family

20170516

XVI. Principio de incertidumbre

Rubatosis & Nodus Tollens*
[1]

Cuando escuché al astrónomo erudito
Cuando escuché al astrónomo erudito;
Cuando las pruebas, las figuras, se listaron en columnas ante mí;
Cuando me mostraron cartas y diagramas, para sumarlos, dividirlos y medirlos;
Cuando sentado escuchaba al astrónomo 
dando su clase con muchos aplausos en el salón,
Cuan inexplicablemente pronto me sentí cansado y enfermo;
Hasta levantarme y escabullirme a vagar por mi cuenta
En el aire místico y húmedo nocturno, y de vez en vez,
Observaba en perfecto silencio a las estrellas.
—Walt Whitman. “Leaves of Grass” (Hojas de hierba), 1865 [2]

Ozymandias
Conocí un viajero de antigua tierra quien dijo:
“Dos piernas vastas yacen sin tronco en el desierto.
Cerca de ellas yace hundido el roto rostro cuyo cejo,
labio torcido y fría mueca de mando delata al escultor
quien con sus manos fiel la pasión plasmó.
Que son aún, inscritos en la pieza sin vida:
la burla que hizo la mano
y el corazón al cual ésta lo alimentó.

Aparecen sobre el pedestal estas palabras:
“¡Llamádme Ozymandias, rey de reyes, mirad
mi obra, Oh poderosos, y desesperad!”.
Fuera de ello, nada más queda. Alrededor
del declive de aquel naufragio monumental,
vacío y sin límites, las solitarias y
niveles arenas se propagan a lo lejos.
—Percy Bysshe Shelley [3]

“La química es el estudio de la materia, pero yo prefiero verlo como el estudio del cambio. Es el crecimiento, luego el decaimiento, luego, la transformación.”  
“Me di cuenta de que el miedo es la peor parte de todo. Ese el verdadero enemigo.”
W. W. Mi estrella, mi silencio perfecto [2]

Querido lector, Déjeme abofetearlo… ¡¿NO?! Bueno, déjeme darle cien dólares sólo por abofetearlo; está bien… déjeme darle mil. “¿Por qué haría eso?”, déjeme darle veinticinco mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que si realmente tengo el dinero?; le digo algo, terminemos con esto. Le daré cincuenta mil dólares sólo por abofetearlo. ¿Que en qué lugar le golpearía?, ¿cuándo le daría el dinero? Ya lo estamos negociando. Ya lo aceptó. En un periodo muy corto lo llevé de “¿Estás bromeando?” a “Puede ser” [4]. La aparente inercia en el proceso de salirse del hipotético buen caminito, es un deleznable error en la psicología de la figura villana universal; en otras palabras, nadie es malo porque sí. Por consiguiente, haría falta reconocer los componentes que se toman en cuenta entre las decisiones de un individuo como usted o como yo, capaces de perfilarlo en esa vieja dicotomía social: el bien y el mal. No sería el dinero actuando por sí mismo, es el poder que éste representa en todos nosotros. ¿Cuán dañina puede ser la tentación? Frente a un hombre derrotado, muchísimo. En lo que respecta a Walter White, un cincuentón dejado a la simple subsistencia, el ritmo de las circunstancias lo alcanza, irónicamente, hasta que le restan dos años de su patética vida.

Para empezar, la historia ejemplificada aquí está retratada en una serie norteamericana, iniciada en 2008 y terminada en 2013, creada por Vince Gilligan (Better Call Saul, The X Files), para la cadena AMC, tras ser rechazada la propuesta para HBO (Game of Thrones), TNT (Southland) y FX (The Walking Dead). Gracias a la premisa del título, la serie fue rodando de aquí para allá, sin encontrar su esencia; ya que todo gira en torno a un profesor de química (especialista en cristalografía) de secundaria quien, rebasado por su propio entorno, se convierte en un antagonista sin escrúpulos, sobrepasado por su decisión de hacer la metanfetamina más pura y deseada de todo el mercado. Un protagonista como este, en constante cambio, deja a la serie como uno de los mejores dramas de todos los tiempos. Su trama es totalmente impredecible, apenas se pueden hacer unas pequeñas especulaciones entre un capítulo y otro; tener la increíble pericia del profesor White, contra el mundo turbio de las drogas y el cambio abismal en la relación con su familia, no sólo tiene al espectador al filo del asiento, sino que hace un increíble cambio de perspectiva. ¿Está mal alentar a un narcotraficante?, ¿qué haría usted, apreciado lector, si su padre decidiera hacer lo mismo?

Por una parte, imagine tener la carga de todos sus errores, un mal legado para su familia; la vida cayendo en picada sin paracaídas, sin nada. Tener tanto qué dar, pero que el contexto haya adormecido esa voluntad inherente de obtener éxito, a tal grado de simplemente no saber de esa depresión, hacer las cosas porque es lo que hay… Respecto de Walter White (interpretado por Bryan Cranston, más conocido como Hal en Malcolm in the Middle), al principio se nota, de sobra, el dominio sobre él por parte de su esposa, Skyler; no consigue mover el simple interés de sus propios alumnos; vaya, ni siquiera es respetado en su trabajo provisional como cajero en un lavado de autos. Aunque, nadie dijo que renacer debía tener un rasgo benigno, el pasado determina la fortaleza cuando la tragedia permea en la existencia, endureciendo las emociones. La decisión de White es un ultimátum, una reacción extrema a la enfermedad, que llega a ser como la cereza en el pastel de la desgracia. El egoísmo hace su aparición, con éste su carácter pedante y errático también; su falta de control y los episodios de ira contenida… un desvío sucesivo hacia su dañado orgullo, el nacimiento de Heisenberg [5].

Bajo este propósito, tener todo, para una persona como Walter, lo enferma de poder al grado de actuar sólo para tener la satisfacción de ser bueno en algo, de que su imperio, chueco, criminal y clandestino, sea totalmente controlado por y para él; pisoteando tanto a extraños como a su propia gente, deshaciendo ideales, por sobre todas las cosas. Con su naturaleza al fresco, tras reprimirla durante toda su vida, lo hace sentir válido al sobresalir en algo que él conoce tan bien, para que, finalmente, se establezca como una mente maestra con delirios de persecución, bajo un camino de mentiras, intenciones torcidas y de un intento de sobrevivir, a la total necesidad de lo mismo; convierte a ese menospreciado químico, en pura obsesión y paranoia llevada al límite. Sobre todo, se puede apreciar esto cuando se diferencia en su alrededor, cual olla a presión, cual tensión explotada, como si todo lo que el televidente pudiera atestiguara a un Georg Bendemann tirándose del puente, en cámara lenta; sin embargo, es totalmente disfrutable, como si se saciara el interés por la historia, a niveles adictivos. Cuando alguien suda aquí, lo hace usted también.

Para resumir, esta serie es de esas de las que no hubo, hay o habrá. El legado de la misma permanece intacto, porque simplemente no hay nada malo por decir de este título. Encontrar la humanidad en el villano es un paso gigante para el estilo norteamericano, donde, casi por regla sagrada, mantienen el carácter de sus personajes de forma inquebrantable. A pesar de la empatía inicial por Walter White, el personaje nunca pide que lo sigan queriendo; se conoce de sobra la bendición en su inteligencia, elemento usado para el “mal”. Hombre inteligente, más plan estúpido, cambia la perspectiva del propio sujeto, al concederle bestialidad a éste, un instinto. Por otra parte, se concede un merecido aplauso a la maravillosa interpretación de Bryan Cranston, sujeto de lo más camaleónico que se puede uno imaginar. Realizar una columna para una serie como esta, con todo lo que representa, es para quedarse completamente corto. Una milésima parte se expuso, sinceramente, el deseo de interesarlo a usted es mayor a exponer a la historia en su totalidad, porque no es hablar por hablar, Walter White / Heisenberg nos enseña esto y más; ahora y dentro de 20 años.

Un favorito personal, Breaking Bad [6].

“Dejemos de tratar de justificar todo esto… y admitamos que estás en peligro” 
“¿Con quién crees que estás hablando en este momento? ¿A quién crees que ves? ¿Sabes cuánto gano en un año? Es decir, incluso si te lo dijera, no me creerías. ¿Sabes qué pasaría si decidiera dejar de ir a trabajar? Un negocio grande como para estar en el NASDAQ [7] quedaría en la lona. Desaparecería. Dejaría de existir sin mí. No. Evidentemente no sabes con quién estás hablando, así que déjame explicártelo. No estoy en peligro, Skyler. ¡Yo soy el peligro! Un tipo abre la puerta y le disparan, ¿y piensas que me pasará? No. ¡Yo soy el que toca la puerta!”
—Heisenberg a Skyler White, "Cornered"(4x6) [8]
“No más medidas a medias”
Mención honorífica

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Notas
[1] Receta química para la metanfetamina (C10H15N), corresponde con la fórmula del compuesto y el número 149.24 con el peso molecular del mismo.
[2] Utilizado en la propia serie.
[3] https://youtu.be/TU-PXfzsj4o
[4] Sobre abofetear: https://www.youtube.com/watch?v=tvaX9rlqlTY
[5] Seudónimo basado en Werner Heisenberg, creador del "Principio de incertidumbre", expone la imposibilidad de conocer con exactitud al mismo tiempo la posición y la velocidad de un electrón o cualquier otra partícula en movimiento.
[6] Verbo en inglés que puede traducirse a "Salirse del buen caminito", "Corromperse" o "Volverse malo".
[7] NASDAQ es la segunda bolsa de valores electrónica y automatizada más grande de los Estados Unidos.
[8] https://www.youtube.com/watch?v=wMEq1mGpP5A
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Glosario
*Rubatosis: Inquietante conciencia de los propios latidos.
*Nodus Tollens: Realización/conclusión de que la trama de la vida no tiene sentido para uno mismo.

20170508

XV. "Ambos miramos dentro del abismo, la única diferencia es que tú parpadeabas"

Percepciones headcanon de Batman once años después
Chistopher Nolan vs Zack Snyder

Siluetas nocturnas que surcan en el cielo,
fugaces silentes, explorando el viento.
Las vocales todas vuelan en sus vuelos,
diestros, zigzagueantes, ágiles, certeros...
en las noches, al surcar el cielo 
(buscando celosos al dañino insecto,
al fruto maduro aún no disperso,
la flor infecunda que espera sus cuerpos)
les contemplo alegre y paciente espero
que agiten las alas en un giro nuevo,
suave y elegante, atrapen contentos todo mi cariño...
¡Murciélagos buenos!
Murciélagos Buenos, Noel González Gotera, 1978


Yo soy Batman. Sin tomarlo personal, aseguro que el lector también lo es, o puede serlo. Todos podemos representarnos en él, porque el caballero de la noche ni siquiera es humano, es una alegoría muy compleja. Sus matices, en la más pulcra gama de grises, remontan el poder puro del miedo, impulso invisible pero inagotable; el nivel gráfico y físico se mezcla, para darnos esa efigie etérea, al hombre capaz de caminar entre los dioses. Es necesario retener esto, dejar de lado la botana momentánea del Batman fofo de 1966 y sus semejantes, la brecha a nivel cinematográfico se reduce de manera abismal. Porque hombres murciélago hay en todos lados, eso no significa que sea cualitativamente favorecedor. Esto va a ser muy difícil, además de la precaria extensión y el esfuerzo por abreviar el asunto, se tiene como propósito esbozar las tres entregas cinematográficas de Christopher Nolan, contra la “actualización” de Snyder en este año. Si bien no se antepondrá el buen criterio del público, se busca una sola aseveración: ¿Qué es mejor para Batman como ícono invaluable de DC? Si gusto o no alguna película o si no se le vieron los calzones a Superman en esta versión de Henry Cavill, va a ser lo de menos. Atendamos un momento al futuro idealizado, a miras de The Batman.

Se necesita ciertas percepciones ya establecidas de estas cuatro películas, al poseer once años detrás para actualizarse en el material de Nolan y algunos meses para el de Snyder. Da igual, algo se habrá colado por el conocimiento general de la masa. La primera trama se basa en un mundo completa y necesariamente real (por lo tanto, posible). Por el otro lado, al sumar la cinta de Man of Steel al canon, se cuenta con la presencia extraterrestre, fantástica e incluso futurista. En este rango, la seriedad del murciélago es pragmática, ya que se le ve como un “humano” en evolución y como la autoridad intelectual, respectivamente, y las dos partes funcionan como deben. Un desacierto es la falta de pasado, más allá del obvio, en el caso de Snyder, da la sensación desesperante de enfocarse demasiado en Superman; aunque sea se trate de ambos personajes, la fluidez en el pensamiento de Wayne se ve disminuida, porque no hay un antes de ahí, sólo un coprotagonista muy intenso. El pasado contorna bellamente a Nolan.

En otro sentido, la veracidad de ambos Batman se deshace entre sus características físicas. Tenemos a Ben Affleck en pleno 2016, realizando un trabajo magistral gracias al tiempo en que la historia se basó. Seguramente un envase con mayor antigüedad hubiera servido igual, porque a Bruce Wayne no se le ve presentando dolencias y carencias físicas, y es lo necesario para usar una armadura anti radiación, el pesar ante su fragilidad humana y la grandeza de lo mismo al probarse frente al súper héroe por excelencia. Es obvio que la comparación entre tres películas es algo burdo, pero gracias a que el carácter es lo mismo, Batman reluce en la trilogía como un accesorio incómodo, casi como si el látex le impidiera estirarse con total libertad, la pretensión de despilfarrar en recursos gana a los fundamentos del “héroe”, sin detenerse mucho en los puños, la principal carencia en Christian Bale y la fortaleza fúrica y enardecida de Affleck, brindando un espectáculo esperado, concreto e incluso sobrepasado, gracias a las alucinaciones dentro del actuar del murciélago. La pequeña falta de equilibrio entre Wayne-Batman de Nolan, a pesar de la adaptación a largo plazo, hace triunfador al físico de Snyder.
Otra estancia necesaria y obligada en este ámbito, es en dónde demonios se ve envuelto el caballero oscuro. Puede ser el Batman idealizado, pero si terceros no se encargan de enaltecer u obstaculizar su rol, la representación de éste va a ser irrelevante. Con Nolan tenemos un universo simétrico, los buenos, malos y neutrales se dan a entender con cada diálogo o acción: la desahuciada ciudad de Gotham, el desuso de moral, la mafia y principalmente sus villanos, exaltan la razón de ser del héroe atormentado, del cuerpo policíaco tenaz y de la voz pícara de la razón; el orden oculto gobierna. En el 2016 nos encontramos con un manojo de personajes que están… porque sí; sin más, la estadía de tantos y tantos héroes nos deja con un sabor de boca “vengador”, relegando lo que pasa en ese momento, se busca crear expectativas, como encontrar una Caja de Pandora versión cinematográfica; además, la villanía parece estar de vacaciones, sin proveer de presión relevante entre Batman y Superman, además del mal sabor de boca ante antagonistas planos, sin sentido e incluso sin gracia. Por ahora, a falta de La Liga de la Justicia y posteriores, la cosmovisión de Nolan se sostiene.

La repetición aburre, la imitación parece ser una burla a nuestra inteligencia. Snyder no dejó de lado por completo sus aciertos como Watchmen y 300, sin embargo, cuando le cuestionamos acerca del futuro de Batman, a la fecha, deja mucho que desear. Bruce Wayne y su contraparte necesita tratarse con pinzas, no tenerse ahí como un sobrante o un mortal prescindible. Hará falta un esfuerzo para retratarlo como un cerebro y unos puños valiosos en Justice League y equilibrarse con Superman, en el destello del amanecer, contra la lobreguez de la noche. Lamentablemente el cine no es sólo expresión y amor al arte, la competencia lo censura también, le impide arriesgar más de lo preestablecido. La crítica tiene la capacidad de desintegrar a cualquier título, sin retroceder y apreciar por un momento el esfuerzo. Hablar de varas muy altas, expectativas y promesas rotas son detalles. Que ir al cine no se evoque en juzgar por tener una valía como nerd de los cómics o como simple fanático; la autenticidad no sólo requiere provenir del creador.
"If Clark wanted to, he could use his superspeed and squish me into the cement. But I know how he thinks. Even more than the Kryptonite, he's got one big weakness. Deep down, Clark's essentially a good person... and deep down, I'm not".

XIV. El mundo no arderá porque no puedes forzar una sonrisa


La depresión apesta. Es como vivir con una masa amorfa encima de los hombros, diciendo a uno lo mal que vive la vida, lo feo que se es y lo insignificante que representa la existencia de un solo individuo para el resto del mundo. Si se le alimenta de otros pensamientos como esos, va a estallar en cualquier momento. Y no es culpa de nadie exclusivamente, porque esta enfermedad es tan importante como una lesión en el tobillo, que si no se trata y procura, probablemente seguirá doliendo y encima, si alguien pretende correr una maratón bajo ese estado, horribles resultados le depararán. Excepto que la depresión puede llevar a una persona al suicidio, y entonces ya no es tan parecida a una dolencia corporal y a fin de cuentas curable. Un tema tan delicado como el que nos convoca requiere un trato abierto, en definitiva. Nunca se sabe quién sea presa de un mal semejante, además de las personas capaces de prevenir el estado depresivo ante la exposición de síntomas tempranos. La serie de esta semana convoca el regreso del drama (si alguna vez se fue), de las sensaciones que nos dejan por ahí, tirados y con ganas de abrazar a nuestra mamá. Pero que finalmente nos mostrará un maravilloso crecimiento personal; reflexiones concernientes a los jóvenes y no tan jóvenes, de la mano de una mujer británica muy peculiar, el acoso escolar y las apariencias personales. My Mad Fat Diary, una tragicomedia del Reino Unido, cuenta con tres temporadas desde el año 2013 y un final inesperado en 2015.

La historia, basada en la autobiografía de Rae Earl, titulado My Fat, Mad Teenage Diary; habla de una adolescente de dieciséis años con el mismo nombre (interpretada por Sharon Rooney). Se nos vincula de inmediato en un Lincolnshire de 1996, ajustándonos en el preciso momento donde la joven sale del psiquiátrico, después de cuatro meses y un intento de suicidio. Apenas se encuentra con el exterior, se topa con su mejor amiga, Chloe (Jodie Comer), en compañía de sus nuevos amigos: Izzy (Ciara Baxendale), Chop (Jordan Murphy), Archie (Dan Cohen) y Finn (Nico Mirallegro; Spike Island, Hollyoaks), con los que convive a expensas de Chloe, tratando de encajar y presumir un poco de su “estadía” en París, porque ninguno de ellos se ha enterado de su condición mental y sus problemas corporales. Nuestra protagonista pesa alrededor de ciento cuatro kilos, se reconoce la impotencia e inseguridad en cada uno de sus pasos y a pesar de haber salido ya del hospital, el tortuoso camino como el personaje de Rae apenas ha empezado. La tenacidad y todas las fortalezas de esta mujer se manifiestan hasta cuando respira, es divertida, creativa, conocedora de la música de su época y gran conversadora; ¿Qué parece estar tan mal si es así? Los demás. En compañía de su terapeuta, Kester (Ian Hart; La piedra filosofal, Bates Motel), Rae tendrá estas altas y bajas, aunque en esta ocasión no está sola.
Sin embargo, nada llega a ser absolutamente deprimente en la serie. Cargada de la correcta proporción entre la comedia y el drama, se palpa un ambiente ya visto en programas británicos del mismo corte como Skins (2007) y Misfits (2009), acompañado de garabatos al estilo “videojugabilístico” de Scott Pilgrim vs The World, pero tal como si se tratara de un diario escrito por Rachel, llevado a la vida real. La percepción narrativa corre por parte de la protagonista casi por completo, pero ese es un acierto más en la trama, ya que de esa manera logra reconocerse con mayor facilidad el progreso de ésta, la visión de su mundo y el cambio de opinión, la reconsideración de ciertos temas y/o personas, recalcando algo importante: La apariencia no lo es todo. Mantenerse tan enajenada en una visión radical de las cuestiones físicas y los menosprecios a sí misma, también la hace pecar de inocente, creyendo firmemente en que las personas atractivas tienen lo suyo de superficiales y cuentan con una vida arreglada. El egoísmo resulta obvio al momento de visualizar un punto de vista subjetivo por completo, con sus opiniones, creencias y pensamientos bien arraigados; consideración fascinante u odiosa, dependiendo del ojo crítico particular. A diferencia del par de series nombradas, MMFD reluce por méritos propios, aunque sea menos reconocida que éstas.

Toparse con una serie representa adecuar ciertas creencias y usanzas a la misma. Ser testigos de una mujer tan fuerte es algo imprescindible, incluso para la misma vida. Representa tener presente una figura diferente como modelo para el resto, una adolescente al rojo vivo, en conjunto con problemas fuertes y una actitud sin tendencia a amedrentrarse. La dicotomía de una persona depresiva sin estereotipos, con defectos y capacidades. Padecimientos en tantos matices es propio del día a día de cualquiera. Tener una presencia con las características de Rae es una ayuda enorme para ese pequeño grupo con enfermedades mentales, por lo que de inmediato representa un progreso entre la diversidad y extensión de temas de los que se hablan. Una meta importante para cada historia del mundo es llegar al otro de alguna manera. Extender los horizontes en cuestión de público y trama, representa un logro y un punto de vista válido. Así se cuenten con las características del personaje o adecuarse a su forma de ver las situaciones, es una experiencia introspectiva, rara de conseguir cuando se trata de una historia parcialmente ficticia. Ya se busque o se quiera entender a Rae o sufrir como ella, la lección se considera aprendida. ¿Y no es satisfactorio?, que al final permanezca algo, no sea una serie más y uno necesite un par de clics más a la que sigue, para quitarse el mal sabor.

¿Qué más resta decir?, las series británicas contemporáneas son reconocidas por mantenerse entre un público joven, con esos "devastadores cambios", la cosa con MMFD es que aquí lo vuelven común y hasta gracioso. Se habló de la depresión y la terrible experiencia para las personas aludidas a ella; la censura, la incomprensión y el malestar que ello genera, parecido a una dolencia física y el deber de tomar a la enfermedad "invisible" como algo demasiado serio, antes de que sea muy tarde. Se puede ver la vivencia de Rae Earl, una mujer con la cual se puede romper esquemas en todo sentido, dejar de lado ese miedo, ese rastro tan dramático y pesado en una persona depresiva, tal vez al restarle el arquetipo para las personas como ella, anteponer su personalidad sobre todo, humanizar a la enfermedad y no observarla con ojos prejuiciosos; así como la necesidad de empatizar, recordando la verdadera importancia de las apariencias corporales. Finalmente es ese ideal, lo que debería pasar en cualquier situación depresiva, resanar las grietas, mantenerse de pie y continuar en este mundo, las veces que sean necesarias.
“Estaba llegando al punto en el que ya no soportaba estar sola, es lo que pasa con la soledad, se arrastra y crece dentro tuyo como un silencio inmenso.”
“La gente dice que cuanto te despiertas de una pesadilla, se siente un alivio cuando te das cuenta que sólo era un sueño, y es acogedor. Pero algunas veces despierto de una pesadilla y desearía seguir dormida porque es mucho mejor que la vida real.” 
—Rae
“Mis métodos de tortura son pedirte que confíes en la gente, pedirte que pierdas el control, pero si yo hubiera sido tratado de la forma que la gente te ha tratado a ti, también querría sentarme en el baño y esconderme del resto del mundo.” 
—Kester
8/10

20170506

XIII.


Hoy es necesario salirse completamente de la regla. La reseña aquí presente no retrata una serie más y ya. Mis líneas comienzan con un tópico en demasía difícil para esta pluma inexperta, más allá de los límites físicos previamente establecidos, es “casi” una obsesión personal, por lo que intentaré esclarecer de forma adecuada toda inquietud, incluso si termino leyendo únicamente yo estas líneas, una y otra vez. Hace unos días, pasando por el inicio de Facebook antes de dormir, me topé con una columna de la página soyhomosensual.com, sitio continuamente actualizado con temas LGBT+. Al leer de forma rápida encontré una reseña dedicada a una película norteamericana del 2016 dirigida por Tom Hooper, protagonizada por Eddie Redmayne (La Teoría del Todo, Los Miserables) y Alicia Vikander (Anna Karenina, El Séptimo Hijo). El pasado 28 de Febrero ésta fue nominada a cuatro premios de la academia, ganando únicamente el de actriz secundaria. Como tal, el filme y mi reacción al mismo ya habían pasado a los anales de mi historia personal, pero una opinión más del tema no afectaba en lo más mínimo, además de tratarse de un hombre transexual, un conocedor del tema de la propia película. Me sorprendió la obscena cantidad de comentarios, poco frecuentes en sitios con más letras que imágenes, reconociendo, encima de todo, las pésimas opiniones de los demás lectores, gente que tal vez lleva tiempo leyendo a esta persona. Después de leer otro par de críticas, generalidades confusas y videos “informativos”, henos aquí, con una opinión de esta arriesgada apuesta: “The Danish Girl”.

La película está basada en un libro, éste a su vez retrata en forma de novela la historia real de Lili Elbe (o Elvenes), una mujer transexual de los años veinte, la primera conocida en realizar una transición quirúrgica. Einar Mogens Wegener y Gerda Marie Fredrikke Gottlieb era una joven pareja danesa, Einar era un pintor reconocido, mientras que Gerda trataba de encontrar un estilo propio de pintura y que su arte fuese redituable. Un día la Sra. Wegener convence a su esposo de posar para ella, tras la ausencia de su modelo. Se acomoda malamente las medias, apenas pisa las zapatillas y abraza aquel sedoso vestido; gracias al magistral trabajo de Redmayne se nota, casi después de cien años, ese “clic”, el giro de tuerca y la conclusión inconsciente de Einar. Después de ello no habría retroceso, viste por veinte años como mujer. La libre relación conyugal es motivo de escándalo y secreteos en la sociedad, motivo suficiente para trasladarse a París y seguir exitosamente con los retratos de Gerda. Casi a los 50 años Lili se realiza cinco operaciones con el doctor Magnus-Hirshcfeld, fallando en el trasplante de útero, deshaciendo su deseo de ser madre y provocando su mismo deceso. A pesar de que el matrimonio Wegener fuera anulado, Gerda no siguió la transición de su “esposo”, se casó con otro hombre, separándose a los cinco años y muriendo en los años cuarenta, más o menos siete años después de Lili.

¿Qué hay de malo en la trama? Nada de esto tiene que ver con la película. Piensa en lo contrario de la historia previa, porque tal vez es lo que pasó en el rodaje, creyéndolo una buena idea, algo totalmente “Oscarizable”. Entonces, ¿qué es lo penoso de La Chica Danesa? Nuestra propia concepción como personas. La industria cinematográfica, al fin y al cabo una empresa con necesidades, no cree capaz a la gente de soportar realidades, además de conseguir apenas pequeños señuelos de situaciones inconcebibles. Si ha de importar tanto el bolsillo de las producciones, los cines y los mismos receptores, más que el criterio humano, hay algo malo, muy muy… bastante pésimo en la sociedad para cachar apenas una parte de una historia totalmente válida, una voz que únicamente desea provocar más ruido y hacer valer a personas como Lili Elbe, mínimo de una forma social. Tal vez es irreconocible, si no es por críticas y asomar tantito la cabeza al exterior, pero de repente uno se encuentra confiando de más en la gente. Uno piensa que la gente se tomará en serio un filme como este, un tema tan controversial como desconocido, uno piensa… que las risas no son a propósito, que las fallas son pasables, que el susto persignado es exagerado, que las críticas de dientes para afuera no van a doler. Pero pensar positivamente no alcanza, no cuando la gente ve las cosas como en automático, sin preguntarse el porqué de esto o aquello, sin detenerse a pensar en ese chico pequeño con suéter holgado y rasgos femeninos, uno más que la pasa sufriendo su propia transición en esa sala de cine, en esa sala junto a sus padres heterosexuales. La gente no puede aguantar lo suficiente sin dar tanto asco. Pan y circo, pan y circo, pan y circo.

Después de tanto, viene la segunda oportunidad, la redención de tanto pesimismo y pobreza mental. Incluso para mis compatriotas, la gente dedicada a reseñar en este mundillo del internet. Si ya me es increíble la existencia del hablar por hablar, el escribir por escribir es otro nivel. Hay de todo en relación con La Chica Danesa: el uso incorrecto de pronombres (“él” en lugar de “ella”), la transformación por completo de Lili a Einar (ignorando la parte clave de la trama), la concepción errónea de esa mujer mártir a la que su esposo le sale “puñetas”, la confusión entre orientación sexual e identidad de género, la total ignorancia entre los términos transgénero y transexual. Tú nómbralo. En sí, la película no cae completamente en el fallo hollywoodense, porque finalmente fue un momento de dedicación y una jugada que habría salido muy cara si no hubiese sido un éxito.

Simplemente parece ser muy pronto para el público. La cuestión importante y necesaria debe ser: ¿Es tarde también para la comunidad LGBT+? Más allá de las personas homosexuales, ¿el resto está condenado a vivir una farsa automática, impuesta por los “normales”? Ya está ejemplificado con la vivencia de Sophia Burset en Orange is the New Black, una mujer transexual capaz de caer en la cárcel por las estafas en las tarjetas de crédito, para pagar su transición. ¿Hasta cuándo ser transexual va a dejar de ser una especie de lujo? De ninguna manera una reasignación de sexo podría ser considerada una operación estética. ¿A qué edad es adecuado alzar la voz como transexual, sin ser considerado como alguien caprichoso/vanidoso/homosexual al extremo? ¿Por qué es necesario tanto drama al respecto? Los asesinatos, el odio, las burlas, la incomprensión, las familias rotas, el simple hecho de entrar al baño incorrecto. Esta gente existe, y encima de soportar a esta sociedad, está la disforia, la depresión, la pérdida de seres queridos por ser simplemente quien uno quiere, el salir de ese clóset interminable, la ayuda que no parece llegar nunca. Porque las respuestas no se ven ni un poquito claras, ni en la época de Lili Elbe, ni en pleno 2016.

Yo, Lili, soy vital y tengo un derecho a la vida que he probado viviendo catorce meses. Podría decirse que no es mucho tiempo, pero esos meses me parecen una vida plena y feliz.

20170505

XII. Bajo mi tutela, los convertiré de niños a hombres, de hombres a gladiadores y de gladiadores a Swansons

"Dale al hombre un pez y aliméntalo por un día. No le enseñes al hombre a pescar... y aliméntate a ti mismo. Es un adulto. Y pescar no es tan difícil."

—Ron Swanson

"Necesitamos recordar lo que es importante en la vida: amigos, waffles, y trabajo. O waffles, amigos, trabajo. Pero el trabajo tiene que estar en tercer lugar."

—Leslie Knope

"Voy a decirte un secreto sobre el trabajo de los demás: nadie sabe lo que está haciendo. En el fondo, todos sólo están fingiendo, hasta que descubren lo que tienen que hacer. Tú lo harás también, porque eres asombroso y todos los demás apestan."

—April Ludgate

"Cuando la vida te da limones, haz limonada. Eso lo leí una vez en una lata de limonada. Me gusta pensar que eso se aplica a la vida."

—Andy Dwyer

Bajo una regla no escrita (hasta donde mis ignorantes ojos han visto), se ha dicho que los temas prohibidos en cualquier conversación pública son: la religión, equipos de tu preferencia en el fútbol, la orientación sexual o sobre la comunidad LGBTQ y... la política. Entonces, una serie envuelta en la política desde un primer plano permanente, debe ser algo pesado de presenciar, sobre todo cuando se puede lograr una obra de arte sumamente dramática como lo es House of Cards, el título de Netflix ocupado de retratar funcionarios políticos totalmente desalmados y maquiavélicos. Sin ir tan lejos, los temas retratados en el gobierno de México son de lo más escabroso que se ha visto y que se seguirá viendo, desafortunadamente. Ya ni ver las noticias de las siete es bueno, o sino por algo he escuchado a varias personas, hablando de lo mucho que los deprime sentarse a escuchar puras desgracias y falta de valores en su país natal. A pesar de que la siguiente serie no es la respuesta definitiva de todos estos problemas, nada da para tanto; mucho menos para los mexicanos, es un rostro distinto de la típica figura gubernamental, un suceso desestresante para el televidente de semejante estrés.

Park and Recreations es una serie norteamericana transmitida en la cadena NBC del año 2009 al 2015 creada por Greg Daniels y Michael Schur. La trama gira alrededor de un “Mockumentary” o falso documental, retratando el día a día del departamento gubernamental de Parques y recreaciones de Pawnee, en Indiana; de la mano de un pequeño apartado del gobierno dedicado al arreglo de los parques de ese pequeño suburbio. La invaluable protagonista, llamada Leslie Knope (Amy Poehler; Saturday Night Live, Intensa-Mente), es la vicepresidente de Parks, una mujer conocida por su infinito entusiasmo y la enorme dedicación a su trabajo, moviendo cielos y montañas con el fin de conseguir un permiso, necesario para construir un parque en un tiradero inservible al lado de la casa de la enfermera Ann Perkins (Rashida Jones; Hot Girls Wanted, The Muppets), la ciudadana que originalmente se quejó de este vertedero, al ser la causa principal del accidente de su novio, la inútil pseudo estrella de rock, Andy Dwyer (Chris Pratt; Guardianes de la galaxia, Jurassic World). 
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A partir de aquí nos encontramos con la batalla de Knope, al lado de sus compañeros de trabajo: April Ludgate (Aubrey Plaza; Dirty Grandpa, Addicted to Fresno) una becaria totalmente apática y en cierto punto amargada, Tom Haverford (Aziz Ansari; Master of none, Buried Alive) un joven bastante optimista respecto al entrepreneur freelance; y, por destacar a los más importantes, Ron Swanson (Nick Offerman; LEGO, We are the Millers), presidente y jefe de Leslie, además del político con más repudio hacia la propia política que haya existido jamás, y un gusto casi enfermo por la carne y el desprecio por sus esposas. Como tal, ningún personaje aquí presente podría brillar siquiera en una serie de acción o en un drama. Seamos honestos, ¿ver burócratas siendo aburridos hasta en la televisión? ¡No gracias! Sin embargo, es gracias a esa cotidianidad, a esa trama aparentemente sosa de los típicos días de oficina, que tenemos una joya reluciente, por encima de su antecesora, The Office. En Parks se reconoce un trayecto determinado, seguido, malinterpretado pero sacado adelante por la única persona que le importa. Sobre eso, se notan perfectamente las reacciones de los demás personajes, sin acabar siendo otras personalidades. En sí, viéndolo por debajo de la tela cómica en la que la serie se ve envuelta, acaba siendo una reflexión importante.

¿Qué tanto sabemos del otro?, ¿qué tanto nos interesa o pretendemos interesarnos? Es fácil dejar fluir a la diarrea verbal, despotricar contra la gente de allá afuera, las personas decididas a vivir tras reflectores o tras curules. Sinceramente, ¿quién no se la ha mentado a Peña Nieto? Como si de cierta manera viéramos con nuestros sacrosantos ojos el pésimo trabajo que realiza, lo pensamos como un ente mágico, un Harry Potter capaz de resolver todos los problemas de los mexicanos, de la sociedad y, ya envalentonados, DEL MUNDO. En la pequeña Pawnee es común observar a Leslie Knope reuniendo a la comunidad interesada en presentar sugerencias o comentarios hacia la administración de los parques. En sí, lo sorprendente no es ver a tanta gente preocupada por ese tema, a mi parecer insignificante, sino es acerca de escuchar a los ciudadanos quejarse y proponer cosas muy peculiares. Porque los hay de muchas formas, como en la sociedad real: ancianos, madres preocupadas, racistas, religiosos, liberales, gente que ama la saga de Crepúsculo… en fin, raritos. Se puede apreciar claramente lo difícil de ponerse en los zapatos del otro y descubrir otros problemas que a uno ni siquiera se le asoman en el transcurso de su vida. Reconocer un poco la vida de un político, con sus pros y contras, además de aceptar la incongruencia generalizada, al afirmar todo el tiempo lo malditos que son y la inexistencia de buenas personas en el gobierno.

¿Qué tanto habremos de admitir culpas y poner de nuestra parte? Lo supongo algo concerniente a cada quien, sinceramente, es un tema escabroso, cada vez más popular e informado (malamente). A más de uno probablemente no le parezca presenciar a los gringos gozando de personajes como los que se ofrecen en este título, entonces yo pregunto: ¿qué tanto deseamos ver fracasar al otro? Lo ideal, probablemente, sería ver a alguien como Knope en la presidencia estadounidense (algo tratado en la serie, pero como un proyecto a largo, muy largo plazo), porque es seguro, habrá gente a la que se le enchine la piel en cada encuentro con Donald Trump, escuchando su sarta de barbaridades. Quedará en cada quien, reflexionar y debrayarse a partir del contacto con diferentes puntos de información. Sí, reír, divertirse y soltarse de cuando en cuando, pero también de preocuparse, tratar constantemente de mejorar como persona y sobre todo… de entender.
"Las personas de este pueblo apenas están escuchando Nirvana. No tengo el corazón para decirles lo que le va a pasar a Kurt Cobain en 1994."

—Tom Haverford
9/10

XI.Toda la comedia deriva del miedo

“Si las costillas de cerdo fueran perfectas no existirían los perros calientes”. 
—Greg Universe a su hijo, Steven. Steven Universe, temporada 1, episodio 2 “El Cañón Láser”.

La sociedad es extraña. A través del tiempo, la existencia humana se desarrolló de manera fructífera, se han establecido una serie de normas escritas y no escritas. Los seres humanos, dotados de todo el raciocinio posible, han sido manipulados a un nivel en que ellos no definen a la sociedad, sino todo lo contrario. Aquí es cuando una persona llena de dudas personales se ve censurada de distintas formas: por lo que sus papás quieren, por lo que las autoridades quieren e inclusive por lo que sus propios amigos quieren de él o ella. De acuerdo a su edad, su peso, su condición económica, su género, su color de cabello... está "destinado" a vestir, actuar, comer, dormir... ser lo que todas esas índoles le han impuesto, dependiendo en menor medida la voluntad de este individuo. Sobre todo ahora, donde la vida de cualquiera es ventilada por medio de las redes sociales. Estamos destinados a ser juzgados, y a su vez, en la búsqueda de cierta aceptación constante.

Es fácil pensar en las preocupaciones de una mujer a nivel social, pues son éstas las principales personas que viven bajo el yugo, al parecer interminable, de las etiquetas, los roles de género y el patriarcado. A estas alturas de la vida los feminicidios, la explotación laboral y/o sexual, las imposiciones machistas y demás problemas, están a la orden del día para el género femenino. Sin embargo, ¿qué pasa con el género masculino? No por los problemas concernientes a las mujeres, los hombres se encuentran en un pedestal, oliendo rosas. La presión generada por la sociedad es mucho mayor para este sexo. Existe esa creencia generalizada de que los hombres necesitan ser seres completamente de piedra, sin mostrar ningún sentimiento. Tal como ese dicho popular, un hombre "debe" tener las tres efes: feo, fuerte y formal. No puede cuidar su piel, vestirse como le dé la gana, ni usar maquillaje; está de inmediato ese pensamiento de clasificar cosas en femenino y masculino, minorizando o humillando a aquellos que se atreven a romper esquemas. ¿Han visto a algún hombre "normal" usando falda y maquillaje, de la mano con su novia? Está prohibido feminizar algo supuestamente varonil, porque ser mujer (o ser como una) es humillante. Los hombres están presionados a ser importantes, ser la cabeza de una familia, valerse sin ninguna ayuda del matriarcado, ser unos sementales y encima, tener el orgullo intacto frente a todo problema. No se permiten las lágrimas.
Este tema es tan diverso como polémico, por ser considerado un tanto feminista. En fin, de lleno a la serie de esta semana, volvemos a los temas aparentemente infantiles. Steven Universe es la serie animada de Rebecca Sugar para la cadena de televisión, Cartoon Network. Empezó a emitirse desde el 2013, con dos temporadas de setenta y ocho episodios y una tercera por confirmar en este año. La premisa al principio es totalmente simple: el televidente presencia la vida de Steven Universe, un niño mitad humano y mitad gema. Es el único miembro masculino de Las Gemas de Cristal, un grupo rebelde de gemas extraterrestres, con el trabajo de proteger la Tierra y el universo, incluso antes de la existencia humana. Steven reemplaza a su madre, Rose Quartz, ya que ella no podía dar a luz sin perder su gema; algo característico en todas ellas, la posesión de una gema, con la cual pueden vivir indefinidamente, a menos de que se rompa ésta. Con ella también magnifican sus poderes y hacen uso de un arma personal. No tienen las necesidades humanas, como comer o dormir, pero pueden disfrutar de hacerlo. Además de tener la capacidad de fusionarse entre sí. Todo esto tendrá que aprender el joven Steven, sin ayuda de su madre y con un padre humano, es gracias a las tres últimas integrantes con las que tendrá muchas aventuras.

La serie va acelerando en trama a lo largo de los episodios. Puede haber capítulos de "relleno", por no tener mucho qué ver con la historia principal, aunque no por ello son totalmente innecesarios, ya que van dando pequeñas pistas o subtexto de ayuda para un futuro. Gracias a ello se han creado diversas teorías sobre la misma historia, así como el trasfondo de una serie más allá del público infantil. Su lenguaje es claro, sin ir al extremo dedicado a los adultos ni a los niños, por lo que puede ser vista por un público amplio. Además, el pueblo habitado por las gemas es sumamente pequeño, gracias a ello, se puede reconocer a todos los personajes secundarios con facilidad e incluso se puede percibir el aire de Barakamon, la serie de la semana pasada. Dejando ello de lado, son las tres integrantes de Las Gemas de Cristal las descritas a continuación, para recalcar la profundidad e importancia de éstas:
  • Amethyst: gema creada en la Tierra, en el proyecto de colonización dejado a un lado y la penúltima en unirse a la rebeldía. Al tener una personalidad divertida, despreocupada y risueña, da la impresión de no tomar nada totalmente en serio y de sacar de sus casillas a una de sus compañeras. No obstante, al ser originaria de la tierra, se siente fuera de lugar en el grupo; además de ser una gema muy insegura de su apariencia y sus decisiones. También ha demostrado sentirse incómoda ante la preocupación de los demás por ella.
  • Pearl: en el Planeta Madre, residen un sinfín de perlas. Todas tienen como deber obedecer a las gemas más fuertes. Perla formó parte de la primera rebelión, al lado de la madre de Steven, al sentir una profunda admiración por ella, decidió defenderla a ella y a sus ideales. Cuando Rose muere, Perla ya no se siente más una especie de “esclava” y se convierte en el cerebro estratega del grupo. Aun así, en ocasiones ella se siente como una “perla inútil por su cuenta, con la necesidad de que le digan qué hacer”. Considero que es una de las gemas con un desarrollo mucho más profundo, pues de pasar a un personaje quisquilloso y perfeccionista, se pueden apreciar sus flaquezas y su capacidad para enfrentar las adversidades, aunque ya no sea al lado de su gema predilecta.
  • Garnet: gema líder y fusión de las pequeñas gemas Rubi y Sapphire, siendo ella la representación de su amor. Gracias la revelación de esto, Steven Universe estuvo a punto de ser cancelado, por la unión amorosa y explícita de dos mujeres. Ante esto, Sugar explicó que las gemas no tienen un género específico, pero tienen nombre de gemas “femeninas”. Garnet es un personaje estoico, relajado y centrado en toda situación. Al ser una fusión, tiene la mejor parte de ambas gemas, la paciencia y capacidad de ver el futuro de Sapphire, la explosividad y cierta abertura emocional de Rubi. Se toma muy en serio el tema de la fusión, describiéndola como una experiencia más que la simple unión de dos elementos. Sin duda, es el personaje con más historia, aunque al principio parecía ser el eje moral y nada más.
Las tres gemas tienen en común el enorme cariño hacia Steven, principal tema de la columna. Steven fue criado por ellas y su padre, desde que su madre sacrificó su apariencia física por él. Su hijo posee su gema, por lo que no desapareció por completo. Pienso que al principio las gemas mostraron su fidelidad a Rose Quartz al cuidarlo, pero fue gracias al carisma y la personalidad del pequeño con lo que terminaron congeniando en verdad. De cierta forma se siente el papel de 3 madres: la divertida, la protectora y la fuerte. Al tener una crianza totalmente diferente entre razas, y sobre todo, en relación con los ideales del cuarzo, Steven ha ido creciendo sin censuras. Se le ha permitido llorar, tener miedo, enfrentar esos miedos, exponer sus ideas y acatar las mismas, por muy tontas que sean, obedecer cuando se le castiga y expresarse de cualquier forma. Las gemas lo apoyan incondicionalmente y es gracias a ellas que se ha desarrollado como un humano/gema valiente y capaz de ser sólo Steven. Esta animación va de la mano con problemas actuales de la sociedad, reconociendo la necesidad de apoyo, tolerancia y aceptación de personas, sin etiquetas, sin género y sin censura. Una experiencia imperdible y una apuesta maravillosa para grandes y pequeños. No lo puedo mencionar como la revolución definitiva de la normatividad impuesta por la humanidad. Es un comienzo.
“No te enfoques tanto en el talento, Steven. Todo lo que trata el arte es sobre la comunicación, una pieza de arte es una conversación. Cada elección que haces es un enunciado. No te preocupes por las etiquetas, son conforme a lo estándar, sólo sé tú mismo y la gente apreciará tu honestidad. Y toma un buen respiro”.
9/10

20170429

XX. "Persona llena de energía"

“¿Qué significa ser uno mismo? Diferenciarse de los demás”, es lo que vi escrito en una revista de aquella tienda, resaltando en la portada. ¿Qué significa ser uno mismo? Es algo que no me preocupaba cuando era un niño, no me importaba enojarme cuando las cosas no salían como quería y honestamente decir cuando algo me gustaba. Pero cambiamos con el tiempo, al igual que las cosas que queremos proteger.
Desde algo que no necesita ser explicado, hasta actuar para ser aceptados. Cuanto más crecemos tendemos a ser criaturas con más arrepentimientos. Pero aun así, incluso así, hay algo que aprender de todo ello. Es por eso que estoy siendo yo mismo y tú sigues siendo tú. No tenemos que empezar de nuevo para poder encontrarlo. Después de todo yo no soy como tú, así como tú no eres como yo. Siendo diferentes y tomándonos de las manos; así es como funciona.Me pregunto ¿qué significa ser uno mismo? Tenemos algo irremplazable. No hay nada malo en una vida en constante cambio."
1:30 de la canción de inicio de Barakamon “Rashisa”, interpretada por Super Beaver.

Me supongo que en cualquier disciplina, pero necesariamente debe ser la escritura uno de los escaños complicados de escalar y encima de ello, permanecer. Es necesario mucho trabajo duro, esfuerzo y constante práctica. Entonces el respetado lector que venga de pasada por acá entenderá la frustración y el estrés inmiscuido en un ejercicio como la redacción. Habrán ocasiones en las cuales uno tenga la necesidad de recostarse en su cama, hacerse bolita y comenzar a sudar por los ojos; de pensar en rendirse o incluso posponer tareas complejas, como, sólo por poner un ejemplo, una columna semanal. ¿No dan unas gigantescas ganas de volver a la infancia? Ser niño representaba vivir sin preocupación alguna en el mundo, jugar todo el día y vivir pensando apresuradamente en la adultez, como una especie de sueño inalcanzable. Pues una vez que llega ese suceso tan inesperado, ¿qué se supone que hay por hacer? ¿Incluso los propios adultos sabrán la respuesta de esa pregunta existencial?

Barakamon, bajo el género de shonen, comedia y slice of life; es un manga, escrito e ilustrado por Satsuki Yoshino, todavía en emisión. Además se lanzó un anime en el verano del año 2014, salido del estudio Kinema Citrus (Tokio Magnitude 8.0); sumamente corto al abarcar una sola temporada de sólo 12 episodios y sin espera de una segunda entrega, lamentablemente. Sin embargo, al ser considerado uno de los títulos recientes de estas series japonesas, es necesario resaltar las diferencias que lo hacen relucir de sus contemporáneos. La historia retrata la llegada de Seishuu Handa, un calígrafo profesional de apenas 23 años, a una de las Islas Gotō, un ambiente pueblerino totalmente opuesto a la concentración urbana de Tokio, su antiguo hogar. Handa ha sido mandado a esa isla por órdenes de su padre, después de haber cometido el desfiguro de golpear a una autoridad predominante en el mundo de la caligrafía, solamente por recibir una mala crítica y señalar su estilo como aburrido, mediocre y falto de personalidad. Después de recibir una opinión tan mala y devastadora, decide aislarse de todo y todos, para dedicarse a su caligrafía.

¿Y ya? Pues uno puede pensar que no hay sinopsis más aburrida como ésta. Detenerse a observar caligrafía ajena y contraria a la occidental, como lo es la japonesa, podría ser algo poco atractivo para el consumidor de habla hispana, con letra molde como la de ahorita mismo. Una profesión… prácticamente inexistente en occidente resulta digna de admiración; además, con un protagonista tan serio, estresado, caprichoso y sumamente recto, es curioso toparse con momentos en los que consiguen arrancarte una clara e inevitable risa, sí o sí. Entonces, es hora de decir que este anime no lo debe todo a Handa y sus increíbles esfuerzos por hacerse de un estilo propio. La isla no es nada parecido a una ciudad sobrepoblada como Tokio, sin embargo en ella reside un pueblo pequeño y muy unido. Los habitantes reciben al “maestro” como si ya lo hubiesen conocido mucho tiempo antes y desde el principio tratan de incluirlo en sus círculos sociales. Mediante la interacción (oportuna o no deseada) de estos personajes, el protagonista aprenderá de diversas experiencias que nunca antes pudo tener, gracias a la sobreprotección de sus parientes y el entorno urbano que lo asfixiaba. Descubrirá que no sólo su caligrafía mejorará, sino también su propia integridad humana y su sentido en la vida misma.

La agradable sorpresa de encontrarse con una fuente limitada de diversión y relajación es gracias a la buena vibra que esta serie esparce sobre cualquier público. No es una serie llena de sangre, conflictos y fanservice. El elemento reprobable de lolicon se hace totalmente a un lado aquí, a pesar de tener elementos infantiles como coprotagonistas. Y resta un humor blanco, que ni uno mismo sabía que necesitara alguna vez en su vida. En ningún episodio llega a pensar uno en la falta o el simple relleno en la historia. Las risas, la reflexión y los cambios están ajustados correctamente e incluso podría ser que el mismo anime genere una introspección personal en cada consumidor, pensándose como una “persona llena de energía”, como el título traducido trata de transmitir. Tanto Handa como uno mismo presencia las pequeñas y cotidianas aventuras de los habitantes, logrando un lugar espiritual, algo parecido a un locus amoenus individual, término referenciado a un lugar idealizado, apartado del ruido y de distracciones; y repleto de encanto. Todo es como recostarse en esa silla de masajes que están en algún lugar de los supermercados, cerrar los ojos y presenciarlo… esa animación de colores tan suaves y detalles resaltados, como el cabello y la eterna belleza del mar; la voz de Daisuke Ono, exasperándose con las voces cristalinas de niños de verdad; y la tenue acústica, que entra en la misma trama, llena de entretenimiento ligero pero de gran calidad. Finalmente, saber que nada mal puede haber en este mundo y que la felicidad está a la vuelta de la esquina.

Naru Kotoishi
Como si esto fuera un platillo y un servidor fuera su chef, el principal ingrediente se guarda celosamente hasta el desenlace y/o la entrega del servicio. En Barakamon este elemento tiene por nombre Naru Kotoishi, una pequeña y simpática niña de tan sólo siete años. Sin mencionarla a ella es como hacer una reseña de un anime genérico, sin situaciones sosas y personajes estereotipados, o sea, como algo sin sentido y sin razón. La pequeña infante hace esta serie lo que es, su tierna voz, el diseño cristalino de su personaje, la esencia de la personalidad de acuerdo a su edad y, sobre todo, la interacción que mantiene con un hombre como Handa, es lo que resulta en un título optimista, ameno y de buen gusto, sin tener que recurrir a personajes totalmente atractivos, escenas eróticas y seriedad absoluta. Esto llega, susurrando suavemente al oído de uno, diciendo “No te tomes la vida tan en serio”. Divertirse, impresionarse y convivir con los pequeños componentes de la vida, ser feliz y dejar la preocupación a un lado, sin darle muchas vueltas al asunto.

Barakamon te enseña a ser un niño otra vez.


No estoy seguro. Ahora mismo estoy completamente a ciegas, pero tarde o temprano, encontraré la luz.
10/10

20170428

XIX. Mucha gente es estúpida y aun así tienen vidas plenas y productivas

¿Y ahora qué?, ¿intentarás asustarme? 
En realidad, no. No quiero asustarte. Pero créeme, no quieres estar aquí. 
¡No me toques! Tortillera de mierda.
¿Cómo me dijiste?
Ya me escuchaste.
¿Cómo te llamas?
Dina 
Dina, qué lindo nombre. Dina, podría decirte muchas cosas para asustarte. Podría decirte que vas a ser mi puta, podría decirte que serás mi esclava, que tendré sexo contigo aunque no nos queramos. Que haré contigo lo que la primavera hace con los cerezos, pero al estilo de la prisión. Es de Pablo Neruda. Pero, ¿para qué? Eres demasiado ruda, ¿no? Sí, sé lo fácil que es convencerte de que eres algo que no eres. Y puedes hacerlo afuera. Porque puedes seguir moviéndote, mantenerte tan ocupada que no tienes que afrontar quién realmente eres. Pero… eres débil.
Hazte a un lado, pendeja.
Yo soy como tú, Dina. Yo también soy débil. No puedo soportar esto sin tocar a alguien, sin amar a alguien. ¿Será porque el sexo bloquea el dolor? ¿O porque soy un monstruo sexual? No lo sé. Pero sí sé que era alguien antes de venir aquí. Tenía una vida que yo misma había elegido para mí. Y ahora lo único que hago es tratar de pasar el día sin llorar. Y tengo miedo. Todavía tengo miedo. Tengo miedo porque no soy yo misma aquí y tengo miedo porque sí lo soy. Lo que más asusta de la prisión no son los demás, Dina, sino enfrentarte cara a cara con quién eres en verdad. Porque cuando estás detrás de estas paredes, no hay adónde correr, aun si pudieses correr. La verdad te alcanza, Dina. Y es ella quien te convertirá en su puta“.
Piper Chapman a Dina. Temporada uno, capítulo diez “Bora Bora Bora”, minuto 43:00.
El Test de Bechdel revolucionó dentro del criterio del televidente contemporáneo. Los primeros años del nuevo siglo han marcado cambios en la sociedad a un nivel exponencial. El poder de alzar la voz está pasando a un sector cada vez más amplio, en vez de priorizar la opinión del patriarcado blanco y económicamente favorecido. Establecido esto, presumo la imposibilidad pasada de televisar una serie como la que hoy nos convoca a este ilustrísimo espacio; y encima ser dirigida a la masividad de medios en la actualidad. Una serie donde se cuentan los roles masculinos con los dedos de las manos, además de ser secundarios o simples extras de la historia. Es sobre las féminas donde gira esta trama, sin demasiado glamour, sin personalidades huecas, situaciones repetitivas o la necesidad de enfrascarse en un amorío convencional. OITNB no sólo pasa “La regla” mencionada al principio, rompe con muchos prejuicios, muchos roles establecidos en el sexo débil. Tal vez una serie simple producida por Netflix no sea nada comparado con las novelas medievales, la libertad de voto femenino o incluso la decisión libre al aborto y/o los anticonceptivos; sin embargo, es motivo de orgullo estar en contacto con dichas representaciones, y que partir de éstas surjan unas mejores.

Orange is the New Black o El naranja es el nuevo negro se basa en una historia real, publicada en el libro escrito por la ex–reclusa, Piper Kerman: “Orange Is the New Black: Crónica de mi año en una prisión federal de mujeres”. En este libro y en la serie se narra cómo Piper Chapman (Taylor Schilling; Mercy, The lucky one) fue presa, gracias a verse envuelta en tráfico de drogas hace diez años, junto a su pareja en ese entonces, Nora Jansen, alias Alex Vause (Laura Prepon; HIMYM, That 70’s show). A partir de ahí Piper se despide de su vida de mujer cosmopolita y educada, para entrar en la prisión de mujeres en La Penitenciaria Federal de Litchfield, New York. La situación en ese hoyo negro y sucio no es para nada parecido a su vida afuera, y las personas que se encuentra en su camino son tan diferentes a ella y eso de cierta manera no es malo. Al final, Chapman resultar ser la persona a la cual menos gusto da de ver a lo largo de la serie. Dirigida desde 2013 por Jenji Kohan (Weeds), cuenta con tres temporadas y se ha confirmado hasta una séptima. 
Abres la página o aplicación de Netflix, te topas con el spotlight de la aclamada serie de cinco estrellas, le das una oportunidad y le das al pequeño triángulo para iniciar… en el primer minuto y treinta segundos, ¿hueles eso?, son todos los errores que están por presenciar tus ojos. Es que aquí nadie trata de establecer a las reclusas como mujercitas inocentes o como malditos monstruos chupa recursos de la sociedad productiva. Simplemente son personas cometiendo errores o con pésima suerte, estando en el momento equivocado y con la gente equivocada. A lo largo de cada episodio puede verse uno o más flashbacks sobre alguna presa en particular, de acuerdo a la vida que llevaba antes y probablemente el crimen por el cual paga ese enclaustramiento. Vemos niñas, mamás, tías, primas, amigas, enemigas, novias, abuelas, cabezas de familias, lesbianas, heterosexuales, bisexuales, transexuales, jefas, empleadas, princesas, machorras, pacifistas, drogadictas, inocentes, culpables, enamoradas, estafadoras, deprimidas, enfermizas, rebeldes, tímidas, amantes… mujeres pasando por la vida. Definitivamente no podría asimilar la semejanza entre Pennsatucky, una asesina que se convirtió al cristianismo en la cárcel y tuvo una idea equivocada del amor y el sexo desde su niñez; y Sophia, una mujer transexual acusada de fraude de tarjetas de crédito para completar su transición, con grandes problemas en su familia y en especial con su hijo, porque no puede aceptar la reasignación de sexo de su papá.
En cuanto terminé esta serie (o desde la primera temporada) quise enterarme de más, obviamente; le han etiquetado bajo el género de comedia. Y yo no lo podía creer. Tal vez podría ser humor muy negro… pero en ciertos capítulos incluso se puede percibir ese aire depresivo. Ser testigo de las pésimas condiciones en que viven las reclusas (hay un episodio donde tienen que hacer sus necesidades en cubos y dormir en la cafetería), ver a los poderosos salirse siempre con la suya, incluso las peleas o los confinamientos por el simple abuso de poder por parte de los policías, la misma vieja discriminación de siempre: por el color de piel, las creencias religiosas e incluso el género. Se puede ver lo peor de la sociedad, enfocado en el sexo que a nadie le importa. Es cierto que en ciertas ocasiones te puedes reír y mucho, pero es más una risa por el jodido resultado de todo. Ya es tanta la desgracia, la tensión y los errores que no queda nada más, excepto echarse unas risas al ver o alucinar a una gallina en medio del patio.

La vida se ha encargado de distraernos con todo lo existencialmente posible sobre este universo. Podemos enfocarnos en todo menos en nosotros mismos. Se ha dicho que al encerrar a una persona en un cuarto, sin distracciones, sin ruido, sólo por unas cuantas horas; se puede volver loco o puede conocerse a sí mismo. ¿Qué pasa cuando tus propios errores llegan incluso diez años después a cobrar factura con intereses? La vida, eso pasa. Ya de por sí es duro convivir con uno mismo por veinticuatro horas, los siete días de la semana. Imagínalo sin televisión, sin privacidad, sin agua caliente, sin entretenimiento... meter la pata siempre ha sido opción, nadie dijo que es una buena idea.

Trust no bitch

9/10